Estrena entrenador a tres jornadas del final liguero

Julián Rubio está trabajando con el Cádiz desde el martes · La racha amarilla es de cinco partidos sin ganar y cuatro derrotas

Julián Rubio dirige el pasado martes su primer entrenamiento como técnico cadista.
Julián Rubio dirige el pasado martes su primer entrenamiento como técnico cadista.
C. P. / Málaga

01 de junio 2008 - 05:02

Corría la jornada 35 del campeonato y el Cádiz, tras ganar 0-1 en Soria, ocupaba una tranquila undécima posición con un margen de ocho puntos sobre el descenso. Cinco partidos más tarde, los amarillos son decimoséptimos y sólo les separa un punto del hoyo. Esta racha negativa es la que ha provocado que la directiva cadista destituyera, tras caer ante el Nàstic, a Raúl Procopio y contratara para los tres últimos encuentros de Liga a Julián Rubio, quien dirige al equipo desde el martes y tiene la misión de invertir una tendencia muy negativa de cinco partidos sin ganar, con cuatro de ellos perdidos.

En tan poco tiempo, la principal conclusión es que el Cádiz de Rubio es una verdadera incógnita. El técnico llegó con la intención de cambiar el sistema de juego a un 1-4-1-4-1, pero no lo vio claro. Tras multitud de pruebas en los entrenamientos, y mucho trabajo en las jugadas a balón parado, gran lastre cadista, todo hace indicar que seguirá con el 1-4-2-3-1.

La gran novedad es que recupera a Parri para la media punta, un jugador con el que Procopio no contaba y con el que el nuevo entrenador ya coincidió en el Albacete. Su inclusión en el once inicial, en el que también estará Gustavo López, el único que está mostrando algo de regularidad en las últimas jornadas, es la apuesta de Rubio para exprimir el talento de su equipo. Pero, la alineación de ambos, poco dados a correr hacia atrás, también le ha supuesto ciertos quebraderos de cabeza para buscar un equilibrio a la hora de defender, algo que está brillando por su ausencia en el conjunto amarillo.

Este objetivo de Rubio de mezclar el talento y el orden se verá reflejado en el doble pivote y en el lateral derecho. Para Bezares y Fleurquin quedará la tarea de cubrir los huecos que dejen Parri y Gustavo López. César Caneda ocupará el lugar que hasta ahora venía siendo de un Cristian más ofensivo, con lo que Enrique tendrá más libertad también. Y en la punta, Natalio, con cinco goles en la segunda vuelta pero con una irregularidad manifiesta, como la de su equipo.

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