Pozas, baloncesto en el ADN
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El último canterano en debutar con el primer equipo se crió en las gradas de Ciudad Jardín: "Recuerdo a Miller, Babkov u Orenga; siempre me fijé en Nacho Rodríguez y más tarde en Pepe Sánchez"
Pepe Pozas fue el vigesimosegundo jugador alineado por el primer equipo del Unicaja esta temporada. En una campaña convulsa, con muchos vaivenes, la cantera ha cobrado un protagonismo bastante alto. Tanto Aíto como Chus Mateo han tirado del Clínicas Rincón con frecuencia, dándole más sentido a su existencia.
La historia de Pozas (cumplirá 19 años el día 14) es una de esas de manual sobre los sueños cumplidos. Empezó a entrenar el martes con el primer equipo por la lesión de McIntyre y dos días después disfrutó de un momento histórico para él. Su buen trabajo en el Clínicas como director de juego esta temporada tuvo recompensa. Ha sido el último en llegar y en su ADN está incrustado el baloncesto. Estudió en Maristas, vive aún en La Victoria, su padre fue jugador en el equipo colegial y desde que nació está vinculado al basket. "Con tres años tenía una canasta en el patio de mi casa. Recuerdo perfectamente ver a Orenga, Kenny Miller o Babkov en Ciudad Jardín. Mis padres son socios desde hace casi 30 años", relata Pozas, que expresa sus sensaciones en ese minuto y 25 segundos que jugó. "Fueron bastante buenas, fue todo un poco impactante. Te imaginas jugar allí, pero verte en medio, ante casi toda la familia, fue una sensación única. Corto, pero muy intenso. Me emocionó ver a mis padres. Recuerdo cuando desde pequeño me llevaban a las 10 de la mañana a Marbella y no rechistaban. Cuando ven que a su hijo su pista con el equipo que siempre han seguido... Pues para ellos fue lo máximo".
La trayectoria de Pozas no ha sido sencilla. Tras jugar en Maristas, con 11 años entró en la cantera del Unicaja, como preinfantil. En cadetes salió del club, había técnicos que no le veían mucho futuro. "Mis dos años de cadete los pasé en El Palo. Me vino fenomenal para ver la realidad, para valorar lo que era estar en el Unicaja, para ver que si no trabajaba y me esforzaba no iba a llegar a ningún sitio", cuenta Pozas, que destila madurez en sus reflexiones, que sigue yendo a Maristas con frecuencia a ver a antiguos profesores e intenta aprobar ahora las asignaturas pendientes de 2º de Bachillerato. "Fue Jesús Lázaro quien me recuperó para el Unicaja. Fui a un Campeonato de España en Vitoria en el que acabamos ganando. Con un papel secundario, pero seguí trabajando", afirma el último canterano en debutar con el Unicaja, que tiene en alta estima al que fuera base del equipo malagueño, que ahora es segundo de Luis Guil en el CB Murcia, recién ascendido a la ACB: "Jesús fue una persona muy importante. Apostó mucho por mí y le estoy muy agradecido. Hablaba mucho conmigo, me hizo creer en mis posibilidades y me dio confianza".
"Un base rápido, intento ayudar a mis compañeros en la pista. Generando ventajas, tirando cuando toca", responde Pozas cuando se le pide una autodefinición como jugador, al tiempo que señala a los que siguió como referentes: "Me fijaba mucho desde pequeño en Nacho Rodríguez, cuando iba creciendo y ya estaba en el club, Pepe Sánchez me encantaba. Y también Jesús Lázaro, al que ya vi jugar en Ciudad Jardín".
"La verdad es que estos dos años han pasado muy rápido", reflexiona Pozas: "A mitad de la temporada pasada empecé a entrenar con el LEB porque Adri Fuentes se va al Xacobeo y comencé a darle minutos de refresco a Carlos Cobos. Este año sí jugué regularmente. Seguíamos entrenando una vez acabó la temporada con Paco Alonso, que no nos permitía relajarnos por si hacía falta subir. Se lesionó McIntyre, me llamaron y pude debutar, fue todo muy rápido".
Era la primera vez que Pozas entrenaba en el primer equipo. "Impacta encontrarse de frente con Garbajosa. Me acuerdo de cuando el Unicaja ganó la ACB. Yo estaba en Zaragoza, en un Campeonato de España infantil. Recuerdo ver el triple en la habitación y volvernos locos. Pero todos me han recibido bien. A Sinanovic y Almazán los conocía y me ayudan. Berni siempre me pregunta que si necesito algo. También está Paco Aurioles, que me conoce bien. Cada entrenamiento me lo tomo como un premio", reconoce.
Por último, un diagnóstico del equipo: "La gente entrena bien, con muchas ganas. Se ve que ha costado mucho estar en play off. Y no se va a perder la oportunidad".
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