Solheim Cup: Guion de Hollywood y triunfo europeo en Casares

Golf

Con la española Carlota Ciganda como heroína, el viejo continente retiene la corona, que entregó el Rey Felipe VI

Así vivimos la jornada

El Rey Felipe VI entrega el trofeo de campeonas.
El Rey Felipe VI entrega el trofeo de campeonas.

Jornada mágica en Finca Cortesín. El espíritu de la Solheim Cup es el de la Ryder Cup, la sublimación del golf más allá del individuo. Mucho simbolismo en todo lo que acontece en la localidad malagueña de Casares, que durante esta semana se ha colocado en el foco mundial de este deporte. Un guion hollywoodiense, pero con triunfo europeo.

El viejo continente consigue por primera vez tres victorias consecutivas y retiene el trofeo tras una jornada final taquicárdica en los 12 partidos individuales, con muchas alternativas y cambios de viento, real y figurado. Emerge como heroína una jugadora española, la única en el campo malagueño. Carlota Ciganda, sobrina de Cuco, aquel delantero de Osasuna y Athletic que es hoy entrenador. A sus 33 años, la navarra que creció en Larrainzar y que desde los cinco años tiene un palo en las manos ganó los cuatro partidos en los que intervino, los tres dobles y el individual. Coetánea de la malagueña Azahara Muñoz, qué pena su ausencia, han llevado al golf español a un nivel superior.

La capitana, Suzann Pettersen, la colocó en el penúltimo partido y allí coincidió con la campeona olímpica vigente y número tres del mundo, Nelly Korda, hija también de un tenista, Petr, de máximo nivel. Un partido realmente increíble. Dominó siempre Ciganda, hasta por tres hoyos, pero apretó Korda e igualó en el 15. Los resultados de los otros partidos determinaban que la Solheim se decidiría en éste. La respuesta de Ciganda fue demoledora. Dos hoyos mágicos, con golpes increíbles, para ganarlos. Y para dejar la Solheim en Europa. Antes, estelar remontada de la vikinga Caroline Hedwall, que perdía a falta de cinco hoyos por tres. Y que ganó todos los siguientes para dar ese soplido que hacía falta a Europa, que empezó con el pie izquierdo con un 0-4 el viernes. Pero que reaccionó de manera soberbia.

Un evento particular, que ha traído a Málaga a miles de visitantes tras una inversión ingente que las instituciones consideran más que amortizada, que observó cómo el Rey Felipe VI entregó el trofeo a las campeonas europas, que solventaron diferencias internas para seguir reinando un año más. Fue la Solheim de Casares y Finca Cortesín. La de Málaga. Y la de Carlota Ciganda.

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