Alcaraz-Djokovic: una final para la historia
Ambos tenistas se citan en Melbourne para la gran final del Open de Australia, con el Grand Slam más joven y el récord absoluto de ‘majors’ en juego.
Pase lo que pase el domingo, y sea quien sea el ganador, la final del Abierto de Australia que van a disputar el número uno del mundo Carlos Alcaraz y el diez veces campeón en Melbourne Novak Djokovic formará parte de la historia del tenis.
Desafíos legendarios se concentran en la Rod Laver Arena. El del español, que pretende conquistar por primera vez el Abierto de Australia y redondear su cosecha de grandes torneos y erigirse en el más joven en lograr el Grand Slam; y el del serbio, empeñado, a sus más de 38 años, en conseguir veinticinco 'majors', más que nadie, y, así, alargar su ventaja respecto a Rafael Nadal, con veintidós, y Roger Federer, con veinte, en la categoría masculina y superar en el ránking absoluto a la legendaria Margaret Court, con la que mantiene la igualdad.
Alcaraz se aferra al destino y, tras superar al alemán Alexander Zverev en una final que tuvo claramente ganada y después casi perdida, en la semifinal más larga de la historia del torneo, se topa ahora con Djokovic, el mejor jugador de la historia, voraz, incansable e incombustible.
El serbio se ha interpuesto en el nuevo clásico del tenis, los duelos entre Sinner y Alcaraz en la lucha por los grandes títulos. De hecho, además, puede interponerse en el dominio histórico de ambos si consigue vencer el domingo.
El murciano y el italiano, que acapararon las últimas tres finales grandes del 2025 -Roland Garros, Wimbledon y Abierto de Estados Unidos- se han repartido los ocho últimos trofeos de los Grand Slam. Cuatro para el italiano y otros tantos para el español entre el 2024 y el 2025. El 2026 ha empezado de forma diferente, con Djokovic como intruso. Pretende el balcánico, que se resiste a fijar su adiós profesional, volver a levantar un título. No lo hace desde la final del Abierto de Estados Unidos del 2023. Después, los éxitos han sido cosa de dos.
Carlos Alcaraz ha iniciado una nueva era en su carrera. Además de apuntalar aspectos de su juego, especialmente el saque, está sin Juan Carlos Ferrero, el que ha sido su entrenador durante siete años. Está bajo el control de Samuel López, el que ejercía de segundo aunque ya le acompañaba a los torneos con cierta frecuencia en el pasado.
El murciano, que saldrá de Melbourne, pase lo que pase, consolidado en el número uno y con una ventaja mayor sobre Sinner, que se dejó puntos tras perder en semifinales, tiene ante sí al jugador más laureado de la historia y con el que ha jugado ya nueve veces, algunas, las más especiales, con resultados dolorosos.
Especialmente en la memoria del murciano está la final olímpica, en París 2024, cuando apuntaba hacia la medalla de oro que se llevó el serbio, y el duelo de cuartos de final en este mismo torneo, en el Abierto de Australia del año pasado, cuando se le escapó un partido que tenía más que encarrilado.
Además, el cara a cara con el balcánico es adverso. Han jugado nueve veces y cinco las ganó Djokovic, entre ellas la de Melbourne del 2025 y la semifinal de Roland Garros 2023. Pero Alcaraz también ha disfrutado de sus grandes momentos ante el ganador de veinticuatro grandes, como las finales de Wimbledon del 2023 y 2024 y la semifinal del Abierto de Estados Unidos del pasado curso, la última vez que ambos se encontraron. Entonces, el murciano ganó en tres sets (6-4, 7-6(4) y 6-2).
"Esta situación me recuerda bastante a lo que hizo Rafa en 2009, cuando tuvo ese increíble partido con Verdasco y todo el mundo dudaba de si podría jugar la final, y terminó ganando en cinco sets a Federer. No digo que vaya a hacer lo mismo, pero creo que en una final de Grand Slam no se puede decir que estás cansado. La adrenalina que se genera me va a llevar en volandas si logro hacer las cosas bien en estas próximas horas", argumentó Carlos tras superar a Zverev y situarse en la final del Abierto de Australia por primera vez que, entre otras cosas, tiene un premio en juego de 4.150.000 dólares.
Alcaraz ha tenido que superar al australiano Adam Walton en primera ronda y después al alemán Yannick Hanfmann; a continuación, el francés Corentin Moutet y al estadounidense Tommy Paul en octavos. Al local Alex de Miñaur en cuartos de final y a Zverev en semifinales. "Estoy muy feliz de jugar mi primera final en Melbourne. Era algo que ansiaba muchísimo", señaló.
Solo ante el alemán se dejó dos sets en su recorrido por el cuadro, en el que ha necesitado más de 16 horas y media en pista; más de tres hora que su rival del domingo.
Djokovic, incombustible
El serbio Novak Djokovic salió al paso de todos "los expertos" que le dieron por acabado y, con un gran triunfo sobre Jannik Sinner, en cinco sets y después de cuatro horas y diez minutos, volvió un año después, desde la final de Wimbledon del 2024 que perdió con Alcaraz, a la final de un major.
El jugador de Belgrado, de 38 años, pretende acabar con el maleficio reciente en los Grand Slam de hace más de dos temporadas, desde que ganó su corona veinticuatro en el Abierto de Estados Unidos del 2023. Aunque luego fue campeón olímpico, lleva sin éxitos en el circuito desde aquella vez en Nueva York. El pasado curso, el del 2025, fue semifinalista en todos. Pero no le dio para más.
Novak Djokovic está ahora a un paso de convertirse en el ganador más veterano en la historia del torneo. Ya ha ganado diez en Melbourne y tiene entre ceja y ceja erigirse en el jugador de tenis, hombre o mujer, más laureado de este deporte.
El serbio ha tenido una exigencia menor a lo largo de la presente edición del primer Grand Slam de la temporada porque contó con la incomparecencia del checo Jakub Mensik en octavos, por una lesión abdominal, y con esa necesaria fortuna que le acompañó en cuartos cuando tenía dos sets en contra ante el italiano Lorenzo Musetti, que dejó el partido y entregó el triunfo por lesión.
Djokovic superó en primera ronda al español Pedro Martínez y luego al italiano Francesco Mestrelli. A ambos les ganó en tres mangas igual que al neerlandés Botic Van de Zandschulp en tercera ronda. Después llegó lo de Mensik y Musetti hasta la igualada semifinal contra Sinner, que necesitó de cinco sets y más de cuatro horas.
El serbio rehabilitó sus expectativas al ganar al jugador de San Cándido, con el que había perdido en los cinco últimos cara a cara. "Biológicamente le será más fácil recuperarse", dijo Djokovic del esfuerzo suyo en relación al que sufrió Alcaraz en su partido con Alexander Zverev. "Mi preparación es la adecuada y le gané el año pasado también aquí. En otro partido largo. A ver como llegamos ambos".
"Tengo muchas ganas. Juego al tenis para poder llegar a finales de Grand Slam", dijo el serbio que confía en redondear su actuación en Melbourne.
"Sé desenvolverme en partidos importantes de Grand Slam en los que quizá no esté al nivel perfecto, pero encuentro la manera de prevalecer sobre mi rival, aunque mi calidad tenística no esté cerca de donde me gustaría", destacó el serbio antes de la final.
"No estoy sorprendido de lo que estoy haciendo en Melbourne, sé de lo que soy capaz porque lo he hecho muchas veces en mi carrera", advierte el serbio.
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