"Estoy destrozado física y psicológicamente"
El técnico del CD Lauro afirma que intentaron "matarle" tras protestar por la "agresividad" del equipo contrario
El entrenador del CD Lauro, Jesús Calzado, que el pasado viernes sufrió una agresión en el campo del Tiro Pichón, asegura sentirse "destrozado tanto física como psicológicamente". Y es que, subraya, en ninguna de las 24 temporadas que lleva ejerciendo como técnico había vivido una situación similar. "Esto ha sido un linchamiento; han intentado matarme", apostilla. Según su testimonio, desde el principio del partido, de categoría alevín entre los locales y el Lauro, percibió cierto ambiente "de agresividad" por parte del equipo contrario. "Nosotros no nos jugábamos nada. Mis chavales marcaron pronto y les dije que disfrutaran. Antes de empezar, insultaron a uno de mis futbolistas. Pedí que hiciera caso omiso y se olvidara", recuerda el hombre, que también imparte clases a futuros técnicos.
Fue poco después cuando, en palabras de este entrenador, la colegiala expulsó a un jugador. Más tarde, le sacó roja directa. "Dentro sólo podían estar los futbolistas y el delegado y entrenador de los equipos. Cuando empezó el partido, cerca del banquillo había cinco entrenadores y personal del Tiro Pichón. Si lo decimos, el ambiente se puede caldear y, ante estas situaciones, nos callamos. De haber sabido lo que iba a ocurrir, nos habríamos marchado", relata.
Al protestar por la "agresividad" de los futbolistas del otro equipo, comenzó la trifulca. "El entrenador, que estaba sancionado y tenía prohibido asistir, vino hacia mí con la mano abierta. Me dio un empujón y le cayó en la camiseta agua de una botella que yo llevaba. Intenté evitarlo, pero recibí un puñetazo. Sólo distinguía bultos. Me propinaron otros dos en el costado y me tiraron al suelo, donde me taparon la cabeza con mi camiseta para que no viera nada. Eran siete contra mí. La patada más dura la recibí debajo de la espalda", destaca.
Jesús acudió al hospital el viernes para que le atendieran por los múltiples golpes que había sufrido. Dos días después comenzó a tener mareos y a sangrar abundantemente, por lo que tuvieron que hacerle varias transfusiones. Ayer, recibió el alta médica, aunque los sanitarios continuarán haciéndole pruebas.
El técnico se define como un "enamorado del fútbol" que nunca ha "insultado a nadie". "Tengo mucho miedo a volver al campo. Estoy vivo, pero me podían haber matado. Lo único que quiero es que esto, que no puede quedar así, no vuelva a ocurrirle a nadie", aseveró. Su asesor jurídico deportivo de Deporlegal, Jesús Corrales, añadió que se presentarán alegaciones para aportar su versión después de que la federación haya recibido el acta.
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