“En los 60 hubo en Granada hasta 200 grupos funcionando”

Juan Jesús García | Crítico musical

Juan Jesús García.
Juan Jesús García.
Andrés Cádenas

13 de enero 2026 - 03:00

Juan Jesús García nació en Madrid en 1957 y a los 20 años dejó los estudios de ingeniería de Minas y se instaló en Granada. Lo hizo por amor. Después de licenciarse en Filosofía empezó a hablar por la radio sobre discos. Más tarde pasó a la prensa escrita, donde ha publicado miles de artículos. Acaba ‘Zapatos de piel de caimán’ en el que documentam el quién es quién en la música en Granada desde 1957 hasta el año 2000.

Pregunta.–¿Qué ocurre en Granada que sale tanto músico?

Respuesta.– Hay muchas teorías. En los sesenta a Granada la llamaban La fábrica de conjuntos. En los ochenta era el Manchester español y en los noventa se escribió como el Seattle andaluz. Circula también por ahí una teoría de los hermanos Arias que relacionan esa gran creatividad con el componente aurífero del agua que bebemos en Granada. Lo cierto es que ha sido una ciudad pequeña, muy aislada y con una enorme proporción de jóvenes estudiantes universitarios, lo que se convierte en un abonado caldo de cultivo para la creación más productiva.

P.–Su libro tiene un título curioso: ‘Zapatos de piel de caimán’.

R.–Pertenece a un estribillo de 091: “lo tendréis todo a vuestro alcance, pero nada os pertenecerá, más allá de orgullo de anudaros bien vuestros zapatos de piel de caimán”. Hay una referencia a los zapatos de gamuza azul de Carl Perkins, ambos como símbolo de orgullosa juventud y el elemento de identificación tribal. Esa misma juventud que noté en el brillo de la mirada de los músicos octogenarios de los primeros años sesenta cuando los entrevisté, contándome, en definitiva, el orgullo con el que se anudaban sus ‘zapatos de…’

P.–Le ha llevado varios años, por lo que se supone que está muy bien documentado. Es como una enciclopedia.

R.–Casi cuarenta años, sí. Mucho tiempo. Desde entonces estoy acumulado material. En mi casa, con tanto legajo acumulado, hay que entrar como los egipcios, de perfil. Ha sido un parto difícil.

P.–Está dividido en cuatro partes y empieza en 1957. ¿Por qué ese año?

R.–Porque fue cuando se asegura que llegó a Granada la primera guitarra eléctrica en manos de Alejo Muñoz, un tuno que se la trajo de Alemania tras una gira destinada a aliviar la nostalgia de los emigrantes. Casualmente también nací yo en esas fechas. ¡Qué casualidad!

P.–Estoy convencido de que todo aquel que haya tenido que ver con la música en Granada está en este libro. ¿Cuántas personas pasan por él?

R.–Me gustaría pensar que sí, pero cada día que pasa me encuentro con alguien que se me ha quedado fuera. De todas aparecen casi 10.000 nombres de personas que han tenido que ver con la música.

P.–¿Con qué problema más graves se ha encontrado al hacer esta recopilación?

R.–El del tiempo. Yo no vine a Granada hasta 1977, y todo lo anterior ha sido recogido de los recuerdos de los protagonistas, porque no existía mucha documentación al respecto. Ha habido páginas web como Guateque.com, ya desaparecida, o Granamusic.TK que han mantenido viva una información que es parte de la historia no oficial de Granada.

P.–¿A qué género musical ha dedicado más tiempo?

R.–El esqueleto del libro es el rock and roll en todas sus variantes sonoras, como también en todos sus entornos humano, social, profesional, etc: medios de comunicación, periodistas, gráficos, fanzines, compañías de discos, estudios de grabación, ingenieros de sonido, productores, managers, festivales, salas… Y con capítulos específicos para el folk, el jazz y la canción de autor.

P.– ¿Cuál es a su juicio la época dorada de la música en Granada?

R.–Los ochenta fueron esplendorosos como epílogo de la explosión de creatividad de la Transición, pero los sesenta no se quedan atrás. En un momento determinado hubo en Granada más de doscientos conjuntos funcionando.

P.–El libro lleva un prologuista de lujo: Antonio Muñoz Molina.

R.–Antonio Muñoz trabajó en la cultura municipal en los años ochenta y fue fundamental para la escena, sobre todo del jazz, en la Granada en aquellos años. Es un amigo tan generoso como para dedicar unas horas de su talento a este trabajo.

P.–El libro tiene un coautor que ha fallecido y no ha podido ver terminado el libro.

R.–Jokin Martín hizo el boceto del diseño del libro. Echamos muchas tardes juntos dándole vueltas a la pantalla. Y por respeto a su memoria comparto la autoría con él para que se le recuerde. Posteriormente sería Aurora Pulido Boreal (que fuera cantante de los punkis TNT) quien continuase y rematara la espectacular presentación que tiene el libro.

P.–Hubo un momento en que el proyecto estuvo parado, ¿no?

R.–Sí. En este libro hay altibajos. La idea inicial era cubrir el periodo desde 1957 a 1987. El proyecto quedó en punto muerto durante un tiempo, pero la pasión por preservar la memoria musical se impuso. Y me dije, ya que estás en esto porque no hacerlo hasta el año 2000.

P.–¿A cuántos conciertos ha asistido usted?

R.–Ni idea, pero muchísimos. Para varias reencarnaciones.

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