"La democracia española se ha deslegitimado materialmente"

Unai Iriarte. Historiador

Apasionado de la Grecia antigua, acaba de publicar el libro 'El rostro de la tiranía' (Esfera de los libros), que empezó a concebir hace 10 años

Aleja a Donald Trump y Pedro Sánchez de las tiranías, al considerarlos como "personalismos fuertes" en las democracias occidentales

"A diferencia de la pintura, el fotógrafo tiene que estar en el sitio"

Unai Iriarte. / José Ángel García
Diego J. Geniz

18 de febrero 2026 - 07:01

Nacido en (Abárzuza, Navarra, 1993), Unai Iriarte es doctor en Historia Antigua por la Universidad de Sevilla (US), donde obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado por su tesis sobre la tiranía de los pisistrátidas. Ha investigado en universidades como Harvard, Oxford, Cornello Bolonia. Es autor de diversos estudios sobre la antigua Grecia.

Acaba de publicar el libro El rostro de la tiranía (La Esfera de los Libros), del que hablamos en una entrevista que se desarrolla en el despacho que posee en el Rectorado de la Hispalense.

En esta estancia nos recibe, en una mañana de invierno que no acaba de despojarse de los cielos grises que vienen acompañando a la ciudad desde que empezó el año.

Pregunta.-Voy a empezar con una pregunta recurrente. ¿Por qué este libro y por qué ahora?

Respuesta.-Este libro lo empecé a concebir hace 10 años. Tuve la suerte de que una editorial se interesó por la historia antigua de Grecia más allá de la democracia. Cuando me vi con tiempo, estando en Harvard, aproveché para plantearle a la Esfera de los Libros la publicación de un libro sobre las tiranías en la antigua Grecia, parece que gustó mi idea, que le vieron potencialidad. Además, se da la circunstancia, como se señala al final del libro, de que los regímenes autoritarios están creciendo. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta hasta que cada año se publican diferentes estudios que muestran cómo nuestras democracias tienden a un mayor autoritarismo. Creo que es una simbiosis entre las ganas que tenía de ponerme con este asunto, tener tiempo para poder llevarlo a cabo, y que exista un interés, plasmado en el mercado.

P.-¿De dónde le viene la fascinación por el mundo clásico?

R.-Yo era una persona que al principio quería hacer historia de Egipto, porque es una civilización que siempre está envuelta en el misterio. Y, sin embargo, por diferentes circunstancias en mi vida, acabé decantándome por la historia de Grecia. Dentro de ésta, de la Grecia arcaica, que es, casualmente o no, el periodo más envuelto en el misterio, porque resulta difícil dirimir qué es el mito y qué es el logos, es decir, cuál es la diferencia entre lo histórico y lo mítico.

P.-Lo de que Grecia sea la cuna del mundo occidental, ¿es un tópico o una verdad irrefutable?

R.-Es complicado hablar de verdades irrefutables, pero creo que en este caso, en lo que respecta al mundo occidental, como lo concebimos hoy, en el que existe un cierto individualismo y defensa de la libertad, sí podría decirse que los valores occidentales más importantes tienen su origen en las antiguas sociedades griegas.

P.-¿El populismo es el gran aliado de los tiranos?

R.-Buena pregunta. El populismo es un gran aliado de algunos tiranos, no de todos.

P.-Y la cultura, ¿puede ser aliada de los tiranos?

R.-Claro que sí. Hay gente de la cultura que han apoyado a esos tiranos. Un gran error que cometen las sociedades occidentales es considerar al adversario político, sea este populista, demagogo o con tintes autoritarios, como un lelo. Pensar que, por disparatadas que resulten algunas ideas del otro, no carece de cultura o no está al tanto de lo que está diciendo. Porque en el momento en el que infravaloras al adversario político es cuando se sobrepone a los postulados. Los tiranos antiguos tenían ideas muy concretas y así se las trasladaban a las poblaciones: hacia dónde querían ir y cómo querían hacerlo. Con la ventaja de que, al ser un único individuo, las decisiones se tomaban de una manera mucho más rápida.

P.-Porque un tirano muchas veces está por encima de las siglas de un partido...

R.-En la Antigua Grecia los tiranos sí se apoyaban en facciones, que podían ser los equivalentes a los partidos políticos. Por eso creo que es importante desterrar la idea de que el tirano va solo, que va por su cuenta. No, el tirano es alguien que cuenta con el apoyo de una parte importante de la población. Aunque, eso sí, se sale de lo que es el grupo, de lo tradicional, sea esto un partido o no. En el caso de la Antigua Grecia los tiranos se salen de las dinámicas tradicionales de las polis, de las ciudades-Estado griegas.

P.-Hay quien dice que el trumpismo, esa palabra horrenda, se acerca mucho a la tiranía...

R.-Existen muchísimos ejemplos de dictadores modernos como para tener que buscarlo en un líder elegido democráticamente. Ha habido ciertas muestras con tintes autoritarios, pero Trump es muchísimo menos tirano que otros personajes que han regido sus países con una mano de hierro sin ningún tipo de contrapeso. Se trata de un personalismo fuerte en el país más importante de todas las democracias occidentales. Con Trump se evita poner el foco donde precisamente están los problemas, que son los autoritarismos en el caso de Irán, China, Rusia, Bielorrusia...

P.-Pasemos al plano nacional. ¿A Pedro Sánchez, dónde lo colocaría?

R.-Pues lo colocaría en el mismo marco que sitúo a Trump. Es decir, un líder carismático, elegido democráticamente en un sistema en el que el voto es libre y secreto. No sé si esa comparativa le va a gustar mucho a Pedro Sánchez, pero no dejan de ser personalismos fuertes.

P.-¿España está en un momento de ser fácilmente manipulada por populismos de uno y otro lado?

R.-La democracia española se ha deslegitimado materialmente. Y eso provoca, como señalo en el libro, que no ofrezca respuestas a las necesidades de la gente, especialmente de los más jóvenes. Para este grupo insatisfecho tiene todo el sentido del mundo dejarse seducir por opciones más populistas o autoritarias.

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