Juicio del 'procés'

El coordinador policial acusa a los Mossos de facilitar el 1-O en vez de impedirlo

  • El coronel Pérez de los Cobos relata un "uso exquisito de la proporcionalidad" sin actuar contra votantes 

  • Denuncia la "abosluta pasividad" de la Policía catalana y que obstruyó a la Guardia Civil y a la Policía Nacional 

El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, coordinador del dispositivo policial para el 1-O, declarando este martes en el Supremo durante el juicio por el 'procés'. El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, coordinador del dispositivo policial para el 1-O, declarando este martes en el Supremo durante el juicio por el 'procés'.

El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, coordinador del dispositivo policial para el 1-O, declarando este martes en el Supremo durante el juicio por el 'procés'. / EFE / Señal de TV del Supremo

El responsable de la coordinación policial para frenar el 1-O, el coronel Diego Pérez de los Cobos, ha tachado este martes de "insuficiente, inadecuado e ineficaz" el dispositivo de los Mossos el 1-O, un plan "más encaminado a facilitar la realización del referéndum ilegal que a impedir su cumplimiento".

De los Cobos se ha pronunciado así en su declaración como testigo ante el juicio del procés en el que ha concluido que desde los Mossos actuaron con "pasividad absoluta", incluidos los centros en los que habían pedido apoyo, pero en algunos más -diez u once- "intentaron obstruir físicamente la actuación" de la Policía o Guardia Civil llegando a provocar situaciones "delicadas".

Como ya hiciera ante el juez instructor, el coordinador del operativo policial ha tachado de "estafa" el plan de los Mossos, desde su concepción con "binomios" de agentes sin capacidad para actuar, hasta su aplicación: "El mecanismo estaba hecho para que no funcionara".

El dispositivo de binomios "no sirvió para nada, nada más que para diseminar la fuerza y hacerla inoperativa", máxime cuando el número de agentes desplegados era "insuficiente".

Apariencia de institucionalidad

Era "más contraproducente que beneficioso", porque las parejas de mossos en la puerta de los centros daba apariencia de institucionalidad, al tiempo que dejaban en evidencia a los policías y guardias que iban a dar cumplimiento al mandato judicial.

El coronel ha explicado que hasta la madrugada del 1-O su equipo trabajaba con un escenario A y un escenario B.

El escenario A pasaba por que los Mossos cumplieran su mandato y la Guardia Civil y la Policía les dieran apoyo. En tal caso, los 6.000 agentes desplegados habrían sido "suficientes" para dar cumplimiento a la orden judicial.

Pero el B implicaba que se constatara la sospecha de que el dispositivo de los Mossos no iba a servir para dar cumplimiento a la orden judicial de impedir el 1-O y, a primera hora de la mañana, se confirmó que reunía las tres condiciones: "Insuficiencia, inadecuación e ineficacia".

De ahí que no entendiera que a las 9 de la mañana Ferrán López, el número 2 del mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, le enviara un correo pidiendo refuerzo en 233 centros de votación. Una petición "tardía y excesivamente voluminosa", según sus palabras.

A su juicio, habría tenido sentido si hubieran ido solicitando los refuerzos poco a poco y ellos hubieran actuado, pero la realidad no fue esa. Máxime cuando los Mossos habían ido a los locales a informar de que irían a las seis de la mañana y que si había masas de personas no iban a desalojar.

De modo que concluyó que tendrían que actuar por "propia iniciativa" y suspendió las cuatro reuniones de coordinación previstas porque no tenían sentido al haber desaparecido el primer requisito de la coordinación: "la unidad de propósito".

La realidad, según Pérez de los Cobos, es que el plan de los Mossos no parecía encaminado a detener el referéndum del 1-O, sino a permitirlo. Y por ello, en la conversación que tuvo con Trapero a lo largo de la mañana, recuperó una frase que el mayor había utilizado en una reunión anterior: "Cada uno será responsable de sus actos".

Parada para comer en los colegios

Hasta el punto de que, siempre según su relato, hubo centros de votación en los que, estando presentes los "binomios", se paró el referéndum para ir a comer y luego se reactivó.

También ha citado los casos de obstrucción a la labor de la Policía y guardias civiles, la presencia de coches camuflados de los Mossos en puntos donde acudieron las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado sin comunicación oficial o casos en municipios pequeños en los que los Mossos esperaron a que terminaran las votaciones y después lo anotaron como centro cerrado.

De hecho, en algunos casos se vio como eran los propios agentes de la policía autonómica los que "sujetaban las urnas", ha dicho.

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