La participación repite la de 2004 pero baja 10 puntos en el País Vasco

Aunque a las 18.00 parecía que la afluencia a las urnas iba a ser menor, logró remontar · Voto masivo en feudos del PP

Las colas para poder votar fueron frecuentes por la mañana en Madrid.
Las colas para poder votar fueron frecuentes por la mañana en Madrid.
Redacción

10 de marzo 2008 - 01:00

El índice de participación en las elecciones de ayer se situó finalmente en el 75,30 por ciento, ligeramente por debajo del 75,66 que se registró en 2004. El dato era esperado con expectación tras el asesinato el viernes pasado del ex edil socialista por Mondragón y los posteriores llamamientos a la participación masiva como respuesta a los asesinos.

Por segunda vez en las dos últimas convocatorias generales, los españoles acudían a las urnas bajo el impacto de la actividad terrorista a escasas horas del cierre de la campaña electoral. En 2004 los atentados del 11-M en Madrid impulsaron una participación muy superior a la que vaticinaban los sondeos y que provocó el cambio de Gobierno.

La primera oleada de las dos de la tarde arrojaba una participación muy similar a la de hace cuatro años con el 40,46 por ciento de asistencia a las urnas, apenas medio punto menos que hace cuatro años. A las seis de la tarde, en la segunda oleada, la participación bajó dos puntos con respecto a 2004 . En ese momento comunidades autónomas como Andalucía, Cataluña o el País Vasco marcaban los menores índices de participación frente a Madrid, la Comunidad Valenciana o Murcia, feudos del PP, que superaban en varios puntos a la media nacional.

Sin embargo, y contra lo que suele ser habitual en estas ocasiones, los ciudadanos acudieron en gran número a las urnas entre las seis y las oche de la tarde, lo que permitió que se recuperara la participación a niveles de hace cuatro años.

Por lo que se refiere al País Vasco, y con el 97 por ciento escrutado, la participación ha bajado en casi diez puntos (65,01 de ayer frente al 74,97 da hace cuatro años). Un resultado del que los proetarras intentarán apropiarse dado que, por primera vez desde la instauración de la democracia, no había ninguna sigla que representara a ese submundo, al que ETA había impuesto la abstención obligatoria.

Por último, la participación se incrementó de manera apreciable en comunidades como Madrid, Murcia o la Comunidad Valenciana, pero también en otras como Asturias, Canarias, Cantabria o Galicia.

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