España

El enroque de Sánchez e Iglesias

  • Los líderes del PSOE y Podemos hablan por teléfono sin llegar a ningún entendimiento.

  • El primero insiste en negociar el programa y no se fía del segundo, que insiste en los ministerios.

Sánchez e Iglesias posan antes de reunirse el pasado 11 de junio. Sánchez e Iglesias posan antes de reunirse el pasado 11 de junio.

Sánchez e Iglesias posan antes de reunirse el pasado 11 de junio. / Zipi / Efe

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias siguen enrocados en sus respectivas posiciones y por eso el nuevo intento de diálogo impulsado este jueves por el presidente del Gobierno en funciones resultó estéril, y ahonda el bloqueo para su posible investidura.

El socialista anunció por la mañana, en una entrevista en TVE, su intención de llamar al líder de Podemos para empezar de cero, y le pedía dejar a un lado la composición del Gobierno para centrar la negociación en los contenidos y en las medidas. Una propuesta a la que Iglesias respondió avisando a Sánchez de que para negociar tiene que renunciar a su línea roja de un Ejecutivo monocolor.

Este intento, de esta forma, quedó en nada porque, aunque la llamada se produjo, no sirvió más que para constatar que ninguna de las dos partes tiene intención de moverse: Iglesias sigue queriendo la coalición y Sánchez no quiere que Podemos entre en el Consejo de Ministros.

"El Ejecutivo no cree que haya presos políticos, sino políticos presos que rinden cuentas", arguye Sánchez

El presidente en funciones se explayó en esta ocasión más de lo habitual para argumentar las razones por las que no quiere tener ministros del partido de Iglesias. Y Cataluña es la principal de todas.

Como insistió el líder socialista, al PSOE y a Podemos les unen muchas medidas y políticas, pero les separan cuestiones de Estado como la forma de encarar la crisis soberanista catalana. Se preguntó así cuál sería la posición de Podemos si los independentistas vuelven a intentar lo que hace dos años y hubiera que aplicar de nuevo el artículo 155 de la Constitución, o si Iglesias estaría en un Ejecutivo que cree que "no hay presos políticos, sino políticos presos que rinden cuentas por sus hechos ilegales".

En definitiva, Sánchez recalcó que su Ejecutivo debe tener una "cohesión interna absoluta" que no ve posible por las "discrepancias de fondo" que en cuestiones de Estado como Cataluña –y con la sentencia del procés prevista para el otoño tiene el PSOE con Podemos. Recalcó, en cualquier caso, en pedir a Iglesias empezar de cero y negociar en "lo que importa a los ciudadanos", aparcando las "diferencias" sobre la forma de Gobierno que defiende cada uno.

Pero el líder de Podemos volvió a negar esa posibilidad, como defendió de nuevo que la negociación sea, a un tiempo, sobre programa y "los equipos" que deben llevarlo a cabo. "Lo lógico es que nos pongamos de acuerdo y seamos capaces de compartir el poder", consideró Iglesias, quien deja abierta la puerta a negociar en agosto si la investidura de julio resulta fallida, como parece posible.

El PNV reprocha a ambos que no cedan en sus posiciones

Iglesias reunió este jueves a la Ejecutiva de Podemos para analizar la situación política y abordar los términos y los tiempos en que se debe celebrar la consulta a los inscritos ante la investidura de Sánchez, aunque por el momento no está convocada. Miembros de la Ejecutiva confirmaron que en el encuentro se constató que las negociaciones están "totalmente estancadas" y que "no hay voluntad real" por parte del PSOE de sentarse a negociar de forma integral un programa y un equipo de Gobierno.

La actitud de ambos llevó al reproche de un potencial socio: el PNV. Su presidente, Andoni Ortuzar, consideró una "gran noticia" que Sánchez llamara a Iglesias, pero también lamentó ver a los dos tan firmes en su posición, "sin entender al otro". Y advertió de que "no es un buen indicio" que tanto Sánchez como Iglesias piensen que el otro será el que ceda al final.

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