Carricoches, diversión para todos

Este año, el precio de cada viaje ronda entre los tres y cinco euros. Sin embargo, y a pesar de la crisis, cada noche los niños y mayores se disponen a subir para pasar un buen rato

Smara Sánchez

16 de agosto 2011 - 17:09

Alberto, de 6 años, va una noche a la Feria con sus padres. Al llegar, lo primero que hace es dar un paseo por la zona de los carricoches. Tiene una tarea ardua por delante: elegir en qué tres atracciones se montará, pues su madre ya le ha avisado antes de salir que no puede subirse en todos los cacharritos. Este año, el precio ronda entre los 3 y los 5 euros cada viaje.

La noria se convierte en estos días en la gran reina. Siempre omnipresente, desde cualquier perspectiva se puede divisar ese gran armatoste de hierros cubierto con millones de bombillas, que según cuentan sus dueños tardan más de seis días en montar. Ellos, los feriantes, van recorriendo las fiestas de cualquier ciudad con su casa a cuestas. Las vacaciones y los días de

fiesta de los demás se convierten para ellos en los meses de trabajo más duros. Una vez que llegan se disponen a montar la atracción, explica Antonia , dueña de una de las norias que en estos días está funcionando en Málaga.

Cuando todo está listo, un ingeniero pasa a comprobar la seguridad de la que está provista este carricoche. Además, comprueba “que el seguro esté en regla”, apunta Antonia. No obstante, un panel enorme de luces de neón situado encima

de la taquilla avisa: “ Estabilidad y fiabilidad. Máxima seguridad”. Varios chicos jóvenes se disponen a subir. “Esta es una atracción para parejitas, a los niños les gustamás otro tipo de cacharros”, apunta la dueña de la atracción que además se queja de que con la crisis la gente “no quiere tantas atracciones”.

Pero aquí está todo pensado. Muchos de los carricoches para adultos están en versión mini para los más pequeños. Así, una

noria diez veces menor que la anterior o un Ratón Vacilón, que más que ratón es ratoncillo, colma las ilusiones de estos niños

cuya intención máxima es llegar al otro día a contarle a sus amigos que este año se ha podido montar en un cacharrito como el

de los “mayores”. Además, un sinfín de cacharritos de agua o varios ponnys dando vueltas alrededor de una estaca hacen las

delicias de los reyes de la casa.

También hay tiempo para experiencias extremas. El tirachinas, la atracción más cara, lanza al aire a quien se atreve a montar.

Dentro de una bola y sujetos por varias medidas de seguridad, los atrevidos dan vueltas en el aire hasta llegar a lo más alto.

Asimismo, el Extreme deja caer al vacío a todo aquel que se sienta en sus bancos. Según explica uno de sus dueños, Mario, el tema de la seguridad en estos carricoches es “máxima”. Las atracciones son revisadas “al dedillo” en cada Feria a la que van,

por lo que cada dos semanas o así pasan un control.

En definitiva, los carricoches se convierten en una parada casi obligada para niños y no tan niños donde pasar un rato divertido

antes de entrar a bailar a las casetas del Cortijo de Torres.

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