Festival de Málaga. Cine en Español

Mikel Rueda conecta la adolescencia y la edad adulta en ‘El doble más quince’

  • Maribel Verdú y Germán Alcaraz protagonizan el largometraje del cineasta bilbaíno, un proyecto surgido tras el corto ‘Caminan’

  • La cinta regresa a las preguntas vitales de la primera juventud realizadas con el miedo que aporta la experiencia 

Maribel Verdú, Mikel Rueda y Germán Alcarazu en el pase gráfico Maribel Verdú, Mikel Rueda y Germán Alcarazu en el pase gráfico

Maribel Verdú, Mikel Rueda y Germán Alcarazu en el pase gráfico / Javier Albiñana (Málaga)

Despues de pasar por el Festival de Málaga con la película A escondidas, el cineasta bilbaíno Mikel Rueda regresa a la Sección Oficial a Concurso con la cinta El doble más quince, una road movie “andando” en la que dos personajes aparentemente distintos y de edades muy distantes conectan en un momento esencial de sus vidas. 

La intimidad que surge entre un chico adolescente y una médico, madre de dos hijos y con su vida aparentemente resuelta, es el núcleo sobre el que gira la cinta y para que existiese esa química era muy importante el trabajo previo. “Ya hicimos el corto Caminan, de ahí surgió esta película, y fue maravilloso”, explica Maribel Verdú. Aún así, antes de iniciar este rodaje “estuve un mes antes en Bilbao, comíamos juntos, íbamos al cine, hablábamos mucho de nuestros problemas, sueños y  miedos y eso facilitó esa complicidad”, agrega la actriz. 

“Era básico conseguir la química entre los dos, que se sintiesen cercanos, crear un ambiente familiar, que pudieran hablar de cualquier cosa”, comenta el director. Y subraya que las seis semanas de rodaje “fue un viaje maravilloso para los tres”. En cuanto a la tensión sexual entre los protagonistas, el realizador señala que su película va más allá. 

“Ella busca constantemente algo que le haga sentir de nuevo y encontrarse consigo misma en la mirada del otro, sentir que en este joven tiene un espejo que le devuelve sus propias preguntas, es vivir algo muy bonito”, apunta Rueda. “En la edad adulta surgen las mismas dudas que en la adolescencia pero con más fuerza aún, así que lo que parece muy distinto no lo es tanto”, indica el cineasta. 

La soledad de cada personaje, cada uno en su particular punto de partida y los miedos que los acompañan son claves en este filme que se rodó íntegramente en Bilbao. 

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