Julián López y Natalia Verbeke reflexionan sobre la mentira en el Festival de Málaga: "Siempre que nombramos la palabra, tendemos a ir a lo peyorativo"

La película 'Lapönia' está protagonizada por Julián López, Natalia Verbeke, Ángela Cervantes y Vebjørn Enger

Festival de Cine de Málaga 2026: 'Lapönia', la comedia que cuestiona si Papá Noel es una mentira beneficiosa o dañina

Julián López y Natalia Verbeke presentan la película 'Lapönia' en el Festival de Málaga. / Mar Bassa

Julián López (Ramón) y Natalia Verbeke (Nuria) llegan al Festival de Málaga para presentar Lapönia, una película que convierte una reunión familiar en un debate sobre la ilusión frente a la verdad, las mentiras que se cuentan a los niños, la forma de educarlos o el peso de las tradiciones y los choques culturales. En esta historia, que transcurre casi como una pieza teatral, el foco está puesto sobre los hombros de sus cuatro intérpretes principales para dar paso de una comedia a una reflexión sobre temas cotidianos.

Pregunta.¿Qué tal presentar Lapönia en el Festival de Málaga?

Respuesta.Natalia Verbeke: Muy bien, felices. Con ganas de verla esta noche con público por primera vez. Este clima maravilloso que hemos traído [risas].

R.Julián López: Sí, lo hemos traído, nos han dejado facturarlo, lo hemos instalado esta mañana [risas].

P.Los dos y veteranos ya aquí.

R.J. L.: Si tuviese que decir un número de las veces que he venido... No lo sé. Sé que mi primera fue hace 17 años, en 2009.

R.N. V.: Yo en el 98, que es cuando arrancó. Estrenamos una película que se llamaba Un buen novio, mi primera película.

P.Todo por primera vez.

R.N. V.: Sí, yo le tengo un cariño muy, muy especial a este festival. Y siempre que puedo vuelvo a Málaga, por supuesto.

P.La película es esperanzadora, de conciliación... En un mundo que estamos viviendo ahora mismo muy convulso y con mucho conflicto.

R.J. L.: David (Serrano) en la rueda de prensa ha sido muy certero con eso porque dice que sobre todo una cosa que tiene muy bonita la película es ese afán conciliador, que lo consigue. Sobre todo una pareja con respecto a la otra están en polos opuestos prácticamente, pero cómo el diálogo y la escucha nos ayuda a ser mejores, nos ayuda a transformarnos. Lo que dicen los otros y a poco que escuches y dices: "Vale, no lo comparto o sí lo comparto", pero hace que yo a la vez me plantee cosas. En el momento que se empiezan a plantear cosas los cuatro, son placas tectónicas que se están moviendo y que acaban muy distinto a como empezaron. Y, sobre todo, acaban escuchándose y acaban aprendiendo los unos de los otros. Ojalá mucho más de eso en este mundo en el cual va todo muy rápido, estamos irascibles...

R.N. V.: Muy polarizados.

R.J. L.: Alguien dice algo y no te has parado a ver cómo lo ha dicho.

R.N. V.: Y ya te están insultando. Aquí por lo menos los personajes, aunque no opinen igual, se terminan entendiendo.

P.Una película estilo navideña... En primavera.

R. N. V.: Es que no es navideña. Hay que decir, sobre todo para quien esté leyendo esto, que no es una película navideña, que no lleven a sus hijos pequeños a ver esta película porque les podemos destrozar la infancia, absolutamente. Cuando esos niños ya conozcan la magia, magia de la realidad, ahí ya pueden ir. Cuando conozcan esa verdad maravillosa de la navidad.

P.¿Cuál es la mentira piadosa más grande que han contado?

R.N. V.: Yo a mi hija, constantemente. Cuando pregunta por la muerte o enfermedades o ve cosas que le impresionan mucho, a veces no miento, a veces me siento un poco Nuria porque digo "hasta qué punto puedo hacer esto". La última mentira que le conté fue que me preguntó sobre los toros y dijo: "¿Eso no pasa de verdad?", porque vio una imagen cuando los Goya del documental Tardes de soledad. Me pareció impensable y además terrible. Y cuando estaba viendo la imagen del torero que está entre los cuernos, me preguntó: "¿Esto no es de verdad? ¿Le han hecho daño al torero?". Digo: "No". "¿Y le han hecho daño al toro?". Digo: "No". Y me iniste: "¿Y la sangre?". Y claro, ya me inventé que se había hecho un poquitito de daño el toro y que al rozar al torero le había manchado de sangre, pero que ninguno de los dos... Evidentemente todavía no soy capaz de explicarle eso, porque es terrorífico. Acaba de cumplir nueve. No le he mentido, le he dicho que eso es verdad, pero claro, la he maquillado muchísimo.

R.J. L.: Yo a veces, cuando he utilizado mentiras piadosas son generalmente para salir del paso airoso. Y no solo salir airoso yo, sino la otra persona. Para no hacer sentir mal. Cuando a alguien no la recuerdas o que alguien te dijo una cosa... Entonces intentas buscar una solución o lo estás dando incómodo y digo: "Pues si le digo esto va a estar más cómodo". Casi siempre es por salvar a otra persona que a mí, te diría. A veces a mí [risas].

P.Eso también es muy empático.

R.J. L.: Sí, claro, claro. Por eso digo que es necesaria.

R.N. V.: Siempre que nombramos la palabra, tendemos a ir a lo peyorativo que tiene. Pero a veces vivimos mintiendo, incluso a nosotros mismos, para seguir adelante.

R.J. L.: Creo que Shakespeare dijo que todos somos actores en esta vida, ahora que estamos en el año de Hamnet, y esa frase me la tatué porque dije "es verdad". Hablo de la vida real, con nuestros hermanos, igual con nuestros padres... No te comportas igual y eso es maravilloso.

P.La película parece una comedia y luego se vuelve más reflexiva. ¿Qué reflexión sacaron después de rodar?

R.J. L.: La transformación, la capacidad de transformación que tiene el hablar con la gente. Hablar y mezclarse. Lo positivo, lo enriquecedor que es estar con gente que piensa de otra manera. Te va a hacer muy bien, vas a prosperar y vas a progresar. Vas a ver las cosas de otro modo que quizá sea mejor. Era lo que más me gustaba. Obviamente surgían muchos debates, haciendo un texto como este surgían muchos debates entre nosotros, un "¿cómo veis esto?, ¿tú qué harías?". Los Reyes Magos, Papá Noel, el ratoncito Pérez. Las ilusiones. Yo me di cuenta de que yo soy muy de ilusiones, me gusta la ilusión.

P.Como actores, también mienten.

R.N. V.: Nosotros decimos la verdad todo el tiempo, como actores. Tú si mientes no se lo va a creer el espectador. Nosotros tenemos que sentirlo como si fuera real todo. Es una mezcla rara. Lo bueno es que desde el primer momento empezamos a trabajar juntos, un mes antes estuvimos ensayando. La imagen que tú pudieras tener en un principio del personaje, luego fue variando mucho a lo largo de los ensayos. Pero es verdad que los actores, que se dice que nos dedicamos a mentir. No, porque no mentimos, porque si mintiéramos no sería real lo que está pasando. Nosotros vivimos lo que vivimos como si estuviera siendo de verdad.

R.J. L.: Canalizamos. Algo de paradoja hay ahí.

P.En Lapönia todo el peso recae sobre ustedes. No hay una acción predefinida. ¿Cómo han trabajado sabiendo que son literalmente el foco?

R.N. V.: Eso no lo piensas. Estás tan encantado con dar vida a ese personaje que lo que menos piensas es si tenemos tanta responsabilidad o no a la hora de rodar.

R.J. L.: Eso puede pesar.

R.N. V.: Puede pesar, pero yo no lo he pensado en ningún momento.

R.J. L.: Yo tampoco. Es verdad que sabes que la película somos nosotros cuatro, la película que se ve somos nosotros cuatro.

R.N. V.: Pero también es verdad que está también escrito el texto, que ya confías en el texto.

R.J. L.: Sabes que todo va a fluir y entonces ya te despojas de esa responsabilidad. Y ha sido un juego maravilloso, porque pocas películas tienen esa oportunidad también de tener tanto diálogo, tanta mirada, tanta interrelación entre cuatro personajes en una misma noche. Eso no es muy habitual, por las historias que se cuentan.

R.N. V.: Y nos hemos reído muchísimo en los ensayos. Lo bueno de esto es que como ha habido ensayos, hemos podido encontrar muchísimas cosas y otras se han descartado y eran muy buenas, pero se han tenido que descartar porque tienes que elegir. Y ahí está la visión del director. Todo eso que se va creando en los ensayos es como si lo hubieras vivido, entonces crea relaciones y crea cosas entre nosotros.

P.¿Continúan con la tradición de las ilusiones?

R.J. L.: Por ejemplo, ver una película es una ilusión. Te están contando un cuento y eso es una ilusión. No tiene que ser necesariamente E.T., puede ser también Los domingos. Tú estás viendo algo, esa familia en concreto no existe, esa, sí existe el espejo de esa familia. Pero me refiero que tú cuando lees un libro o ves una película, por lo menos en mi caso, estoy evadiendo con algo que es una ilusión, que luego voy a volver a mi vida real. Pero es muy necesario. Ahora que he nombrado E.T., es una película que ya va quedando atrás, cuando se la puse a una de mis sobrinas por primera vez en este mundo actual donde los niños saben muchas cosas ya, ya han visto muchas cosas yo digo: "¿Cómo va a recoger ella ahora esta película?". El momento en el cual, por ejemplo, sale volando con la bicicleta. Yo la observé cuando llegó ese momento, ella estaba así viendo cuando empezaron a volar... Y tiene vigencia la ilusión, y ya no son ni efectos especiales ni nada. Es que te están contando un cuento y te han hecho creer eso. Ella en la era de TikTok y todo eso, ha dicho: "¡Están volando!", entonces me pareció muy significativo.

R.N. V.: Antes de que naciera mi hija, a nosotros siempre ha venido Papá Noel, nunca se fue, continúa siempre, y es una ilusión que te mueres [risas].

R.J. L.: Es divertido, es muy divertido [risas]. Todos estamos jugando a este juego y es bonito. Que si no, ¿qué nos queda?

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