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GIGI LA LEY | FESTIVAL DE CINE DE SEVILLA

Un truhan y un señor de patrulla

De patrulla en el último filme de Alessandro Comodin.

De patrulla en el último filme de Alessandro Comodin.

Hacía tiempo que no nos encontrábamos con una película del italiano Alessandro Comodin, concretamente desde la excelente I tempi felici verrano presto (2016). Durante estos últimos años ha estado trabajando como montador en las dos últimas cintas del portugués João Nicolau. La primera e hilarante escena de esta Gigi la ley (una conversación de varios minutos en plano fijo entre dos vecinos a cuenta de la selva en que se ha convertido el jardín de uno de ellos) nos hace pensar que Comodin se ha traído consigo algo del humor de la productora portuguesa O Som e a Fúria.

Tal vez desde el ramillete de obras maestras de Abbas Kiarostami no veíamos tantos planos filmados dentro de un coche con la excusa de seguir el trabajo de vigilancia de nuestro protagonista, un singular policía local al que Comodin le coloca, en una estupenda secuencia de montage, una canción de Julio Iglesias (Soy un truhan, soy un señor) como banda sonora de su ajardinada vida privada. Hasta llegar a la bella escena final, rodada fuera del vehículo, Comodin (que se permite hasta evitar el contraplano del interlocutor en varias conversaciones o que hace una elipsis con un simple corte sobre el mismo plano), da una clase magistral de cómo montar un filme que está bien dirigido, que es precisamente fragmentándolo lo menos posible.