Cuarto aniversario del fallecimiento de Cayetana de Alba

La misa por la duquesa de Alba evidencia el cisma familiar

  • Cayetano Martínez de Irujo y Alfonso Díez, así como íntimos amigos, fueron los únicos que asistieron. El conde de Salvatierra dedicó duras palabras a sus hermanos, que no estuvieron presentes.

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El 20 de noviembre de 2014 fallecía en el Palacio de Las Dueñas Cayetana de Alba. Cuatro años después, su hijo, Cayetano Martínez de Irujo, ha organizado una misa en su recuerdo en la iglesia de los Gitanos de Sevilla, donde descansan sus restos mortales, una ceremonia marcada por las ausencias y con la que se ha puesto de manifiesto el distanciamiento existente entre los seis hijos de la recordada duquesa de Alba.Si quedaba cualquier resquicio de duda del mal rollo existente entre los hijos de Cayetana, las declaraciones del conde de Salvatierra en este acto han quedado despejadas: “Soy como un marciano en la casa de Alba”, ha manifestado Cayetano, quien llegó al templo acompañado por su actual pareja, Bárbara Mirjan, y por sus hijos, los mellizos Luis y Amina, nacidos de su matrimonio con Genoveva Casanova. Ninguno de los hermanos de Cayetano asistió al funeral. Carlos Fitz James Stuart, actual duque de Alba, no pudo acudir por problemas de agenda; tampoco estuvieron Jacobo, Fernando, Alfonso ni Eugenia Martínez de Irujo. Desde la muerte de su madre, el distanciamiento entre los Alba ha ido a más. Cayetano insinuó en una entrevista que su hermano Carlos le había “invitado a marcharse” del palacio de Liria, y de Eugenia confesó que “algo se ha roto dentro de ella con respecto a mí. Me gustaría que confiara más en mí como antes”. Así que tampoco asistió a la eucaristía Tana Rivera, hija de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera, a la que hace cuatro años vimos llorando desconsolada, junto a su madre, en el día del funeral de su abuela, a la que estaba muy unida.Quien sí estuvo en la cita fue Alfonso Díez, viudo de la duquesa, así como sus amigos más íntimos, Carmen Tello, acompañada por su marido, Curro Romero. También los diseñadores José Víctor Rodríguez y José Luis Medina, de la firma Victorio & Lucchino, quienes diseñaron el vestido de novia de Cayetana cuando contrajo matrimonio con Alfonso Díez. El funcionario, que el último 5 de octubre hubiera celebrado su séptimo aniversario de bodas con la duquesa, y Cayetano Martínez de Irujo se saludaron afectuosamente y estuvieron charlando tras la misa.El jinete no pudo contener la emoción durante el oficio religioso. Decir que lloraba a lágrima viva sería quedarse corto. El hijo favorito de Cayetana, como lo demostró en vida al vender la tiara La Rusa realizada en platino y miles de diamantes para que Cayetano pudiera comprar el caballo Gigoló en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, estaba destrozado. En el aire se palpaba que la tristeza que siente no es tanto por su madre sino por la ausencia de sus hermanos, a los que dedicó duras palabras: “Si no hubiera sido por mi iniciativa, los perros de Liria hubieran tenido mejor tumba que mi madre”, ha comentado en su entorno más cercano. Se refiere a que él fue el impulsor de la iniciativa a través de la que, gracias a aportaciones empresariales y anónimas, se ha recaudado dinero suficiente para que la querida aristócrata fuera enterrada en el mausoleo de la Hermandad de los Gitanos, que tanto veneraba su progenitora. Al ser preguntado por los medios sobre la ausencia de sus hermanos, el conde de Salvatierra respondió: “Yo me hago la misma pregunta. Es incomprensible. Yo desconozco una razón de peso. Yo he organizado esto porque si no, no lo organiza nadie, pero es totalmente incomprensible cuando por nuestro padre se hicieron quince años de misa por qué al segundo año ya estábamos dos y al tercer año la organicé yo y estoy solo. No lo entiendo. No tengo nada más que decir”.

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