"Todos los países con buenos resultados tienen reválidas"

inger enkvist. catedrática de filología hispánica, experta en modelos educativos

La catedrática considera que la ambición del estudiante y la buena valoración de la escuela por parte de la familia son clave de éxito

También una mejor formación del maestro

Inger Enkvist, ayer, minutos antes de su conferencia en el salón de actos de la Fundación Unicaja. / Javier Albiñana
Cristina Fernández Málaga

08 de noviembre 2016 - 00:55

Experta en modelos educativos comparados, la catedrática en Filología Hispánica en la Universidad de Lund (Suecia) Inger Enkvist ofreció ayer una charla organizada por el Círculo de Pensamiento Innovador de la Asociación de Empresarios del Sur de España (Cesur). Tras su conferencia, en el salón de actos de la Fundación Unicaja, participó en una mesa redonda posterior junto a Estanislao Camacho, director del colegio El Romeral, Juan Jesús Larrubia, director del instituto Nº 1 Universidad Laboral y Ramón Seco, presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza Málaga y director del Colegio Maravillas.

-¿Cuál es la clave del triunfo de un sistema educativo?

-El éxito del modelo finlandés se debe a que colaboran los padres, que apoyan la educación y piensan que es muy importante para sus hijos, los estudiantes, que ven normal hacer esfuerzos en el colegio, los profesores, que se sienten valorados y tienen el apoyo de la sociedad y las autoridades escolares, que mantienen un marco adecuado para la educación.

-¿Cuándo aparece el riesgo de bajar en el escalafón?

-Cuando la sociedad se acomoda, como puede pasarle ahora a Finlandia. Sus jóvenes tienen casi todo lo que necesitan, viven bien y ello hace que se esfuercen menos. Los que trabajan mucho son los que miran como una meta la necesidad de mejorar su situación, como en China, por ejemplo. En California la misma educación se aprovecha mucho más por los asiáticos recién llegados con ganas de progresar que por parte de los ya instalados.

-¿Cuáles son los principales fracasos que ha encontrado?

-En general el éxito o el fracaso tiene que ver con la ambición de los estudiantes, si piensan que realmente estudiar les va a mejorar la vida, con la actitud de los padres, si ven la educación como una posibilidad magnífica para sus hijos o les da igual, y si los profesores han perdido la ilusión o no.

-¿Qué fallos encuentra en el sistema educativo español?

-La promoción social. Si los alumnos pueden continuar y pasar de curso aunque suspendan, tarde o temprano se van a encontrar en una clase en la que no entiendan lo que se dice, empiezan a faltar, a protestar, es una situación imposible. Otra cosa son las evaluaciones externas, las reválidas.

-¿Y está a favor o en contra de esas reválidas?

-Lo que puedo decir es que todos los países con buenos resultados tienen reválidas, y deben de ser externas al colegio, corregidas por otras personas que no sean los profesores del alumno. No hay modelos que no tengan reválidas y que tengan buenos resultados. Es un deseo un poco infantil no aceptar el control externo.

-En España se lleva reclamando desde hace tiempo un pacto de Estado en materia educativa. ¿Considera que es necesario?

-Para mí eso es retórica política, un término muy ambiguo porque dependerá de la ley que haya y los resultados para que se tenga que cambiar o no. España está por debajo de lo que desea estar, por debajo del promedio de la OCDE, pero tiene ambiciones para colocarse entre los países europeos con mejores resultados y, además, invierte en educación, el error no es la inversión en sí.

-¿Cuál es el error?

-Quizás suene mal que un extranjero lo diga, pero creo que el aprovechamiento del tiempo es un error. Hay muchos años de escolarización pero si los chicos hacen bulla, llegan tarde, no escuchan... no rinden. Creo también que hay un problema en la formación de los profesores a nivel de maestro. Lo que vemos en los mejores países es que tienen profesores de Primaria estupendos, tan bien formados como los de Secundaria y Bachillerato, con carreras de cinco años y una selectividad para entrar en dicha formación muy severa. La educación Primaria es muy importante.

-¿El profesorado es una pieza clave que no siempre se tiene en cuenta en este país?

-Los docentes se quejan de la actitud de los alumnos, de los padres, porque, a veces, los tratan como a un sirviente de la familia y así no se atrae a los mejores a la profesión. Si el profesor es un poco mejor, más inteligente, si cuida más su lenguaje, si escucha de manera más eficiente, eso se multiplica y el resultado para el país es muy importante. Cada una de esas pequeñas mejoras da un resultado muy claro y relativamente rápido en calidad educativa.

-¿Los deberes son efectivos?

-Los deberes deben de ser una parte del programa educativo. Los deberes inteligentes, que acompañan a lo que se ha dicho en clase, son muy importantes y es una posibilidad para el alumno que aprende de una manera más lenta estar al nivel del grupo. Si este alumno no estudia en casa caerá cada vez más. Decir que no a los deberes de manera general es poco sensato.

-¿Cómo deben de ser esas tareas para que resulten provechosas?

-El profesorado deben de inventar deberes que den mucho rendimiento intelectual y no sean muy pesados. El que conozca bien su materia fomentará que el alumno descubra, por ejemplo, lo mismo desde otro ángulo.

-¿El aprendizaje debería de ser más libre para evitar el fracaso?

-La palabra libre en educación es muy difícil. Lo que necesita el niño para sentirse satisfecho consigo mismo, tener un buen futuro, es simplemente entender bien el mundo, aprender cada día nuevas cosas. Necesita la disciplina de aprender, pero si el profesor es inteligente y divertido lo hace como un juego, aunque no lo sea. Y se sentirá muy libre. Libertad es la impresión que tiene un alumno en una clase con un profesor vocacional.

-¿Cómo debería de ser la participación de los padres?

-No tanto eso de estar al lado del niño, sobre los libros. Lo principal es mostrar interés por lo que hace en el colegio, hablar de los contenidos escolares, así ve que lo que hace en clase tiene interés para los adultos y si sabe decir algo eso le da prestigio y le hace sentirse valorado, que su trabajo y la escuela son importantes. A la hora de hacer las tareas, la intervención de los padres la veo más como indirecta, crear un ambiente positivo hacia el aprendizaje.

-¿La sobreprotección, no dejarles que fracasen, estar siempre encima, no es muy contraproducente?

-Sí. Primero porque el alumno no llega a conocerse como estudiante, a saber el valor del esfuerzo. Además es como hacer trampa a la escuela. Es mejor que luche, tiene que saber sobreponerse, seguir, no darse por vencido. No siempre el que tiene los mejores resultados es el más inteligente o el que tiene más ayuda en casa, si no el que ha seguido hasta encontrar la solución.

-¿No cree que se ha proyectado en los niños la competencia por ser el mejor preparado?

-Es muy frecuente en todos los países occidentales y creo que aquí los padres se equivocan del todo. Un niño para desarrollar sus habilidades necesita silencio y tranquilidad, concentrase y estar yendo y viniendo por las tardes a una u otra actividad es lo contrario. Sería mucho mejor tener un rato tranquilo en casa para conversar con la familia, leer juntos... Es un contacto mucho más importante y convierte a los padres en sus modelos.

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