Alhucemas vive en la calle Mármoles
Más de 3.000 ciudadanos procedentes de la ciudad marroquí residen en la provincia malagueña
Alhucemas, ciudad marroquí a orillas del Mediterráneo, está unida a la historia de España y a la de Málaga de forma indeleble. No sólo fueron españoles los que fundaron la actual villa en las faldas del Rif, sino que en su famosa bahía se produjo, en 1925, el desembarco que pondría fin a la larga guerra colonial con Marruecos. Pero su vinculación con Málaga va más allá. Con la independencia del país, en 1956, comenzó el éxodo de miles de españoles. La provincia malagueña se convirtió en uno de los destinos más demandados, junto a Barcelona y Madrid, de los residentes del Protectorado. Actualmente en la provincia de Málaga se pueden contabilizar en torno a 3.000 ciudadanos procedentes de Alhucemas, según indica Francisco Gómez, hijo del primer alcalde de la ciudad marroquí. Hay puntos, como calle Mármoles, en los que se concentran un amplio número de ciudadanos que abandonaron Alhucemas tras la independencia. "A calle Mármoles la llamamos Mohamed V. Somos muchos los ciudadanos de Alhucemas que creamos aquí nuestro hogar después de 1956", relata Gómez.
De sus vivencias en la ciudad marroquí no hay más que palabra amables. "Éramos muy felices. Vivíamos una vida muy fácil, se ganaba mucho dinero y se hacían muchas fiestas", recuerda. Todo comenzó a cambiar con la independencia del país. "Con el éxodo nos repartimos todos por España y Europa, salvo unos pocos. Allí aún está Manolo, un albañil que llegó a la ciudad marroquí tras el desembarco de Alhucemas en 1925 y que aún reside", comenta.
Gómez se marchó de Alhucemas en 1960. "Me vine con mi mujer y mi hijo de un año a Málaga. Aquí continúe con mi trabajo, soy constructor", afirma.
El contacto entre los ciudadanos de Alhucemas "está muy vivo". Constantemente celebran encuentros, cenas y cualquier evento en el que puedan recordar "viejas vivencias". Así, el próximo 4 de febrero se celebrará una cena en el hotel Alay de Benalmádena. "Está abierto a todo el mundo que quiera asistir", comenta Francisco Gómez. Además de esta comida, hay otra programada el día siguiente, el 5 de febrero. Estos eventos estarán amenizados con una exposición de fotografía antigua en la que también se mostrará artesanía marroquí.
Entre sus planes de futuro siempre está la ciudad en la que se crió, Alhucemas. "Mantengo bastante contacto con personalidades de la ciudad marroquí. Tengo en mente hacer negocios en la ciudad", relata Francisco Gómez. Ahora espera compartir momentos inolvidables con sus compatriotas, que un día tuvieron que marcharse de la ciudad que les vio crecer.
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