Málaga

Carlos Álvarez, doctor honoris causa por la Universidad de Málaga

  • El barítono se ha preguntado si el trabajo de los artistas "consiste sólo en entretener o, también, en inducir a un pensamiento crítico"

Carlos Álvarez investido doctor honoris causa por el rector. Carlos Álvarez investido doctor honoris causa por el rector.

Carlos Álvarez investido doctor honoris causa por el rector. / Javier Albiñana

El barítono Carlos Álvarez se ha preguntado hoy si el trabajo de los artistas "consiste sólo en entretener o, también, en inducir a un pensamiento crítico en el público o en la ciudadanía, si la repercusión del personaje es mayor".

"Puedo decir que, gracias a esta posición, quizás se nos permite decir en voz alta lo que los bufones tenían permitido por sus amos: las verdades del barquero", ha afirmado Álvarez en un discurso durante el acto en el que ha sido nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Málaga.

Ha recordado que fue estudiante en esta institución, porque su "primigenia vocación profesional" no fue el canto, sino la Medicina, y estudió cuatro cursos en esta Facultad hasta que la "incompatibilidad física entre el ámbito hospitalario y el espacio escénico" le hizo "tomar la decisión definitiva: la música vocal".

Cree que "pisar estas aulas no fue del todo en vano" y que cuando eligió la Medicina como forma de vida profesional sabía "que su resultado inmediato sería el servicio a los demás", mientras que cuando se convirtió en cantante se planteó "para qué servía esto al colectivo".

"Gracias a mi trabajo puedo aplicarme en el cometido de compartir con la sociedad, directa o indirectamente, las inquietudes, las necesidades, los intereses, en definitiva, la capacidad de convertirla en algo mejor de lo que recibimos".

Durante su alocución, en la que ha citado pasajes de algunas de las óperas que ha interpretado, Álvarez se ha centrado en el honor "como causa dramatúrgica en la ópera".

Se ha preguntado "cuál es el sentido del arte en nuestra sociedad" y ha desvelado que, cuando cantaba como aficionado, "el disfrute que experimentaba tenía mucho de actitud epicúrea: canta y sé feliz", mientras que cuando se convirtió en profesional, "la premisa se convirtió en otra: canta y harás a otros felices y, si no es así de categórico, seguro que cambiarás su estado de ánimo".

Ha reivindicado la "modernidad absoluta" de la ópera, que está, "desgraciadamente, de plena actualidad, porque seguimos repitiendo los mismos estándares de comportamiento que hace cuatrocientos años, cuando empieza esta tradición cultural europea que llega hasta nuestros días".

"He intentado comportarme, aunque con fallos, de modo honesto en mi vida, en mis estudios y en mi profesión", ha asegurado Carlos Álvarez, que ha añadido que su "objetivo vital" está "siempre más cerca del compromiso que de la gloria".

Para el barítono malagueño, su nombramiento como doctor "honoris causa" supone "un reconocimiento a la música como el producto más genuinamente humano de esta civilización y, por ende, cultural".

"Yo tomo este trabajo como si fuera un regalo. Estaría dispuesto a pagar por ello, pero no lo diré con la voz muy alta para que no me tomen la palabra los directores de los teatros", ha confesado Álvarez.

"Soy cantante y me siento transmisor de una tradición lírica que se remonta al siglo XVII y que aún está de plena actualidad por cuanto sirve al deleite sensorial y al estímulo de la reflexión y el criterio", ha aseverado el barítono. EFE

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