Carlos Rubio | Presidente del Puerto de Málaga “Nuestra esperanza es que en tres años se empiecen las oficinas de Muelle Heredia”

  • Dice que en 2019 se han puesto las bases para dar el salto en los proyectos pendientes

  • Insiste en que el suelo del auditorio tiene que ser compensado

Carlos Rubio posa en la terraza de la sede de la Autoridad Portuaria. Carlos Rubio posa en la terraza de la sede de la Autoridad Portuaria.

Carlos Rubio posa en la terraza de la sede de la Autoridad Portuaria. / Marilú Báez

–El pasado mes de marzo, en este mismo despacho, y al poco de tomar posesión en su nuevo cargo, dijo: "El Puerto no puede ser una reserva de suelo para proyectos municipales”. ¿Mantiene esa idea?

–El puerto no puede ser reserva para nada porque no tiene espacio. Lo que ya está delimitado en el plan especial se va a llevar a cabo, pero es que no hay más. Es un puerto rodeado por la ciudad, tiene una superficie relativamente pequeña.

–¿Hasta dónde se ha visto presionado el presidente del Puerto por el Ayuntamiento para alterar esta línea de pensamiento?

–Tal presión no existe en este momento, lo que hay es un diálogo bastante fluido. Hay muchos temas de común interés. Hablamos de todo. Desde la solución de Emasa para la nueva EBAR a los temas del auditorio, pasando por la búsqueda de suelos logísticos fuera del puerto; tratamos cómo avanzar en los proyectos de integración de todo el espacio puerto-ciudad. Hay bastante buena sintonía. Tratamos de ir desbloqueando los temas.

–Anteriores presidentes no dudaron en extender la idea de que el Puerto daba mucho más a la ciudad de lo que recibía a cambio. ¿Tiene esa misma impresión?

–Creo que no. Estoy pensando en ello... Creo que al final el puerto tiene unos objetivos específicos , es un recinto comercial y mercantil, donde se producen procesos de intermodalidad. Es fundamental para la vida económica de la ciudad. Y hay aspectos como el turístico en el que hay perfecta sinergia con la ciudad. Málaga está de moda y eso invita al puerto a seguir ese camino. Por ejemplo, el proyecto de los megayates o el de la casa de botes... ¿Por qué ha habido tanto interés en corporaciones que son pioneras a nivel mundial? Porque somos el puerto de una ciudad que está en proceso de transformación. Hay sinergias para unos y para otros. El puerto aporta muchos beneficios pero el que la ciudad se esté transformando también aporta beneficios al puerto. Un contrato como el de los megayates no se puede sacar en cualquier ciudad del mundo.

Rubio, durante la entrevista. Rubio, durante la entrevista.

Rubio, durante la entrevista. / Marilú Báez

–Uno de los agravios que fueron denunciados en etapas anteriores era la aplicación de un IBI al puerto muy superior al de otros espacios.

–Eso es una realidad. El puerto tributa como bien especial y todo lo que hay en el puerto. Todos sabemos que normalmente al vecino intentamos no machacarlo mucho, porque es el que nos vota, pero los bienes especiales son de otras instituciones. Es verdad que el IBI que se cobra al puerto es alto y eso es algo que en algún momento trataremos con el Ayuntamiento. Hay que tener en cuenta que eso produce una merma en los resultados de todas las empresas ubicadas en nuestro recinto.

"Con el proyecto de ‘megayates’ vamos a estar en el mapa mundial de este tipo de embarcaciones"

–¿Cree que los vecinos de Málaga son conscientes de la importancia que tiene el puerto para la ciudad?

–Creo que cada vez más. En la medida en que el puerto se abre tienen más cercanía. La actividad del puerto hace que la gente sea más consciente y esté más pendiente. Durante muchos años Málaga ha vivido muy aislada de su puerto, el puerto y la ciudad estaban aislados, pero llevamos años en los que hay mejor información y mayor interés por parte de los vecinos.

–De las actuaciones que le ha dado tiempo a poner en marcha, ¿cuál destacaría de este 2019?

–Desde el punto de vista interno hemos llevado adelante una labor de planificación que nos va a permitir dar un salto. Han sido diez meses muy intensos en planificación, de análisis de proyectos pendientes, de ver cómo hay que poner ciertos elementos para desbloquear esos proyectos. Un año dedicado sobre todo a poner las bases para que en los próximos años el puerto dé un salto hacia adelante en todo lo que tiene pendiente.

–¿Era lo que esperaba cuando asumió el reto de estar al frente del puerto?

–Sé que el puerto ha tenido etapas críticas pero llevamos años de recuperación. Lo que más me ha llamado la atención es que la situación desde el punto de vista de recuperación no era tan mala. Hay que reconocer a mi antecesor la parte de mérito que tiene en eso. Eso es lo que permite que ahora pensemos en ese salto adelante. Todos pensamos que los tráficos son muy estables pero no es cierto, porque competimos a nivel mundial. Cada empresa con la que trabajamos mueve a lo largo del año más mercancía que todos los puertos españoles. Permanentemente estamos actualizándonos, estar en vanguardia porque si no perderemos la batalla y los tráficos se pierden con mucha facilidad. La competencia es feroz entre los puertos.

Rubio, en otro momento de la conversación. Rubio, en otro momento de la conversación.

Rubio, en otro momento de la conversación. / Marilú Báez

–¿Van a cumplir las previsiones que hicieron para este 2019?

–En cuanto a cruceros vamos a estar un poco por debajo de los 500.000, que es más o menos lo esperado; hemos terminado algo mejor sobre todo en el tema de contenedores. Por el contrario, la exportación de clínquer ha disminuido. Pero en conjunto estamos por encima de las previsiones, es un buen año.

"No tenemos el problema de Venecia o Barcelona con los cruceros, pero es que no queremos tenerlo"

–En el tema de cruceros usted dejó claro que no se trata de crecer por crecer.

–Tenemos margen de crecimiento pero sin volverse loco. Tenemos un grupo de trabajo con otros puertos, que reúnen dos características, que están en un entorno de ciudades históricas, con mucho turismo, y que tienen un tráfico importante de cruceros. Nosotros no tenemos el problema que tiene Venecia, o Barcelona, o Palma, pero es que no queremos tenerlo. Tenemos margen, estamos en medio millón, hemos tenido en el pasado hasta 700.000. Entre medio millón y un millón son cifras perfectamente asumibles tanto por la infraestructura del puerto como por la ciudad. Pero hay que anticiparse al problema en materia de sostenibilidad, de accesibilidad, de no superar la ciudad. Y en eso estamos.

–¿Qué cree que va a suponer la construcción de los atraques para megayates y que el proyecto haya recaído en Igy Marinas?

–Desde el punto de vista de grandes yates, de 50, 60, 100 metros, vamos a estar en el mapa mundial de este tipo de barcos. No hay tantas ciudades. El impacto económico ya lo ha dicho la concesionaria, con muchos millones y empleos. Hay que mirar a Palma, que dispone del mayor puerto de megayates de Europa. Sin llegar a ese nivel sí esperamos que tenga un impacto enorme.

–Ligándolo a lo de la presión municipal. ¿Cuántas veces le ha dicho el alcalde que tiene que ceder el suelo para el auditorio?

–No se puede ceder gratis. Legalmente no tememos más alternativa. Seguimos trabajando con el Ayuntamiento. Ante la imposibilidad de cederlo a coste cero surgió la posibilidad de trabajar en una operación que beneficiase a las dos partes. De este modo, el Ayuntamiento se hace en propiedad con la parcela del auditorio y el puerto obtiene una solución a la necesidad que tiene, que es buscar unos terrenos fuera, bien ubicado en relación a las líneas del ferrocarril. Ha habido bastantes contactos. Hemos analizado algunas parcelas. Y creo que es la solución que va a haber. Hay que acordar una equivalencia de valor. Lo normal es que sean unos 150.000 metros cuadrados de parcela logística. Pero habrá que valorarlo.

–¿Y de Muelle Heredia qué me dice?

–Es un proyecto que llevaba atascado por la forma en la que estaba diseñada la operación. Conociendo como funciona la administración había que darle salida. Por eso hemos adoptado determinadas decisiones. Básicamente, tanto del nuevo cuartel de la Guardia Civil como de las nuevas instalaciones de la Agencia Tributaria, de Aduanas, se hace cargo el Puerto; así nos responsabilizamos de liberar la parcela. Paralelamente licitaríamos para que un promotor se haga cargo de ejecutar las oficinas. Aquí los plazos son más difíciles de marcar. Nuestra esperanza es que en unos tres años se puedan estar construyendo los edificios de oficinas. El año que viene la idea es poder licitar los proyectos del cuartel y de la Agencia Tributaria; una vez terminado y se liciten las obras de esas instalaciones se licitaría también el proyecto de las oficinas.

–¿Sabe usted del interés del alcalde por repensar la operación? ¿Le ha comentado algo de la cuestión?

–Aquí jugamos con los plazos. Cualquier modificación del plan especial nos llevaría años. Y en este momento es más importante disponer de ese espacio privilegiado de oficinas.

"Estamos a la espera de que acabe el proceso urbanístico para avanzar en la concesión del hotel"

–Usted se vio las caras hace algún tiempo con quienes dicen representar ahora al fondo soberano que asumirá la inversión del hotel. ¿Le alteró en algo la idea que tenía de la iniciativa?

–Para nosotros tiene una importancia relativa. En un proceso administrativo nosotros pedimos las garantías al principio y tuvieron que avalar y responder. La confianza la tenemos en el momento en que todo el proceso cumple los requisitos exigidos. Que luego digan que si es el fondo soberano... Nosotros estamos a la espera de que acabe el proceso urbanístico para poder avanzar en la concesión.

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