El Carlos Haya usa una nueva técnica para los aneurismas cerebrales

Desde la femoral se mete una malla metálica hasta la arteria dañada que se recanaliza

Ep/ Málaga

27 de enero 2010 - 01:00

La Unidad de Neurorradiología Intervencionista del Hospital Carlos Haya ha incorporado una nueva técnica para el tratamiento de aneurismas cerebrales o intracraneales, considerada como una alternativa a la neurocirugía convencional y una opción más a los tratamientos endovasculares ya existentes. Los aneurismas cerebrales son dilataciones anormales de las arterias intracraneales que, en la mayoría de los casos, se descubren debido a la hemorragia cerebral que producen al romperse. En otros casos, dan síntomas neurológicos y se pueden diagnosticar mediante arteriografía o resonancia magnética. En otros, su hallazgo es puramente casual.

El tratamiento de los aneurismas intracraneales ha evolucionado rápidamente en las últimas décadas. Hasta fechas muy recientes la primera elección de tratamiento endovascular ha sido el relleno del saco del aneurisma con espirales de platino, excluyéndolo de la circulación sanguínea. Con la incorporación de la nueva técnica, un dispositivo derivador de flujo se abre una opción más para el tratamiento endovascular de determinados aneurismas que hasta ahora tenían una difícil resolución, donde no se obtenían buenos resultados a medio-largo plazo, haciendo necesaria la reintervención de los pacientes en la mayoría de los casos.

La nueva terapia consiste en la implantación, a través de la arteria femoral y bajo anestesia general, de una finísima y porosa malla metálica (tipo stent) que los neurorradiólogos dejan en la zona de la arteria dañada a la que acceden mediante un largo catéter. El objetivo de este dispositivo es la reconstrucción o recanalización de la arteria dañada, desviando la dirección del flujo sanguíneo y garantizando éste hacia otros vasos. Además, trata de impedir la entrada de la sangre en el aneurisma, evitando de esta forma el riesgo de hemorragia cerebral por rotura del mismo. Con el tiempo, la zona del aneurisma por sí sola se va ocluyendo, trombosando, hasta que se reabsorbe totalmente y desaparece. Algunas ventajas de esta técnica son el menor riesgo de romper el aneurisma, ya que no se entra en él y la disminución del tiempo requerido para su realización.

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