Málaga

Controladores aéreos critican la privatización de la torre del aeropuerto de Málaga

Un avión estacionado cerca de la torre de control del aeropuerto de Málaga.

Un avión estacionado cerca de la torre de control del aeropuerto de Málaga. / Javier Albiñana

“Ningún beneficio”. En esto se traduciría la privatización de la torre de control del aeropuerto de Málaga, según Enaire, la empresa pública gestora de la navegación aérea de España, que se ha posicionado totalmente en contra de la propuesta del Gobierno para llevar a cabo la liberalización de un total de doce torres de control en el territorio nacional.

Según aseguró el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, esta orden permitirá que Aena –empresa pública que gestiona los aeropuertos de España– pueda optar entre diversos proveedores, lo que contribuiría a una reducción de los costes operativos del transporte aéreo.

Una afirmación que los controladores aéreos del aeropuerto de Málaga desmienten. “La media por los servicios de torre que un cliente paga cuando compra su billete en Málaga es de 55 céntimos”, ha informado a este periódico Antonio Alonso, controlador y portavoz de la torre de control de Málaga al tiempo que ha calificado de “ínfima” esta rebaja.

Si bien, ha asegurado que el ciudadano “no va a encontrar vuelos más baratos”, ya que “en la primera privatización de 12 torres que se llevó a cabo 2011 en España, las tasas no solo no bajaron, sino que subieron un 4,4%”. Además, ha indicado que  “las tasas son las mismas en Alicante y Málaga, a pesar de que el primer aeropuerto tiene una torre de control privada y la segunda pública”.

Desde el Ministerio insisten en que esta decisión supone profundizar en una reforma estructural con dos objetivos: “mejorar la calidad del servicio de control de torre y su eficiencia”. Otro de los aspectos que los trabajadores de Enaire contradicen, pues cabe destacar que los controladores aéreos del aeropuerto de Málaga prestan servicios tanto en la torre de control como en el servicio de control de aproximación, una peculiaridad que no suele ocurrir en el resto de aeródromos. De llevarse a cabo la propuesta del Gobierno central, ambas funciones quedarían divididas porque la torre de control quedaría gestionada por una empresa privada; mientras que, la aproximación continuaría siendo administrada por Enaire.

¿En qué se traduciría esto? Según Alonso, “harían falta hasta 16 controladores para hacer las mismas funciones que ahora se hacen con diez”. Así, añade que “esto va a implicar unos costes que tendrán que asumir las aerolíneas y estas los traspasaran a sus pasajeros”.

Asimismo, el portavoz de la torre de control del aeropuerto de Málaga manifiesta que “la pandemia ha quedado ya enterrada, pues ya se está registrando un 7% más que durante 2019” y, por ello, la empresa pública gestora actualmente “trabaja en dos proyectos para mejorar la capacidad de este aeropuerto”. Expone que, con la privatización, se cancelarían estos proyectos y se reduciría el número de ofertas de plazas “en un momento en el que la oferta no para de crecer”, lo que supondría, a su juicio, “en un aumento de los precios porque la oferta no podría satisfacer la demanda y en un incremento de demoras para el pasajero”.

Del mismo modo, Antonio Alonso critica que la privatización acarrearía una sustitución completa de la plantilla en lugar de una subrogación, por lo que hace un llamamiento a la seguridad. “Hacen falta trabajadores con experiencia porque hay situaciones meteorológicas adversas, emergencias, fallos de los sistemas...Son situaciones puntuales, pero es mejor tener la seguridad de que esa plantilla cuenta con experiencia y ha pasado por situaciones similares”, manifiesta.

Desde CCOO consideran que este proceso privatizador es “un intento de desfalco a la ciudadanía y un intento de crear nuevas puertas giratorias”. Así, piden “que siga todo tal y como está, incluso que se revierta la privatización de las 12 torres de control y el 49% de Aena que se privatizó en 2011”.

Tras concentrase este lunes a las puertas del aeropuerto de Málaga, han anunciado que las movilizaciones continuarán y que pueden llegar a “posibles huelgas, si es necesario, para el personal de Aena”, incluyendo no solo la torre de control, sino todos los trabajadores del aeropuerto, con el objetivo de “paralizar todo esto”.

Por su parte, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) se posiciona a favor de la privatización y, de hecho, urge al Gobierno a que prosiga con la propuesta tras la enmienda parlamentaria acordada por el PSOE y Bildu, Esquerra Republicana (ERC) y BNG para “proceder a la revisión” de la orden ministerial en marcha.

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