Málaga

Coronavius Málaga: Repensando la arquitectura

  • Varios arquitectos analizan las consecuencias que la actual crisis sanitaria y económica tiene sobre la profesión y el modo de diseñar las viviendas

Salvador Moreno Peralta, en su estudio. Salvador Moreno Peralta, en su estudio.

Salvador Moreno Peralta, en su estudio.

Un tiempo nuevo este marcado por el coronavirus, de cuyos efectos, atestiguan muchos, habrá que sacar lecciones para el presente inmediato. Se habla de la economía y de los modos de relación personal, de la necesidad de humanizar el contacto y de fortalecer los vínculos otrora olvidados. Pero el escenario que deja la pandemia obliga a reformular muchos de los conceptos tradicionalmente asumidos en cuestiones que se han demostrado esenciales en la actual crisis. Una de ellas, la arquitectura y la manera en la que se han pensado hasta la fecha las viviendas en las que desde hace ya algo más de un mes habita confinada la mayor parte de la población. 

Las dimensiones de la residencia importan y mucho en episodios como el vigente, en el que, salvo contadas excepciones, salir a la calle está prohibido. Ante esta malformación social con la que toca convivir, ¿qué opinan quienes tienen en sus manos el diseño de los edificios y espacios públicos?. Málaga Hoy ha querido conocer la opinión de algunos de los más reputados y reconocidos arquitectos malagueños.

"El confinamiento es una situación excepcional, pero nos ha hecho pensar que las viviendas, individuales o colectivas, deben tener una distribución más flexible de forma que el usuario las pueda adaptar de acuerdo con sus gustos y necesidades”, apunta Salvador Moreno Peralta, quien incide en que la experiencia de estas semanas confirma que las terrazas soleadas "son un elemento indispensable en la vida cotidiana; disponer de un cuarto suplementario para el trabajo en casa es una necesidad y no un lujo".

José Seguí, junto a su ordenador portátil en su vivienda. José Seguí, junto a su ordenador portátil en su vivienda.

José Seguí, junto a su ordenador portátil en su vivienda.

Y añade: "está muy bien tener todos los certificados de sostenibilidad y eficiencia energética que la actual conciencia ecológica exige, pero sin olvidar que, al final, la excelencia de una vivienda está en la calidad de su espacio interior y en la buena sintonía que se haya de producir entre éste y el usuario". "Ha sido necesario el uso intensivo de nuestras viviendas por el confinamiento para tomar conciencia de lo evidente", apostilla.

Un punto de vista compartido, en esencia, por José Seguí, responsable entre otros proyectos del hotel del puerto o la Ciudad de la Justicia. "Este nuevo ciclo nos obligará a modificar sustancialmente el producto residencial mediante nuevos diseños que atiendan no solo las exigencias en materia de salud ambiental sino también en los espacios de convivencia que actualmente no están solucionando los problemas de las largas estancias", expone. Y habla de los sistemas de ventilaciones naturales como complemento a los aires acondicionados, de los espacios interiores "más flexibles y menos rígidos en sus distribuciones para adecuarse a los nuevos modelos familiares", de las estancias exteriores "de galerías en sustitución del inútil balcón"...

Ángel Asenjo, en este punto del debate, opta por la prudencia. "Es algo que hay que pensar muy bien, sin alegrías, porque la arquitectura que nos requieren los promotores es funcionalmente muy estudiada, de superficies muy ajustadas a los estándares normativos; esto no nos hace pensar que vaya a producirse un cambio de tendencia a corto plazo hacia viviendas con un mayor programa funcional y, en consecuencia, con mayores superficies", expone.

Sí valora lo que ya es una tendencia entre muchos promotores, que optan por la incorporación de espacios complementarios en los conjuntos residenciales, "dedicados a estancias, ocio, reuniones e incluso teletrabajo; esto sí creo que se va a reforzar como consecuencia de la crisis que estamos viviendo".

Antonio Vargas admite que es complicado medir hasta que punto va a tener incidencia la crisis actual sobre el modelo de vivienda. "No lo sabemos pero es algo que tenemos en la cabeza más de uno, será necesario reflexionar sobre ello", confirma, llegando a ironizar con el hecho de que más de uno optará por no cerrar los balcones.

Antonio Vargas, en una visita de obra a un conjunto residencial en Benahavís. Antonio Vargas, en una visita de obra a un conjunto residencial en Benahavís.

Antonio Vargas, en una visita de obra a un conjunto residencial en Benahavís.

Pero en qué modo estos reputados urbanistas han tenido que adaptar su trabajo en el día a día. Seguí tiene claro que cuanto está ocurriendo "va a repercutir también en la profesión", fortaleciendo el uso que se ha hecho del teletrabajo. "Más que una crisis coyuntural, las consecuencias de esta pandemia nos van a traer un auténtico cambio de ciclo que modificará profundamente nuestra sociedad; las cosas nunca volverán a ser lo que eran", opina.

Para Asenjo, es "indudable" la adaptación que se ha producido en su estudio "a las nuevas formas de desarrollo de los trabajos". Cuenta que si bien en las primeras dos semanas de estado de alarma se dio la opción voluntaria de trabajar en casa, desde el 30 de marzo ya fue obligado para todos. "Para mí esta forma de trabajar no es la ideal, pues la redacción de los proyectos requiere mucho diálogo entre los profesionales intervinientes", explica. Sea como fuera, insiste en que el objetivo es dar respuesta a los encargos recibidos.

Moreno Peralta coincide en la trascendencia del teletrabajo, pero precisa que la suya es una profesión que "no puede prescindir del contacto directo con el cliente, de esa relación empática que se produce entre todos los agentes para perfilar el proyecto definitivo, que es el resultado de un proceso creativo en el que todos están involucrados, y no sólo el arquitecto".

"Esta profunda anomalía nos obliga a todos a hacer una profunda reflexión sobre el papel de la arquitectura", expone, cuestionando de manera clara el modo en que se han ido menguando las atribuciones de los arquitectos. "Se dice mucho que este país no quiere o no respeta a sus artistas. Esto país, en el fondo, tampoco quiere a sus arquitectos, salvo a los del llamado star-system", señala.

Y apuesta por aprovechar el momento para reflexionar sobre la burocracia actual, "más la autonómica que la municipal". "Está por calcular el quebranto económico general que supone la maraña normativa en que los proyectos privados -y los mismos proyectos públicos- se ven envueltos", subraya, concluyendo que "más de las tres cuartas partes" del tiempo que dedican arquitectos y urbanistas a un proyecto "se malgastan en luchar pacientemente contra la sinrazón de unas normas prolijas y redundantes sin otra utilidad que mantener una estructura administrativa artificiosamente engordada". "Si queremos hacer frente a la catástrofe económica que habrá de seguir a la sanitaria habrá que proceder a una drástica simplificación normativa y al adelgazamiento de una administración hipertrofiada", concluye.

Alberto García Marín, cuya firma está detrás, entre otros, del proyecto de transformación de la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria, describe que su estudio, AQ8 Arquitectura, está aprovechando el confinamiento para ponerse al día en el manejo del software que permite mantener reuniones y compartir tareas y archivos "para reflexionar en común".

"Nos ha demostrado que las reuniones cara a cara son menos productivas que las telemáticas, y también nos ha fomentado la empatía entre las personas; ahora preguntamos primero cómo nos encontramos de salud y de ánimo", apunta. A modo de ejemplo, explica que esta semana mantuvo una reunión telemática con varios clientes, algunos de ellos Suiza y otros en Méjico. Otra de las reflexiones que pone sobre la mesa es la necesidad de que España adapte el horario de trabajo al europeo, "por ejemplo de 8.00 a 17.30, reduciendo el descanso de comida y permitiendo liberar tiempo para las aficiones y la familia".

Vargas, por su parte, señala que la situación actual le ha obligado a él y a sus compañeros de estudio a operar de una manera más sistemática. "Con las herramientas que hemos podido usar hemos conseguido ir adelante y trabajar los cuatro", explica. En su caso particular, ha podido profundizar en un formato de trabajo que tenía "poco explorado". "Esto va a hacer replantearnos el concepto de estudio, se demuestra que se puede sobrevivir de otra manera", añade.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios