De la Torre afronta la recta el final del mandato en Málaga con la duda en si repetirá a la reelección

En su equipo de trabajo más cercano y en el PP apuestan por que el veterano regidor volverá a ser el candidato en las municipales de 2023

Francisco de la Torre, a la entrada de su despacho en el Ayuntamiento de Málaga.
Francisco de la Torre, a la entrada de su despacho en el Ayuntamiento de Málaga. / Javier Albiñana
Sebastián Sánchez

23 de mayo 2021 - 07:00

La larga y prolija trayectoria política e institucional de Francisco de la Torre invita a pensar en un corredor de fondo, que afronta los retos con la tenacidad de quien sabe que la carrera será larga. Los ya más de veinte años al frente de la Alcaldía de Málaga dan buena muestra de ello. Pero ahora al veterano regidor se le ve con cierta necesidad de acelerar el paso, de incrementar el ritmo de sus acciones y revolucionar aún más el motor de su gestión. ¿Quizás pensando en que pueda ser su último sprint? Sólo De la Torre sabe si el presente será su último mandato.

Viene amagando en las dos últimas contiendas electorales con no volver a ser el candidato del Partido Popular a la reelección y, a pesar incluso de las presiones familiares, acabó cayendo en la tentación por otros cuatro años más. Desde la dirección popular se sigue lanzando el caramelo, enfatizando que no hay mejor cabeza de cartel que De la Torre. Y de hecho, se da por segura su continuidad. "Está como loco por la Expo 2027", confirman fuentes cercanas al regidor, que señalan que ese podría ser el colofón a su labor. "Se iría como merece", añadió esta fuente.

El parecer de este responsable municipal coincide de lleno con lo que opinan algunos de los integrantes del equipo de trabajo del mandatario. "Mi opinión particular está más en la idea de que va a continuar", explicaba uno de ellos, quien ponía en valor que en los últimos meses "se ha logrado que se humanice un poco su agenda los fines de semana, que no sea desde las ocho hasta las once de la noche sábados y domingo". Una rebaja en la intensidad en la que parecen tener mucho que ver la lesión cerebral de la que fue operado hace ahora algo más de un año y la propia presión familiar.

El alcalde aprovecha el mandato para sentar las bases de una gran transformación urbana

A esto se suma que en el quehacer diario, desde el inicio del mandato, está dedicando parte de su tiempo a proyectos cuya ejecución requiere de una previsión a medio plazo. "Serán realidad en otros mandatos. ¿Eso puede ser interpretado como un achuchón porque le queda poco tiempo? Me inclino más por la posibilidad de extender su gestión a si así lo valoran los ciudadanos".

Ahora, cuando se cumplen dos años desde la celebración de los comicios de 2019 (el 26 de mayo) y a dos de una nueva cita con las urnas, el alcalde mantiene interesadamente la incógnita sobre un futuro que asoma a la vuelta de la esquina. Se antoja, por su comportamiento, que la decisión final se hará esperar hasta los últimos meses. Pero hasta el momento de conocerse el veredicto, De la Torre sienta las bases de una transformación urbana sin precedentes en todos los años que lleva al mando.

En un escenario económico de especial dificultad, en el que la crisis del coronavirus deja poco lugar a la improvisación, el regidor sigue dispuesto a aprovechar estos cuatro años para imaginar la Málaga de las próximas décadas. Y lo hace impulsando un ejercicio teórico imprescindible antes de poder impulsar de manera decidida cualquier actuación concreta.

La apuesta por transformar el eje litoral, en una operación tasada en unos 365 millones de euros, es el primer y más claro ejemplo de ello. Dado el pistoletazo de salida del mandato, De la Torre puso en marcha la maquinaria técnica para disponer de los elementos suficientes para activar una intervención que, en caso de llevarse a efecto, conllevará el soterramiento del tráfico por Muelle Heredia y el Paseo de los Curas, la construcción de dos nuevas estaciones de autobuses soterradas junto a la Plaza de la Marina y la Explanada de la Estación…

El eje litoral, el auditorio, la transformación de Cortijo de Torres, la Expo de 2027, son los grandes proyectos en los que trabaja el mandatario

Son los elementos protagonistas de un modelo con el que, según se teoriza, se busca modificar por completo el modo de moverse por la capital de la Costa del Sol. Todo ello en el marco de una estrategia por crear un Área Central "de bajas emisiones" en la que se restringirá el acceso a vehículos contaminantes; se incrementará el espacio público de uso peatonal y las zonas verdes mediante la creación de nueva Plaza de la Marina como balcón al mar, recuperando el Paseo de los Curas como zona verde (se ampliará el Parque y se eliminarán las barreras con el Palmeral de las Sorpresas); creando un gran paseo marítimo peatonal y ciclista en La Malagueta...

Otra de las consecuencias de la histórica apuesta municipal pasa por dar prioridad al residente en la política de aparcamientos del Área Central. Conforme a este criterio, los nuevos aparcamientos de rotación estarán ligados al Eje Litoral, "con tarifas altas para visitantes ocasionales". Uno de estos edificios se contempla en terrenos del Puerto, junto a la Plaza de La Marina; el otro, la Avenida de Ciudad de Melilla, destinado también a residentes.

Infografía de la ordenación propuesta para la transformación de Cortijo de Torres.
Infografía de la ordenación propuesta para la transformación de Cortijo de Torres.

Al compromiso ya adquirido con esta iniciativa, como revelan la casi decena de asistencias técnicas y estudios ya encargados, De la Torre suma ahora otra operación histórica. Por vez primera en las últimas décadas, el Ayuntamiento abre la puerta a sacar el máximo provecho a los suelos que fueron expropiados para asentar el recinto de la Feria de Agosto.

Asumida la necesidad de extraer el máximo jugo a este estratégico emplazamiento, junto al que se levanta el Palacio de Ferias y Congresos, el Consistorio trabaja ya en una reordenación que permitiría disponer de algo más de 92.000 metros de techo para oficinas, una de las grandes demandas de los inversores.

La envergadura de esta iniciativa, en la que es imprescindible la colaboración privada, queda reflejada en la inversión que, según las primeras aproximaciones, supondría el desarrollo contemplado: 232 millones de euros. Los dos años que quedan de mandato no serán suficientes para ver una sola piedra de la transformación, o así se indica, pero sí deben servir para tratar de consensuar los elementos esenciales de la actuación y realizar los ajustes urbanísticos necesarios. Una labor gris y de poco lustre, pero esencial para poder dar los primeros pasos.

En esta hoja de ruta, en la que no hay que olvidar su particular apuesta por generar una nueva ronda de circunvalación viaria, son igualmente relevantes su deseos por ver levantarse el auditorio de la música en los terrenos del puerto, así como confirmar la candidatura de Málaga a acoger la Expo Internacional del año 2027.

La contundencia de los anuncios realizados estos últimos meses contrasta con la ausencia de operaciones de relevancia significativa en los mandatos anteriores, en los que las circunstancias económicas municipales atenazaron su capacidad de movimiento. Lejos quedan los días en los que podía presumir de la peatonalización de la calle Larios, de la reforma del Paseo del Parque o de la Plaza de la Merced. Intervenciones de escasa envergadura económica, pero de un elevado valor simbólico.

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