Málaga

Declaran no culpables a los dos acusados de asesinar a Marcos, el empresario marbellí

Operación contra una de las bandas de sicarios más activas de Europa

Marcos (49), un empresario marbellí de origen marroquí, fue tiroteado en la puerta de su casa, donde llegaba en su vehículo. Ocultando sus cabezas con gorros, tras él, le dispararon reiteradamente. Los dos acusados del crimen, que supuestamente pertenecían a un grupo radicado esencialmente en Países Bajos dedicado a diversas actividades ilícitas contra las personas y sus bienes, han sido declarados no culpables por un jurado popular. 

La Fiscalía acusaba a los dos hombres de los delitos de pertenencia a grupo criminal, asesinato, tenencia ilícita de armas y daños mediante incendio, por lo que solicitaba para cada uno de ellos la prisión permanente revisable, además de otros cinco años de cárcel. Como indemnización, instaba a que pagaran a la familia del fallecido la cantidad de 245.000 euros.

Este martes, el tribunal del jurado consideró que Omar C. no es culpable de ninguno de los delitos que se le acusaban; mientras que Bard K. tan solo declararon probada su pertenencia a organización criminal, además de un delito por daños por incendios. Las acusaciones, para este último piden un total de siete años de prisión. Sin embargo, será ahora el magistrado-presidente el encargado de ajustar la condena de este procesado. 

En el escrito de acusación, la fiscal del caso consideraba que fue "un crimen cometido por profesionales", al igual que el abogado de la acusación particular, quien ha dicho que los autores "no fueron nada descuidados" y que el empresario "fue asesinado salvajemente por la espalda".

Las acusaciones indicaron que, aunque no había pruebas directas, como huellas; sí "un cúmulo de indicios" contra los procesados, fruto de la especialización de la Policía en la resolución de este tipo de casos y de la eficacia de la cooperación internacional policial dentro de la Unión Europea.

Según las conclusiones iniciales del fiscal, los acusados aceptaron el encargo de acabar con la vida" de la víctima, para lo que se desplazaron a España, realizando los días previos vigilancias de las inmediaciones del domicilio y locales de ocio de Puerto Banús regentados por el hombre.

La intención era, junto con al menos otro individuo del grupo, "darle muerte" a la víctima cuando cerrara sus negocios y regresara a su domicilio en el núcleo de población de San Pedro de Alcántara. Para llevar a cabo su plan, dice la acusación pública, los acusados tenían preparado un vehículo robado en Conil de la Frontera (Cádiz).

También consiguieron dos armas de fuego cortas aptas para el disparo. El día 21 de enero de 2019, sobre las 03.09 horas, los acusados, junto al menos otro miembro del grupo, fueron con gorros para ocultar el rostro hasta las inmediaciones del domicilio de la víctima, a la que abordaron cuando estaba aún en el vehículo.

Así, el Ministerio Fiscal sostiene que supuestamente dispararon al hombre, al que causaron una hemorragia interna que afectó a estructuras vitales y sistema nervioso central, provocando su inmediato fallecimiento. Tras esto, los acusados abandonaron inmediatamente el lugar.

El hombre "no tuvo posibilidad alguna de defenderse frente al ataque con armas de fuego, que se produjo de forma repentina e inesperada cuando aun estaba dentro de su vehículo sin posibilidad de escapatoria", dice esta acusación pública en su escrito provisional de calificación.

Según la Fiscalía, dos días más tarde, los procesados cogieron el vehículo de un garaje donde lo habían guardado y lo llevaron a una zona deshabitada conocida como Hacienda Los Canasteros en la carretera de Marbella a Ojén y le prendieron fuego, provocando un incendio que tuvo que ser extinguido.

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