Desahucio por 8.000 euros
Un vecino tiene que desalojar hoy mismo su casa, en Estación de Cártama, por no abonar esta cuantía
¿Qué pasa por la cabeza de un padre de tres hijos que se ve obligado a abandonar su vivienda por una deuda con el banco de 8.000 euros? Un interrogante al que sólo se puede contestar en primera persona, desde la perspectiva del que es, muy a su pesar, protagonista absoluto de un caso de desahucio. Francisco Ramírez tiene el dudoso honor de ser uno de los nueve afectados que cada día, según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), son echados de sus casas por no poder hacer frente al pago de una hipoteca o de un préstamo.
Su historia alcanza hasta el día de hoy, cuando el BBVA tiene intención de proceder a la expulsión de este vecino de la Estación de Cártama, que para poner en marcha un negocio de transporte acudió a esta entidad para disponer de financiación. "Fue el propio banco el que le aconsejó que pusiese como aval la casa, que ya la tenía pagada", explicaron los responsables de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Málaga que ayer reunió a unas 70 personas a las puertas de la oficina bancaria para protestar por la inminente acción. Dentro de la gravedad de lo ocurrido, resulta cuanto menos anecdótico que Francisco hubiese realizado servicios para BBVA, ya que su trabajo consiste en transportar los regalos que tan diligentemente suelen dar estas entidades a sus clientes, tales como vajillas, consolas o cafeteras.
"A las 11:30 de mañana [por hoy]". Éste es el límite del que dispone Francisco, de 50 años, para desalojar su vivienda de la Estación de Cártama, aunque la esperanza que manejan en el movimiento de apoyo es que al final sea posible postergar la decisión o se encuentren alternativas. Este periódico no pudo hablar directamente con el afectado. "Está en estado de shock", comentaba a modo de justificación Áurea Puerto, representante de la plataforma.
El último intento para revertir la situación se produjo ayer mismo, cuando Francisco, acompañado por los miembros del colectivo y su abogado, trató de hallar una vía de acuerdo con el director de la oficina del BBVA con la que mantiene la deuda. "Hemos tratado de negociar con ellos, le hemos presentado una propuesta por escrito pidiendo al menos que fijen un alquiler social para que Francisco y sus tres hijos puedan seguir viviendo en la casa; le hemos pedido que se pare el desahucio para no desarraigar a sus hijos del colegio", indicó Puerto.
La portavoz de la plataforma apuntó que el director de la entidad expuso como justificación para no poder retrasar el desahucio el que se ha acudido a la entidad "con poca antelación". "Sabemos que ha movido cielo y tierra para intentar evitarlo", apuntaron. "Está totalmente desorientado, intentando ver qué pasa mañana; es lo que suele ocurrirle a las personas antes de se echadas de sus casas, porque se les cae un pilar fundamental", apostillaron.
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