Desescalada Málaga: Manuel, el último paciente Covid de la UCI del Clínico

Tras 77 días en Cuidados Intensivos, el taxista pasa a la planta de Covid para continuar allí su recuperación

Manuel Cortes, este miércoles por la mañana, dejando la UCI del Clínico.
Manuel Cortes, este miércoles por la mañana, dejando la UCI del Clínico. / M. H.

Aplausos para despedir al último paciente ingresado en la UCI del Clínico con coronavirus. Otra vida salvada, otro enfermo que recupera sus esperanzas, otra familia feliz. El personal de Cuidados Intensivos del hospital repitió en la mañana de este miércoles un ritual que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la pandemia. Así dejó la UCI Manuel Cortés, un taxista de 62 años, que ha pasado en Cuidados Intensivos nada menos que 77 días. Ahora está en la planta de Covid del Clínico, pero todavía bajo aislamiento. Su familia aún no ha podido verlo.

Todavía no se puede hablar con él. Pero Sara, su hija, da testimonio de su historia. “Para mí ha sido una pesadilla. Quien no ha tenido un familiar o a alguien en su entorno con coronavirus, no le presta atención. Pero hay que prestársela porque si no, todos nos vamos a ver en la UCI”, advierte en alusión a la importancia de respetar las medidas de higiene y las distancias de seguridad.

Manuel ha pasado 70 días intubado, le han hecho traqueotomía y ha estado bajo sedación, es decir inconsciente, para no rechazar el respirador. “Ha luchado mucho, mucho. Ahora está débil, pero animado”, explica su hija.

Manuel tenía muchas patologías previas. Problemas pulmonares, diabetes, hipertensión... “Tenía muchas papeletas, el pack completo”, reconoce Sara. La familia estima que contrajo el virus trabajando. Es taxista y estaba expuesto al contacto con muchas personas.

A finales de marzo comenzó a sentirse mal. El 27 de ese mes, se tuvo que meter en cama porque tenía mucha fiebre. Cuatro días más tarde tuvieron que llamar a los servicios de urgencias porque empeoraba. Lo llevaron al Hospital Clínico y quedó ingresado. Allí sigue, ahora recuperándose ahora en la planta Covid.

La familia ha sufrido el virus por partida doble. La madre de Sara también contrajo ese germen. Ella ha estado tocada en torno a mes y medio. Sólo que le cursó con una gastroenteritis y malestar general, pero no tuvo que ser hospitalizada.

Cuenta Sara que al ser ingresado su padre, su madre tuvo que pasar sola la cuarentena, aislada en casa. En realidad, la medida fue tomada porque era un contacto de una persona infectada. Pero a ella no se le hizo una prueba del virus. De su bolsillo se la costeó después y comprobó, efectivamente, que aquella gastroenteritis y el malestar general que padeció era a causa del coronavirus. Mientras a Manuel el patógeno lo tumbó y llevó a la UCI, a ella no le afectó tanto.

Sara agradece al Clínico la atención a su padre. “Los profesionales nos llamaban todos los días para informarmos de cómo iba porque nosotros no podíamos ir al hospital”, explica. Dado que Manuel estaba en aislamiento, sedado y con respirador en la UCI y que el estado de alarma impuso el confinamiento domiciliario, no tenía sentido el desplazamiento al hospital. Además, los centros sanitarios hicieron durante esas semanas un esfuerzo en teleconsultas y contacto telefónico con los familiares para que tuvieran información sin correr el riesgo de contagio. Cuenta Sara que cuando ya su padre estaba consciente, han podido verlo mediante videollamadas.

La hija de Manuel agradece el trabajo de los profesionales del Hospital Clínico

La hija de Manuel repite su reconocimiento al “buen trato de los profesionales”. Sus quejas se centran en la mutua, que ahora no reconoce el contagio de su padre como accidente laboral. En su opinión, sí lo es porque está convencida de que contrajo el virus en su trabajo como taxista.

Cuenta que en todo este tiempo, su familia ha salido a aplaudir al balcón para homenajear a los sanitarios que luchaban en primera línea de batalla contra el virus. Ellos que, al igual que su padre, prestan un servicio público y se exponen al contagio por trabajar para los demás. Sara y sus hijas pintaron carteles que colgaron del balcón. En ello pusieron dos mensajes que se han repetido en muchas terrazas: Quédate en casa y Todo saldrá bien.

En su caso así ha sido. Todo ha salido bien. Manuel aún no puede caminar debido a las semanas sin movilidad y a los fármacos de sedación y relajación que ha recibido para no rechazar el respirador. Pero ya está en planta. En la provincia de Málaga, un total de 1.496 personas han tenido que ser ingresadas en hospitales desde que estalló la pandemia. De ellas, 168 pacientes han pasado por Cuidados Intensivos debido a su gravedad. Manuel es uno de ellos.

Él ya ha hecho el paseíllo en camilla hacia planta entre los aplausos de quienes le han salvado la vida. Sus familiares aún no lo han podido abrazar porque continúa en aislamiento. Pero ya les queda poco para el esperado reencuentro.

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