Málaga

Ecologistas da dos banderas negras a las playas de la provincia de Málaga

  • Una se otorga por la contaminación de los arenales y otra por los chiringuitos

Bandera negra por parte de Ecologistas en Acción

Bandera negra por parte de Ecologistas en Acción / Diario de Almería

Ecologistas en Acción ha concedido este verano a las playas de la provincia de Málaga –igual que al resto de provincias del litoral español– dos simbólicas banderas negras por “la destrucción de la maltrecha costa” derivada de la irresponsabilidad de las administraciones públicas.

En una nota, los ecologistas presentaron su informe Banderas Negras 2021, donde explican que, de los casi 8.000 kilómetros de costas españolas investigadas, el mayor problema en el litoral, al igual que en los últimos años, ha sido el de los vertidos de aguas y la mala depuración.

En el caso de Málaga, la Federación Malagueña de Ecologistas en Acción explicó que estos distintivos se otorgan “por contaminación de los arenales del dominio público terrestre y por gestión ambiental del territorio”. Así, una de las banderas negras se da por contaminación de los arenales en 45 puntos de las playas la Costa del Sol, 16 en Málaga y 45 puntos en la zona oriental de la provincia, la Axarquía.

La otra se otorga por la gestión ambiental, por construcciones permanentes de chiringuitos de hormigón y sótanos en el dominio público terrestre localizados en la Costa del Sol, Málaga y Axarquía.

En un comunicado, Ecologistas en Acción de Málaga lamentan “la atención el flagrante descuido generalizado de los vertidos directos a las playas”. “Nada se hace para las llamadas aguas pluviales, que son canalizadas por la red de alcantarillado de los núcleos urbanos y finalmente desaguan a un río o bien, en su defecto, por una tubería directamente a la playa”, afirman, poniendo como ejemplo los Acantilados de Maro-La Cascada, Playa de Burriana, Playa de Calahonda, Playa de la Torrecilla, Playa del Chucho-Chíllar.

Por ello, exigen a los ayuntamientos depurar estas aguas antes de su vertido al mar. “La falta de vigilancia y control de estas aguas es un atentado para la salud y la ecología”, sostienen.

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