Málaga

Expertos confirman la caída de la fertilidad masculina

Dos profesionales del Centro Gutenberg analizando una imagen.

Dos profesionales del Centro Gutenberg analizando una imagen. / Javier Albiñana

La calidad del semen y la fertilidad masculina disminuyen de forma progresiva. Las clínicas de reproducción asistida constatan esta realidad desde hace tiempo. Por eso, cuando al director de la Fundación del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) se le pregunta si ésta aumenta en el caso del varón, Nicolás Garrido responde: “Un sí rotundo, va a más”.

Las hipótesis para explicar las causas pasan por los hábitos insanos, como el tabaco, el alcohol, las drogas o el estrés. Pero también por una serie de tóxicos ambientales y “disruptores endocrinos que alteran el funcionamiento de la producción espermática”.

El primer consejo de este biólogo para combatir la infertilidad es llevar hábitos saludables. “Tanto el varón como la mujer, cuando quieren procrear, deben cuidarse porque un buen estado de salud general contribuye a la fertilidad”, señala Garrido quien participó en las XII Jornadas de Reproducción Humana organizadas por el Centro Gutenberg en Málaga y que precisamente puso el foco, entre otros temas, en la infertilidad masculina.

La segunda recomendación es “protegerse de los impactos externos”, como por ejemplo elementos químicos del entorno laboral que puedan repercutir en la fertilidad. “Por lo menos –aclara Garrido– durante el periodo en el que se intenta tener un hijo”. Pero dado que en la vida actual hay múltiples factores que pueden influir en la calidad del esperma y que muchos no se pueden controlar, no resulta fácil identificarlos. De ahí que parte del trabajo de los especialistas sea averiguar “junto al paciente” las posibles causas para atajarlas.

El biólogo de la Fundación IVI apunta que en algunos casos, las razones de la infertilidad masculina son evidentes. Como por ejemplo, que el varón no produzca espematozoides. Pero en otros hay que hacer biopsias testiculares o descubrir si hay alguna obstrucción que impide la salida de los espermatozoides. “Existe un espectro muy amplio de razones”, insiste el especialista. Además, recuerda que se suman los factores de los dos miembros de la pareja.

En la actualidad, en torno al 15% de la población en edad reproductiva tiene problemas de fertilidad. Y según algunos estudios, de la totalidad de estas personas, las razones de esas dificultades están repartidas a partes similares entre el varón (40%) y la mujer (40%) y el resto son mixtas. Garrido matiza que estas cifras son muy ambiguas y generales.

Tradicionalmente, la reproducción asistida ha puesto más el foco en los problemas de fertilidad de la mujer. Las jornadas organizadas por el Centro Gutenberg –además de abordar temas innovadores como la salud reproductiva en personas transgénero o el aporte de la inteligencia artificial al avance de esas técnicas– también centraron la atención en la infertilidad masculina. “La contribución del varón es más relevante de lo que a primera vista puede parecer”, resalta.

Los especialistas en reproducción humana siempre insisten en que estas técnicas no son infalibles, pero destacan el avance revolucionario que han tenido en unas pocas décadas. También insisten en dos mensajes. Uno, que la mujer debe intentar completar su ciclo reproductivo en la medida de lo posible en torno a los 35 años ya que a partir de esa edad, la fertilidad femenina cae de forma vertiginosa. Otro, que una vida sana –dejando todo tipo de tóxicos y hábitos insanos– resta papeletas a la infertilidad.

Inteligencia artificial para elegir los mejores espermatozoides o ‘mapear’ los testículos

Seleccionar los mejores espermatozoides, mapear los testículos para encontrarlos o hallar las células madre para reproducirlos en laboratorio. Parece ciencia ficción, pero esas son las líneas de trabajo de los investigadores para exprimir las potencialidades de la inteligencia artificial para nuevos avances en reproducción asistida.

El director del IVI Valencia, Nicolás Garrido, se apresura a aclarar: “No hay que generar expectativas desmedidas, pero la inteligencia artificial es tremendamente prometedora [en reproducción humana]. Todavía los resultados no son aplicables clínicamente y queda mucho trabajo por hacer”.

Uno de esos usos son la selección de los mejores espermatozoides. En una muestra de semen eyaculado normal hay decenas de millones. Pero para dos niños, sólo hacen falta dos. Hasta ahora, los biólogos hacen la selección basándose en análisis, imágenes y en su experiencia clínica. Pero ahora pueden sumar una cuarta herramienta: la inteligencia artificial (IA) que puede analizar enormes cantidades de datos e imágenes, así como advertir aspectos que pasan desapercibidos al ojo humano.

Otro posible uso es el mapeo testicular. Existen casos en los que no hay espermatozoides en el semen eyaculado, pero sí en los testículos. Con imágenes de resonancia magnética e IA se puede localizar la zona con mayores posibilidades de encontrar espermatozoides.

También la inteligencia artificial se baraja para reproducir espermatozoides en laboratorio a partir de las células madre testiculares. Éstas, como las de otras partes del cuerpo, son las que fabrican las demás. El varón tiene células testiculares; unas son madre (las fabricantes) y otras ya han derivado en espermatozoides (las fabricadas). La IA puede permitir clasificarlas y, a partir de las primeras, lograr en laboratorio las segundas.

Pero incluso Garrido comenta que en el caso de pacientes que ni siquiera tengan células madre testiculares, a partir de otras no testiculares del propio paciente podrían crearse espermatozoides en laboratorio.

En resumen, que la IA ofrece una puerta que hay que abrir mediante investigación para avanzar y mejorar una especialidad de la Medicina que ha llevado ya la felicidad a muchas personas al permitirles realizar su deseo de tener hijos.

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