Málaga

Fundación Harena, sonrisas solidarias

  • Una fundación trabaja en Málaga para luchar contra la soledad con el acompañamiento a personas mayores

Nouha ElMellahi (izquierda) y María Ángeles González Alonso (derecha), voluntaria y usuaria de Soledad O, Vida 10. Nouha ElMellahi (izquierda) y María Ángeles González Alonso (derecha), voluntaria y usuaria de Soledad O, Vida 10.

Nouha ElMellahi (izquierda) y María Ángeles González Alonso (derecha), voluntaria y usuaria de Soledad O, Vida 10. / Javier Albiñana (Málaga)

Con los años, los hijos se van de casa, la salud juega malas pasadas e incluso se pierden a amigos y familiares. Mientras, la soledad acecha de la mano de la vejez. María Ángeles González Alonso siempre ha sido una mujer muy activa: “Cuando estaba bien, procuraba tener todo mi día ocupado”. Pero ahora, a sus 72 años, la situación es muy diferente. “La soledad va haciendo que quieras estar cada vez más sola”, reflexionaba.

Viuda y con dos hijos que viven fuera de la ciudad, solo pueden ir a visitarla esporádicamente durante las vacaciones. A esto se suma que, con la edad, sus problemas de movilidad han ido mermando sus salidas de casa y sus relaciones personales. “Antes estaba en una asociación de vecinos con los que iba dos veces a la semana a hacer yoga, pero con los problemas en la columna tuve que dejarlo”, se lamenta.

Pero no está sola. Nouha ElMellahi, de 19, la visita dos horas a la semana para hacerle compañía.“Es una cosita, es como un peluche”, asegura mientras mira a Nouha entre risas. Por su complicidad, pareciera que las unen lazos de sangre, pero lo que realmente las ha reunido es el programa Soledad 0, Vida 10 de la Fundación Harena. En este proyecto, los voluntarios de la fundación visitan a mayores para ayudar a paliar su soledad. “Se agradece saber que alguien está preocupado por ti y que va a verte, cosa que antes no sucedía”, explicaba María Ángeles.

Ella lleva un año y medio en el programa, Nouha desde marzo de este año, cuando decidió hacerse voluntaria. “Tenía un par de horas libres a la semana que no son nada para mí, pero para personas como María Ángeles sí que pueden ser mucho”, mantiene la joven. Aunque se conocen desde hace apenas cuatro meses, han encontrado la una en la otra algo más que una amistad; una segunda familia. “Cuando no podemos vernos una semana, es como si no viera a mi abuela, mi madre o mi tía, se ha convertido en una parte muy importante de mi vida”, explicaba Nouha a la par que María Ángeles asentía visiblemente emocionada.

“Empezamos a hablar y no acabamos”, dice Nouha. Las dos horas de visita se les quedan cortas, a veces se les pasan sin darse cuenta. Cuando están juntas suelen salir a pasear si la salud de ella lo permite, si no, hacen plan casero: merienda y charla de confidentes. “María Ángeles me cuenta qué tal está, si ha ido al médico, si le pasa algo. Y yo también le cuento cómo ha ido mi semana, si tengo exámenes, si me encuentro mal”.

Con ellas no basta una visita, durante el resto de la semana suelen mensajearse a través del móvil: “Me ha mejorado el ánimo porque sé que hay alguien pendiente de mí”, señala. Las dos se hacen bien, pero ambas confiesan que no sabrían decir quién aporta más a quién.

Soledad 0, Vida 10 surgió de la iniciativa de un grupo de amigos que vieron la necesidad que había de cubrir el problema de la soledad en Málaga. “Desde entonces han pasado ya 12 años”, cuenta Estefanía Valladares, responsable del voluntariado de acompañamiento en la Fundación Harena. El programa cuenta actualmente con más de 350 voluntarios que visitan a los mayores en “riesgo de soledad” durante dos hora semanales a sus domicilios o residencias. No realizan tareas domésticas ni de aseo personal, simplemente compañía.

Vivir solo no importa siempre que tú lo hayas elegido y no sea una soledad impuesta

“Va dirigido a personas mayores de 65 años”, explica la responsable y añade que los casos llegan a la fundación a propuesta de los Servicios Sociales y trabajadores de los centros de salud, que son los que detectan los casos. Después, Valladares se encarga de hacer las parejas: “Tengo en cuenta varios factores, por ejemplo, la proximidad, la afinidad y la forma de ser de cada una de las personas”.

Fundación Harena se dedica exclusivamente al programa de acompañamiento a mayores en la capital malagueña, aunque les gustaría llegar a más ciudades. Recientemente, han ampliado su territorio de actuación a Fuengirola. “Hemos puesto en marcha un programa piloto que ha funcionado muy bien. Ha dado como fruto 25 nuevas parejas de mayores y de voluntarios”, señaló Valladares. Según los datos del Ayuntamiento facilitados a la fundación, hay alrededor de 24.000 personas mayores solas en Málaga. “Vivir solo no importa siempre y cuando sea algo que tú has elegido, que no sea una soledad impuesta”, apuntó Valladares.

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