Málaga

Homenaje en avioneta al centenario del aeropuerto

  • Dos pilotos harán el mismo vuelo que Latècoére y Lemaitre realizaron en marzo de 1919 y que supuso la inauguración del aeropuerto de Málaga

Los pilotos Francisco Cuevas e Ignacio Gil repetirán la gesta que en marzo de 1919 realizaron los franceses Lemaitre y Latècoére que supuso el nacimiento del aeropuerto internacional Málaga-Costa del Sol. Ha pasado casi un siglo y aunque los aviones tienen una tecnología y diseño muy distintos, los pilotos malagueños quieren hacer el viaje de la forma más fidedigna posible, con una brújula, un cronómetro y una carta de navegación. "En 2019 es el centenario del aeropuerto de Málaga y no se podía dejar pasar, por lo que pensamos que había que hacer algo y se nos ocurrió esto", comenta Cuevas, un enfermero jubilado apasionado de los aviones desde pequeño y que, tras obtener la licencia de piloto, ha recorrido todo el país y ha participado en cuatro rallys de la Vuelta Aérea a España con su inseparable compañero e instructor del Aeroclub Ignacio Gil, con quien compartirá este nuevo reto. "A Paco le gusta organizar aventuras, hace unos meses me propuso ésta, es un bonito homenaje al aeropuerto y yo voy con él donde sea", explica Gil.

El 8 de marzo de 1919 el piloto Lemaitre y el ingeniero mecánico Pierre G. Latècoére partieron de Toulouse en un avión Salmsón 2.A2.número 457. Su intención era abrir una ruta aérea hasta Casablanca para transportar correo e incluso personas. Pararon en Perpignan, Barcelona y Alicante ese primer día. A la mañana siguiente, muy temprano, salían desde Alicante con rumbo a Málaga. El viaje no fue cómodo porque les llovió y ese avión era de los que tenían medio cuerpo a la intemperie como se aprecia en la fotografía. Los malagueños esperaban expectantes y el avión, finalmente, asomó por el monte San Antón. La idea era aterrizar en La Isla, en la zona de Huelin, porque era un lugar despejado, se veía bien desde el aire y ya se había utilizado como pista en algunas fiestas de aviación previas. Sin embargo, al llegar, los pilotos franceses comprobaron que estaba lleno de charcos y que era peligroso. Sobrevolaron Málaga buscando un sitio donde poder posarse sin problemas y vieron el cortijo El Rompedizo, en la cercanía del río Guadalhorce. Aterrizaron allí a las 10:30 del 9 de marzo de 1919 y, de causalidad, esa zona quedaría como el aeropuerto de Málaga ya que Latècoére llegó a un acuerdo con el propietario del cortijo para poder aterrizar y despegar allí en su ruta aérea y se construyó un hangar.

El aeropuerto de la Costa del Sol está en su ubicación actual por casualidad

Málaga pasó a ser una de las pocas ciudades europeas con servicio aéreo de transporte y en 1920 ya había una ruta regular. Dos vuelos semanales entre Toulouse y Casablanca conectaban Málaga con Alicante y Barcelona por 580 pesetas, un precio prohibitivo para la época. No obstante, en su primer año de funcionamiento movió a 200 pasajeros, así como miles de kilos de mercancía y de correo.

Francisco Cuevas e Ignacio Gil saldrán el 5 de marzo hacia Toulouse en dos jornadas, haciendo escala en Pamplona o en Reus en función de las condiciones meteorológicas. Quieren llevar un mensaje del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, a la alcaldía de Toulouse como mensaje de amistad. El 8 de marzo de 2019, justo un siglo después, volarán desde la ciudad francesa y repetirán el viaje con paradas en Perpignan, Barcelona y Alicante las mismas horas, mientras que el 9 de marzo aterrizarán a las 10:30 en el aeropuerto de Málaga que, cien años después, mueve a más de 18,5 millones de pasajeros al año.

Latècoére y Lemaitre volaban en un avión biplano de dos asientos para observación y bombardeo Salmsón 2.A2 fabricado en Toulouse en noviembre de 1918 que tenía una velocidad de crucero de 135 kilómetros por hora. Cuevas y Gil lo harán en Piper PA28-161 Warrior III monoplano, una velocidad de crucero de 185 kilómetros por hora y fabricado en EEUU.

Van representado al Aeroclub, ubicado en Vélez Málaga, y llevarán un uniforme especial conmemorativo del homenaje con un logotipo diseñado por el propio Gil, que une el dibujo de los dos aviones y los apellidos de los pilotos. La inversión entre el alquiler del aparato, el hospedaje y otros gastos asciende a unos 6.000 euros y están negociando el patrocinio de Turismo Costa del Sol, entre otros, para facilitar la aventura. "Lo vamos a hacer sí o sí aunque tengamos que poner dinero de nuestro bolsillo, aunque también hemos hablado de que si sobrara dinero se lo donaremos a la Asociación contra el Cáncer", narra Cuevas.

El aeropuerto de Málaga ha sido el único que español que ha estado operando de forma continua desde que Latècoére y Lemaitre aterrizaron allí por casualidad hace un siglo y que ahora es uno de los motores económicos de la Costa del Sol.

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