Málaga

Hotel Miramar: objetivo verano 2016

  • Los promotores del nuevo establecimiento hotelero inician la fase de adecuación del inmueble La idea es que en octubre o noviembre se puedan acometer las obras, con un plazo de 24 meses

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Despejado el camino de la financiación, o así lo hacer ver el propietario del edificio, Grupo Santos, se vislumbra el escenario inmediato y futuro del renacer como hotel de cinco estrellas del Palacio Miramar. Los datos formalmente comunicados semanas atrás por el presidente de la firma, José Luis Santos, al alcalde, Francisco de la Torre, apuntaban el inicio de los trabajos previos de adecuación del inmueble justo esta semana.

Fuentes próximas a la sociedad confirmaron este extremo, indicando que ayer mismo comenzaron las tareas necesarias para el corte de los suministros de luz y agua, entre otros, con el fin de acometer la parte de "derribo" de todos los elementos añadidos a lo largo de la historia del edificio a mediados de semana. "No se verán albañiles hasta dentro de unos días", indicaron las fuentes.

Esta primera etapa, que debería tener continuidad con la actuación de reconversión del edificio en nuevo hotel, tiene un coste estimado de 200.000 euros. La cuantía es sensiblemente superior en lo que respecta a la fase central de obra sobre una construcción que data de los años de 1921 (cuando se inició la ejecución del entonces Hotel Príncipe de Asturias). De acuerdo con los datos manejados por la empresa, el valor global de la intervención, incluyendo la rehabilitación y todo lo relacionado con el equipamiento, decoración y mobiliario del futuro establecimiento alcanza los 36 millones de euros. Una cifra a la que hay que agregar los 21,5 millones que abonó Grupo Santos a la Junta a cambio de la propiedad de la construcción hace ahora algo más de seis años.

Formalmente, el calendario que se marca la firma hotelera pasa por presentar a final de este mes el proyecto básico y solicitar la licencia de obras. El primero de los documentos necesitará de la revisión de la Gerencia de Urbanismo, así como de la Delegación de la Consejería de Cultura de la Junta, al tratarse de un edificio protegido. Para octubre se aplaza el proyecto de ejecución y, previsiblemente, el inicio de las obras, con unos 24 meses de duración. Eso, supuestamente, llevaría la apertura del hotel Miramar a finales de 2016. Sin embargo, algunas fuentes aluden a la posibilidad de, en caso de que en el trámite administrativo se cumplan las previsiones, sea factible la inauguración del establecimiento a mediados de 2016. Con ese objetivo se trabaja en este momento.

La propuesta del grupo empresarial supondrá la adecuación del antiguo palacio de justicia para albergar 196 habitaciones, todas dobles, de las cuales 11 serán suites, con salón independizado, que irán localizadas en la fachada al mar. Más allá de las estancias de cualquier hotel, los promotores del nuevo Miramar abogan por convertir sus instalaciones en un referente para la organización de eventos sociales. Por ello, dispondrá de espacios con capacidad para reunir a hasta un millar de personas. A esto se suma en la entreplanta de la construcción salas de reuniones empresariales y centro de negocios.

Otro de los alicientes del proyecto es el aprovechamiento que se plantea de la cubierta del inmueble a modo de solarium y terraza cóctel-bar, "con sus correspondientes templetes o miradores, que a modo de atalayas se asoman a las espectaculares vistas de la ciudad y su borde marítimo", indica la propuesta elaborada por el arquitecto responsable del proyecto, José Seguí.

A todo ello se suman los servicios de spa y piscina climatizada que se ofrecerá en el hotel. Sobre el primero de los usos, la documentación técnica alude a que esas instalaciones darán respuesta tanto a los usuarios que se hospeden en el Miramar "como para una oferta de uso externo que podrá incorporarse y disfrutar de este espacio de jardines".

La rehabilitación del inmueble parte del análisis y estudio pormenorizado de toda la documentación técnica del proyecto original del arquitecto Fernando Guerrero Strachan, con el fin de recuperar los principales aspectos arquitectónicos con los que fue concebido, ya que se destruyeron de manera importante en las anteriores obras de adaptación a Palacio de Justicia. Para ello, el equipo encargado del proyecto realizó un estudio de todos y cada uno de los elementos , tanto de la fachada exterior como de los interiores del edificio, investigando sobre el color original de tonos beiges suaves y levantamiento de todos sus elementos arquitectónicos y decorativos mediante trabajos de "fotogrametría" recuperados informáticamente por sistemas gráficos integrados e incorporados a un modelo BIM (Building Information Modeling) que permitieron la recomposición del proyecto original.

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