El obispo hereda una Iglesia compleja por su diversidad y con escasez de sacerdotes

Algo más de 1.285.000 personas se consideran católicas · Tan sólo 7 jóvenes han entrado en 2008 en el seminario · Más de la mitad de los curas supera los 65 años

El obispo hereda una Iglesia compleja por su diversidad y con escasez de sacerdotes
El obispo hereda una Iglesia compleja por su diversidad y con escasez de sacerdotes
Cristina Fernández / Málaga

13 de diciembre 2008 - 01:00

Son muchas las voces que coinciden en que la diversidad y la multiculturalidad de la Diócesis malagueña la hace especialmente compleja. El turismo y la inmigración han favorecido la convivencia de diferentes religiones y diversas doctrinas dentro del catolicismo y el crecimiento de la población ha obligado a crear infraestructuras para atender las nuevas necesidades. Más de 1.285.000 personas se consideran católicas. Para darle servicio a esta numerosa comunidad existen 340 sacerdotes con cargo diocesano, aunque más de la mitad de ellos supera los 65 años de edad. El relevo generacional no está garantizado -tan sólo una veintena de jóvenes estudia en estos momentos en el seminario- y éste es uno de los problemas que más preocupa a la jerarquía eclesiástica. También la falta de jóvenes en la feligresía.

Para Francisco González, el vicario de la ciudad y de la zona de Álora y Coín, "la escasez sacerdotal es un problema". En 2008 tan sólo siete jóvenes han ingresado en el seminario. Otros 60 chicos, de entre 14 y 18 años, forman el seminario menor. "Aquí se plantean un discernimiento vocacional, se reúnen un fin de semana al mes, aunque la mayoría no pasa al seminario", comenta el vicario para el que el relevo generacional sería posible si se ordenasen al año una decena de curas y el seminario tuviera 70 estudiantes, en lugar de la veintena que lo forman hoy.

"Los tiempos que corren no son favorables para entregar la vida entera y para siempre, se vive la inmediatez, lo relativo", opina José María Galacho, delegado diocesano de Apostolado Seglar. Aunque no todo es la vocación sacerdotal. En muchas parroquias malagueñas hay grupos de jóvenes que "trabajan hermanados por principios de cultura de paz y solidaridad", afirma Asunción Lucio, profesora de Religión del instituto Portada Alta. "Otra cosa es mantener la identidad como católicos", añade. De hecho, las cifras del Encuentro Diocesano de la Juventud han bajado desde los 2.000 y 3.000 participantes en los años 90 a los 1.000 ó 1.500 en la actualidad.

No obstante, la pastoral es activa y prueba de ello son las casi 60 asociaciones y movimientos apostólicos, entre los que destacan grupos de jóvenes como Juventudes de Acción Católica, Juventudes Marianas, Juventudes de los Misioneros de la Consolata, Misioneros de la Esperanza (Mies), Movimientos de Acción Cristiana, Grupos Luz-Vida (Salecianos) y Grupos de los Padres Agustinos. Los Mies se fundó en Málaga hace 40 años. Unos 500 miembros están vinculados a la asociación entre niños, jóvenes y adultos y unas 1.000 personas más son simpatizantes. "En sí la institución está viva y las iglesias reciben a los que quieren estar. Desde la libertad se está trabajando muy bien", explica Asunción Lucio.

Precisamente es en la educación, mucho más allá de polémicas entre Iglesia y Estado, donde los malagueños toman una postura más clara por la religión. El 80% de los alumnos de Primaria eligen la asignatura de Religión, el 70% en Secundaria y entre el 60 y el 50% en Bachillerato, según los datos de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. El catolicismo tiene una fuerte presencia en la enseñanza malagueña. El Obispado de Málaga cuenta con 18 centros en los que trabajan 400 profesores y miembros del PAS y estudian 6.000 alumnos. Por otra parte, 173 centros escolares son de titularidad canónica, con 2.100 profesores y PAS y más de 30.000 alumnos.

Muchos son los padres que eligen colegios como San Estanislao de Kostka y el Centro de Educación Secundaria San José (de los jesuítas), los colegios de hermanos Maristas, franciscanos y agustinos (Los Olivos), así como los centros del Opus Dei, que tiene El Romeral y Sierra Blanca (colegio femenino) en Málaga y en Marbella, Las Chapas (femenino) y Ecos (masculino). Existe también una pastoral universitaria en la que un centenar de jóvenes se reúne periódicamente.

La preocupación del anterior obispo por acercar la Iglesia a todos los barrios ha hecho que el Obispado haya construido en los últimos 15 años más de 35 templos nuevos. "Ser cristiano no es sólo ir a misa, somos una familia y necesitamos un espacio de reunión, de diálogo, en el que tener a Dios cerca", afirmaba el pasado jueves Antonio Dorado Soto. Pendiente de construcción está la parroquia de San Ignacio, junto a la calle Pacífico y otra en la Granja de Suárez. Estos templos están "abriendo sus puertas a otras confesiones cristianas para que celebren sus cultos", afirma el deán de la Catedral, Francisco García Mota, que asegura que la Iglesia de Málaga "no está mal de feligreses aunque se ve la falta de jóvenes".

La obra social también ocupa un lugar preferente en la actividad de las parroquias y gracias a la acción de Cáritas Diocesana, organización de la Iglesia que trabaja con la pobreza y la exclusión. Entre las labores más significativas destacan el Hogar Pozo Dulce para personas sin techo, en el que se atienden a más de medio centenar de personas, la casa de acogida Colichet para 20 enfermos terminales de sida y la residencia asistida para mayores El Buen Samaritano, con unas 60 plazas.

La Diócesis malagueña tiene una Misión Diocesana en Caicara del Orinoco, en Venezuela, pisos para mayores e inmigrantes sin hogar, un centro para ex reclusos y escuelas taller para desempleados. Además, es titular del Proyecto Hombre para la rehabilitación de toxicómanos. Eso sin contar con la labor que hacen las 34 comunidades de religiosos y el centenar de comunidades de religiosas.

En líneas generales, éste es el panorama del que hoy se hace cargo Jesús Catalá Ibáñez. "Hemos tenido obispos de mucha fuerza y el nuevo tendrá que seguir la estela del anterior", considera García Mota. Para Jesús Castellanos, vicepresidente de la Agrupación de Cofradías, "hace falta un acercamiento de la Iglesia, que ésta se baje al pueblo y hable los lenguajes de hoy". Al nuevo obispo "le espera una gran aventura de conocimiento", como considera Asunción Lucio, para hacer que la Diócesis de Málaga siga viva.

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