Investigan el 'tiquitaca' de España

Informática. Un grupo de profesores de Lenguajes y Ciencias de la Computación de la Universidad de Málaga analizan y publican un artículo sobre el juego de la Selección en el Mundial

El profesor Carlos Cotta junto a varios compañeros en el departamento.
El profesor Carlos Cotta junto a varios compañeros en el departamento.

27 de junio 2013 - 01:00

EL juego de la Selección española de fútbol maravilla a todo el mundo. Es evidente que la calidad de los jugadores permite desarrollar un sistema de numerosos pases que aumenta la posesión del balón, ocasiona más jugadas de gol y dificulta la llegada a la portería propia del rival. Todo el mundo sabe que la clave del juego está en Xavi, Iniesta o Xavi Alonso, pero un grupo de profesores de la Universidad de Málaga (UMA) lo ha investigado y publicado desde un punto de vista científico.

Son Carlos Cotta, Antonio José Fernández y José Enrique Gallardo y trabajan en el departamento de Lenguajes y Ciencias de la Computación de la Universidad de Málaga, a la vez que pertenecen al grupo Gisum (Grupo de Ingeniería de Software de la UMA). Entre otros proyectos, están interesados en el estudio de los sistemas complejos, es decir, cómo seres individuales conectan y crean redes para hacer un trabajo colectivo organizado. Es lo que ocurre, por ejemplo, en los hormigueros. Surgió la idea de aplicarlo a los partidos de la selección española en el Mundial de Sudáfrica, siendo los jugadores los nodos de la red y las conexiones los pases entre ellos. "De esa forma podíamos analizar cómo funcionaba el juego y nos ayudaba a predecir el comportamiento del equipo o identificar los puntos débiles", explica Cotta.

Había datos publicados sobre el número de pases, pero no sobre la zona del campo o el minuto en el que se habían realizado. Los investigadores cogieron papel y lápiz y se pusieron a ver los partidos eliminatorios que España jugó contra Paraguay, Alemania y Holanda. Ni que decir tiene que resultaba un tanto tedioso hasta el punto que estuvieron más de cuatro horas viendo cada partido para no perder un detalle. "Vimos como cambiaba el juego de un partido a otro para intentar encontrar un modelo", subraya Cotta.

Analizaron todos los datos y escribieron un artículo que, tras ser revisado, ha sido publicado este año por la revista especializada en sistemas complejos Journal of Systems Science and Complexity. Cotta comenta que no le han pasado el informe a Vicente Del Bosque ni a la Federación Española de Fútbol "porque pensamos que ellos tendrán sus propios sistemas de análisis y seguro que los entrenadores tienen sus propios modelos". En este sentido, el profesor destaca que no es lo mismo ver un partido por la televisión que en el mismo campo, ya que "el fútbol no es solo dar pases y este estudio no tiene en cuenta el juego sin balón o defensivo".

Al margen de esta investigación, en el departamento están volcados con el mundo de los videojuegos. Diseñan, en colaboración con otros expertos, escenarios. De esta forma, han colaborado con la Universidad de Extremadura en la programación de terrenos y superficies para un videojuego libre que se llama Chapas. También cogen videojuegos presentados al concurso internacional Google AI Challenge como banco de pruebas.

Otro de los trabajos en los que están inmersos es sobre inteligencia artificial en videojuegos, el desarrollo de comportamientos inteligentes y la creación de contenidos. El objetivo es conseguir que, cuando un jugador juega contra una máquina, ésta última actúe de la forma más parecida posible a un humano. Dicho de otra forma, que la máquina no juegue ni de una forma demasiado sencilla o haga cosas extrañas -a quien no le ha regalado la máquina alguna vez la reina en ajedrez sin venir a cuento desvirtuando el resto de la partida-, o que, en el polo opuesto, tenga un nivel tan alto que sea imposible ganarle, aburriendo al usuario. Se basan en el test de Turing, que consiste en que una persona juegue a un videojuego sin saber si lo está haciendo contra otra persona o contra la máquina. Si no encuentra diferencia quiere decir que la máquina tiene un comportamiento humano.

Los que sí son humanos son los jugadores de la Selección española. Cotta y su equipo señalan que, pese al esfuerzo, no han perdido las ganas de seguir viendo partidos de fútbol e incluso se plantean la posibilidad de repetir el estudio en el Mundial de Brasil de 2014.

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