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José Antonio Trujillo | Facultativo, consultor de ‘branding’ y vocal del Colegio de Médicos “La sanidad en Málaga tiene un peso económico y social equivalente al turismo”

  • Destaca que la provincia es la tercera de España por su volumen de medicina privada

  • Cree que habría que apostar por un sector productivo vinculado a la innovación y por universidades privadas

José Antonio Trujillo, en el Hospital Quirónsalud Málaga. José Antonio Trujillo, en el Hospital Quirónsalud Málaga.

José Antonio Trujillo, en el Hospital Quirónsalud Málaga. / Javier Albiñana

JOSÉ Antonio Trujillo es muy conocido en el mundo sanitario malagueño. Después de ocho años como gestor en la sanidad pública dio el salto a la privada. Desde hace dos, trabaja en el equipo de Cirugía del Hospital Quirónsalud Málaga.

–Cuénteme un poco todo lo que está haciendo, porque tiene varios frentes de trabajo.

Soy médico hospitalista en el Servicio de Cirugía del Hospital Quirónsalud Málaga. Es el médico que ve a los pacientes después de una operación, el que le hace el seguimiento. Es una figura muy americana. Los cirujanos lo que quieren es operar y es donde son útiles. Entonces tienen un equipo de médicos, que entienden de clínica y atienden los postoperatorios. Esto está muy desarrollado en los centros privados porque donde son más eficientes los cirujanos es en las sesiones quirúrgicas, no viendo continuamente pacientes. Ese es mi trabajo asistencial. Pero además, tengo una consultora de branding médico.

–¿Qué es eso?

–Yo le doy servicios a diferentes médicos que quieren crecer. Es hacer justicia visible al prestigio profesional de un médico o de un equipo de médicos. Eso se traduce en presencia on line –para que tengan su web y sus redes sociales– y off line –para que los conozca la sociedad a través de los medios de comunicación–. Es darle visibilidad a su trabajo y ponerlo en valor. Eso es importante en la medicina privada porque el paciente tiene capacidad de elección.

–Además está en el Colegio de Médicos, ¿no?

–Soy vocal de la junta directiva. Llevo medicina hospitalaria y medicina privada.

–¿Por qué pasó de la sanidad pública a la privada?

–Tenía pocos retos, estaba como muy anclado. La privada me concede la posibilidad de sumarme a un proyecto con mayores retos profesionales y con una posibilidad de que el salario sea más acorde con el valor que aporta el médico a este tipo de trabajos.

–¿Qué es lo bueno y lo malo de cada una?

–Lo bueno de la pública es que la accesibilidad es total y que tiene una cartera de servicios amplísima. Además, cuenta con la madurez de todos los servicios que tienen una trayectoria. Lo peor es que es menos eficiente, está masificada y que la capacidad de innovación y cambio es muy complicada por la inercia de un sistema gigantesco y rígido. Lo bueno de lo privado es que tiene equipos médicos de altísimo nivel, tecnología punta, posibilidades de atender a la complejidad y flexibilidad para emprender todas las reformas que uno quiera. La pega que tiene es que el acceso es restringido y que los aspectos económicos son trasladados a los profesionales médicos con menos filtros que en lo público, porque son más directos.

–¿A qué se refiere?

–Si en lo público, por ejemplo, en la farmacia nos estamos yendo de madre, en la medida de lo posible intentas trabajarlo, pero no estás obligado. Aquí si hay un problema económico, uno es protagonista de introducir los cambios para corregir los desajustes.

–Conoce la sanidad pública y la privada, ¿qué importancia tiene este sector?

–En la provincia, la sanidad en general, tanto privada como pública, tiene un peso en el sector económico y social de dimensiones equiparables al turismo, en volumen y en movimiento de dinero. Los indicadores económicos la igualan a la actividad turística. Málaga es un territorio de salud con gran repercusión económica a nivel de puestos de trabajo, de desarrollo económico... Eso públicamente tiene una dimensión y privadamente tiene tal dimensión que es la tercera provincia en España con más medicina privada por debajo de Madrid y Barcelona, nadie nos supera. Eso quiere decir que los grandes grupos hospitalarios privados entienden que Málaga es una provincia de oportunidad y de desarrollo de sus estrategias. Tanto es así que ya los recursos de la medicina privada y la pública están igualados.

–Es difícil medir el valor de la sanidad pública porque tiene un carácter social...

–Pero tiene una repercusión económica gigante porque son miles de personas trabajando, miles de proveedores... El ciudadano puede observar que en estos años venideros va a seguir el boom de desarrollo de la medicina privada espectacular. Y eso, más que ser una amenaza, demuestra que Málaga tiene una pujanza económica y es una tierra de oportunidades de desarrollo. No invierten empresas privadas sanitarias en Jaén, en mi tierra; invierten en Málaga. Mucha gente lo ve como una amenaza y es al contrario, es una gran oportunidad.

–Hubo algún intento de impulsar el turismo sanitario hacia hospitales privados para captar pacientes y generar riqueza. ¿Cómo ve esas iniciativas?

–El turismo de salud se encuentra con varios handicaps. El primero es que hay grandes grupos hospitalarios con una potente oferta de servicios que va a hacer casi imposible que se concentre la oferta. ¿Por qué? Va a ser imposible que Quirón se ponga de acuerdo con Vithas, que serían los que harían fuerza para atraer pacientes.

–¿Y qué otro handicap?

–El paciente que tiene dinero en Europa, cuando tiene enfermedades graves, no hace turismo. Y cuando tiene enfermedades menos graves que puedan ser susceptibles de turismo, nosotros no podemos competir con el precio de Turquía o Marruecos. Por que ellos tienen centros muy eficientes, pequeños, a precios muy bajos. Y aquí son grandes grupos que tienen actividad sin el turismo y no pueden tirar el precio. El alemán que tiene dinero es muy complicado que venga aquí a operarse unas cataratas.

–Quiere decir que si la enfermedad es leve se va a Turquía y si es grave...

–Se queda en Alemania.

–¿Qué le parece que Málaga esté a la cola en camas públicas de hospital de Andalucía?

–El número de camas ya no es un indicador moderno de atención sanitaria, pero sí refleja algo de lo que estamos preocupados en el Colegio de Médicos, que es el déficit de infraestructura hospitalaria de la provincia, que es un problema crónico. Es verdad que hay un déficit de recursos y de inversiones en la sanidad que desde el Colegio hemos denunciado en multitud de ocasiones. El déficit de inversión en la sanidad pública no se puede ver en segundo plano por el debate del nuevo hospital. El nuevo hospital, siendo necesario, no es la única infraestructura que se necesita en la provincia. Siendo necesario y relevante su debate, no puede suplantar el debate global del déficit.

–¿Hace falta el tercer hospital?

–Indudablemente. Pero además, hay un crecimiento en la zona occidental y en la parte este, que también está creciendo en población, que tendrá que tener una solución. Desde el Colegio queremos abrir el debate a todo eso y no quedarnos sólo en el debate de tercer hospital junto al Civil o fuera del Civil. Nosotros [el Colegio] no tenemos una posición a favor de un emplazamiento en concreto, pero tenemos que pensar que la infraestructura que se construya tiene que ser para 50 o 60 años.

–¿Se refiere solo al hospital o a todas las infraestructuras sanitarias?

–A todas. No tiene sentido construir una cosa con fecha de caducidad. Hace falta equipamiento, tecnología, ampliación de la oferta de centros de atención primaria, sobre todo en las poblaciones costeras que han crecido enormemente y donde las infraestructuras sanitarias no han crecido al mismo ritmo.

–¿Esta vez se hará el tercer hospital?

–Me lo tengo que creer, pero indudablemente es complejísimo. Todavía va a seguir el debate.

–¿Habrá dinero? Porque sólo en hospitales, falta la ampliación del Costa del Sol, la hospitalización del de Cártama, completar el de Benalmádena y abrir el de Estepona...

–No sé si hay dinero, pero ese es el compromiso de nuestras autoridades sanitarias. Cuando se hizo la ampliación del aeropuerto o la estación María Zambrano, fue un debate superado. Cuando se hizo la estación del AVE, nadie se preguntó si había dinero.

–Es taurino. Son malos tiempos para ser taurino...

–El rito taurino no se construye sobre el sufrimiento del animal, sino sobre el encuentro desigual de una fiera con un hombre. Ese es el poder de atracción para los taurinos. Es un poco como con la caza. No se disfruta con la muerte del animal, se disfruta con la caza. Aquí no se disfruta con la muerte del toro, sino con la lidia del toro. Y una tradición de tantos años deberá encontrar mejoras en orden al nuevo contexto actual, pero no puede afectar a la esencia del toreo, de que es un hombre con una capa que se enfrenta a una fiera. Que en el 99% de las ocasiones el toro mataría al hombre y sólo hay porcentaje bajo de hombres en el mundo que con un trapo pueden, no sólo enfrentarse y vencer a una fiera, sino que incluso pueden introducir elementos que son artísticos de ese encuentro, que es brutal.

–¿Cómo ve el boom de los pisos turísticos?

–Lo que está ocurriendo en Málaga es lo que ha ocurrido en países que van por delante de nosotros en el tema de la flexibilidad en el turismo. Cuando viajas por Europa, encuentras que los ciudadanos no viven en el centro histórico, pero entienden que ese foco es un elemento económico fundamental. Los pisos turísticos son la consecuencia de que Málaga se va armonizando a como se están desarrollando las cosas en otros países de Europa. Bien es verdad que eso necesita una regulación que haga compatibles las cosas.

–¿Qué le falta a la provincia?

–Me gustaría que hubiera un sector productivo mayor en relación con nuevas tecnologías. Y también, que hubiese un impulso mayor a las enseñanzas postgrados y de grado facilitando que los grandes centros y universidades privadas se emplazaran en Málaga. Porque si alguien cree que por no tener aquí universidades privadas, los malagueños que no asisten a la universidad pública no se van de Málaga es no conocer la realidad. Cientos de malagueños acuden a universidades privadas fuera de Málaga porque no tienen la oferta aquí. Nosotros tenemos las condiciones para tener universidades de máximo nivel que generarían también mucho efecto sobre la innovación y la investigación. Y luego también está la movilidad. Hay un déficit, dentro de la ciudad y alrededor. Esperemos que se resuelva con el Metro, que es una obra que se está eternizando. Y respecto a la comunicación con el Parque Tecnológico, tendrán que favorecer la movilidad. También está el tema de la costa, donde está pendiente el tren litoral. Hacen falta además mejores vías de acceso a ciudades que tienen un desarrollo tan importante como Benalmádena o Fuengirola.

–Habla de la medicina humanista. Defínala.

–Es la medicina con alma.

–¿Pero eso no es como decir que la nieve es blanca?

–Por desgracia [la medicina] no necesariamente es humanista. Los pacientes y los profesionales queremos encontrarnos con el buen médico. El buen médico representa el compromiso con la ciencia, el que uno sea competente técnicamente en su disciplina. Pero no sólo hay que encontrar el buen médico. Hay que encontrarse al médico bueno, que atesore los valores que le permitan empatizar con el paciente, entender su proceso de enfermar y darle respuesta desde lo humano.

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