Málaga

Larrañaga, el penalista 'peleón' que "dignificaba la toga"

  • Muere a los 61 años uno de los abogados más prestigiosos, un "entusiasta del derecho de la defensa"

Carlos Larrañaga, posando para este periódico en una imagen de archivo. Carlos Larrañaga, posando para este periódico en una imagen de archivo.

Carlos Larrañaga, posando para este periódico en una imagen de archivo. / m. h.

Pocos eran los letrados que ayer, a primera hora de la mañana, no tenían conocimiento de su fallecimiento. El prestigioso abogado Carlos Larrañaga (Toledo, 1957) murió a los 61 años tras haber sufrido una larga enfermedad. Su figura es la de un gigante en el mundo del Derecho penal, que ejercía, en palabras del decano del Colegio de Abogados de Málaga, Francisco Javier Lara, "con vehemencia y pasión". "Dignificaba la toga en los tribunales de manera absoluta", expresaba.

Larrañaga, que se ocupó de defender, entre otros, al ex alcalde de Alhaurín el Grande Juan Martín Serón en el caso Troya, jalonó su trayectoria de una intensa labor corporativa en defensa de la abogacía. No aceptaba "que nadie le coartara en el ejercicio del derecho de la defensa". Tampoco permitía "que se faltara el respeto a la figura del abogado". "Como deberíamos hacer todos", añadía Lara, al tiempo que resaltaba su sentido del humor.

El abogado compaginó la docencia e investigación universitaria con su trabajo como letrado. Era doctor en Derecho Penal en la Universidad de Málaga, donde dejó una huella imborrable. El volumen de trabajo que acumulaba en su despacho le obligó a dejar las clases. "Motivó en mí el interés por el Derecho Penal y compartimos asignatura. Tuve en él un referente en la defensa de los derechos humanos y de colectivos vulnerables", afirmaba José Luis Rodríguez, coordinador del equipo jurídico de Andalucía Acoge.

Para Octavio García, profesor titular de Derecho Penal, era "una persona entrañable, siempre dispuesta a defender las causas en las que creía". Se resistía a las nuevas tecnologías y aún escribía a mano, detallaba entre lágrimas Cecilia Pérez Rayas, que rememoraba su infancia, esa de la que Larrañaga también formó parte. "Se nos ha ido un magnífico abogado y un amigo del alma. No esperábamos este desenlace", afirmaba la abogada, que le consideraba un "peleón". "Hemos luchado mucho por los derechos de la gente. Se ha dejado la piel y la salud", aseguraba.

También Miguel Criado explicaba consternado que lo habían "compartido todo". Fueron socios durante más de una década. Diego Martín Reyes le definía como un "entusiasta del derecho", que defendía "con energía y dedicación notables". "Por su tono de voz podría parecer brusco, pero en absoluto lo era, sino afectuoso y respetuoso", recalcaba.

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