Málaga

"Málaga debe proteger su entorno para hacer frente a las inundaciones"

  • El especialista apuesta por las llamadas soluciones basadas en la naturaleza para combatir al cambio climático por ser "menos costosas" y generar más ventajas a los ciudadanos

Andrés Alcántara en un banco del Paseo del Parque de Málaga. Andrés Alcántara en un banco del Paseo del Parque de Málaga.

Andrés Alcántara en un banco del Paseo del Parque de Málaga. / fotografías: javier albiñana

Andrés Alcántara nació en Málaga en 1966 y, aunque desde el año 2000 desarrolla su labor en el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) con sede en la capital de la Costa del Sol, su vinculación al medio ambiente se remonta a muchos años atrás.

-¿Qué supone la UICN para el medio ambiente?

El cambio climático está haciendo difícil que en las zonas del litoral pueda vivir la población"

-Pues interviene en dos grandes temas. Por un lado, en los espacios protegidos porque cuando hablamos de que los Montes de Málaga son un parque natural o que la laguna de Fuente de Piedra es una reserva integral se determina bajo los criterios de este organismo, que es el que marca a nivel internacional los aspectos que deben cumplir para que esos espacios sean protegidos. Pero, además, también establece los criterios para determinar las referencias a la hora de proteger las especies tanto de flora como de fauna a través de las llamadas listas rojas. Esto es muy importante a la hora de gestionar los espacios naturales, pero también es importante a la hora de gestionar las ciudades desde un punto de vista sostenible y mejorar la calidad ambiental del aire y agua.

-¿La cooperación internacional resulta realmente eficaz en este ámbito?

-Sí, y prueba de ello es por ejemplo la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo que está dentro de la provincia de Málaga, de Cádiz y del norte de Marruecos. Es la única que hay en el mundo y seguro que si estuviera en cualquier otro sitio sería súper conocida, pero como está aquí apenas se conoce.

-Pero ¿no da la impresión de que esa colaboración entre países son más palabras que hechos?

-No y hay un proyecto emblemático que llevamos desde la oficina de la UICN para la protección del mar de Alborán donde trabajamos con poblaciones locales, administraciones y ONGs de Marruecos y Argelia. Y cuando te sientas con los expertos de estos países te das cuenta de que hablamos el mismo idioma y tenemos la misma visión de conservación de estos espacios.

-Más en el ámbito local, ¿qué diagnóstico haría de la salud del medio ambiente en la provincia?

-Yo que vengo del mundo ecologista desde 1988, he visto como han aumentado los espacios protegidos y que la educación ambiental va siendo una realidad y realmente hay una conciencia social importante aunque no llega al nivel que nos gustaría. Ahora ves que la lucha que emprendimos hace tantos años ha ido calando en la sociedad y cada vez más el vivir conjuntamente con la naturaleza en el entorno de Málaga es más compatible. Hoy en día cuando vamos a los colegios o trabajamos con otros organismos no nos ven como algo extraño porque es un mensaje que ya se ha aceptado.

-¿Qué problemas ambientales destacaría?

-Hay un tema que no podemos obviar, y que en el ámbito internacional también se ve, y son los plásticos en el mar y que tiene que ver con la gestión que se hace de los residuos en tierra. Es verdad que ha mejorado mucho la gestión también en estos años porque recuerdo cuando los vertederos ardían en plena Costa del Sol. Pero es una realidad que se ven plásticos tirados en cualquier playa de Málaga. También hay otro asunto a resolver y es el problema de la movilidad. Tenemos que apostar por el transporte público dentro de la ciudad o bicicletas compartidas. Pero también hay que plantear cómo movernos de manera sostenible dentro de la provincia.

-Si son tan conocidos los valores ambientales del mar de Alborán y la vulnerabilidad que presenta ante los plásticos, ¿cómo es posible que todavía haya tan pocas zonas marinas protegidas?

-Una de las grandes apuestas pendientes es lograr la protección del 10% de áreas marinas en todo el mundo. En ese sentido, es cierto que en el mar de Alborán falta mucho para llegar a ese porcentaje. Sin embargo, una de las líneas potentes en las que estamos trabajando tiene que ver con el sector pesquero para identificar espacios que puedan ser declarados reservas marinas y que nos permitan gestionar esos espacios desde el punto de vista de la conservación y también de su uso. En Alborán hay zonas muy interesantes para que sean declaradas reservas y enlas que se pueda seguir pescando de manera artesanal.

-¿La pesca es un sector sostenible a día de hoy?

-Desde la UICN creemos que la pesca artesanal puede llegar a ser sostenible y hay ejemplos de ello como en Conil. Lo que no se puede mantener por más tiempo es el modelo actual porque la FAO ha emitido hace dos semanas el último informe sobre pesca y acuicultura, en el cual se reconoce que en la actualidad hay más plástico en el mar que peces. Es increíble pero hemos llegado a eso. Y en este contexto una gestión sostenible del medio marino debe llevar a la eliminación de estos plásticos que están contaminando el mar, pero también es muy importante que los pescadores tomen conciencia para que la pesca sea sostenible.

-¿Qué se puede hacer para eliminar esos plásticos que ya hay?

-Una buena gestión a nivel terrestre y luego en el medio marino hacer campañas de recogida como las que está iniciando la Fundación Philippe Cousteau, socio de UICN, en el mar junto con cofradías de pescadores en zonas donde estos plásticos se amontonan, como las desembocaduras de los arroyos y ríos secos donde se acumulan los plásticos de invernaderos que se arrastran cuando llueve con fuerza cauce arriba y están provocando desiertos en los fondos marinos.

-Si el mar de Alborán es un punto caliente de biodiversidad en todo el Mediterráneo. ¿Lo será también ante el cambio climático?

-Sin duda, en Alborán vamos a ver cambios muy importantes de biodiversidad en los próximos años. De hecho, si hay un indicador claro de dónde el ser humano puede vivir es el palmito y se está retirando de la zona más costera para subir a zonas más altas. Eso demuestra que el cambio climático está provocando que zonas de confort como era el litoral estén sufriendo cambios importantes que hacen difícil que viva la población. Por ejemplo, la semana pasada en Argelia se llegó al pico de temperatura histórico en el mar de Alborán y que fueron 57 grados. También se está viendo que el cambio de temperaturas que está habiendo en el mar y la sobreexplotación pesquera, que ha provocado una disminución importante de la cría del boquerón y la sardina, está alterando todo el ciclo biológico y favoreciendo a especies como las medusas. Por tanto, el cambio climático es una realidad ya.

-¿Realmente se está adoptando una política decidida para hacer frente a este fenómeno?

-Hay programas en todas las escalas, internacional, nacional, regional y local, que están trabajando en esta línea. Pero lo que falta es conectarse con otros sectores económicos o con otras áreas de las propias administraciones. Es decir, creemos que los departamentos de medio ambiente están concienciadas, pero hay otras como las de urbanismo o agricultura que muchas veces no escuchan estos problemas. Hemos visto ejemplos muy claros en el entorno de Málaga, como la zona del Campamento Benítez, y donde habría que aplicar más claramente estas políticas de gestión que se hace del territorio. El resto de departamentos tendrían que escuchar más al de medio ambiente y que realmente la política ambiental impregnara al resto de políticas.

-¿Sigue siendo aún la asignatura maría?

-Si se compara con países como Suecia sí, porque allí medio ambiente depende directamente de Presidencia. Pero por suerte cada vez hay más gente joven que tiene otra filosofía y otra visión del medio ambiente, y eso es lo que nos da fuerza en el día a día para pensar que estamos en la línea.

-¿Qué podría hacerse en Málaga contra el cambio climático?

-Lo primero recordar que la ciudad depende del medio marino y que si vive gracias al turismo es porque tiene un medio marino muy importante. Hay que hacer conciencia a los propios malagueños de que las playas y el medio marino son fundamentales para el turismo y para el sector pesquero. Pero, además, Málaga debe proteger su entorno para hacer frente a un grave problema como son las inundaciones y esto tiene una solución muy clara basada en la naturaleza.

-¿Qué son las soluciones basadas en la naturaleza?

-Son menos costosas y además producen mayor beneficio al entorno. Por ejemplo, se podría apostar por la conectividad de espacios verdes en el área metropolitana de Málaga porque favorecería una mejor calidad del aire reduciendo la contaminación, además de favorecer las escorrentías cuando llueva de forma torrencial para tener menos problemas de inundaciones. Encima la gente puede disfrutar del entorno de su ciudad, conectar territorios y aumentar la biodiversidad para reducir, por ejemplo, las plagas de mosquitos. En definitiva, se mejora la calidad de vida del ciudadano sin tener que gastar grandes cantidades de dinero en infraestructuras que se quedan obsoletas y crean problemas en el territorio.

-¿Qué supondrá para la provincia contar con un parque nacional?

-Lo primero es destacar que el tener un parque nacional como Sierra de las Nieves es gracias a que ha habido mucha gente que a lo largo de los años ha trabajado en el mundo de la conservación, concienciación y desarrollo rural y que han permitido además que la provincia tenga a día de hoy el 22% de su superficie protegida. Cuando ves que Sierra de las Nieves va a ser un parque nacional te das cuenta que tantos años de lucha no han caído en balde y que no estábamos tan equivocados. Va a ser declarado parque nacional por sus valores paisajísticos, pero también por su gente porque si existe un paisaje mediterráneo a conservar es porque hay una gente que conserva ese territorio.

-¿Piensa que Sierra Bermeja también debe ser incluido?

-Claro, las rocas peridotitas de Sierra Bermeja son un valor a nivel mundial y pensamos que esta sierra debería de jugar un papel importante en el parque nacional. Pero nos guste más o menos, hay una legislación que marca que los parques naciones tienen que ser espacios conjuntos y no aislados. Y, por tanto, habría que buscar la conectividad entre Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja porque legalmente debe ser un único espacio. Si encontramos esa conectividad, que la hay, creo que podría ser factible incluir a Sierra Bermeja porque tiene unas características naturales que hacen que cumpla con las condiciones.

-¿Se corre del riesgo que se pueda convertir en un parque de atracciones ambiental?

-Haciendo una gestión sostenible de ese territorio se puede compaginar perfectamente los valores turísticos con los ambientales, siempre y cuando sea un turismo sostenible. UICN ha desarrollado el proyecto Meet, en el que hemos aunado a grupos de conservación y touroperadores para que trabajen conjuntamente. Lo importante de esto, y podría ocurrir también en Sierra de las Nieves, es que han surgido touroperadores desde el propio territorio que quieren vender el producto fuera. Eso provoca una economía sostenible y toda una serie de factores positivos.

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