Málaga pone coto a la publicidad en edificios y rótulos en la ciudad

La nueva ordenanza regula la forma de anunciarse en andamios o comunidades de vecinos

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Retiran una lona de publicidad de unos andamios en el centro de Málaga.
Retiran una lona de publicidad de unos andamios en el centro de Málaga. / Javier Albiñana

Málaga/Se acabaron las grandes lonas con publicidad de bebidas espirituosas, plataformas de streaming o compañías de viaje cubriendo andamios en la ciudad de Málaga. Al menos, eso es lo que pretende la nueva ordenanza que ha aprobado este viernes la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Málaga. La nueva ordenanza, impulsada por la Gerencia de Urbanismo, tiene por vocación actualizar la norma que rige actualmente, que data de 1999 y no se adaptaba a las necesidades actuales.

No son sólo las bebidas de alta graduación las que pretende restringir el Ayuntamiento, sino todas las lonas publicitarias, aunque la restricción no será la misma en todas las zonas de la ciudad. De esta manera, la máxima protección se daría en el centro histórico o sobre los edificios clasificados como Bien de Interés Cultural (BIC). En general, según indica el concejal de Urbanismo, Raúl López, el espacio publicitario de estas lonas sobre los andamios no desaparezca por completo, pero sí que se reduzca su espacio en la misma de forma considerable.

De esta forma, el resto de la lona podrá usarse para reproducir el propio edificio o bien otras imágenes de la ciudad u otras representaciones. La nueva ordenanza, una vez aprobada por la Junta de Gobierno Local, debe pasar por ser expuesto a información pública, por lo que se abre el plazo para enmiendas y propuestas, antes de que pueda entrar en vigor.

Otro de los usos publicitarios que se acotan es el de los rótulos publicitarios en los edificios, que suponen actualmente un lustroso ingreso para muchas comunidades de vecinos y que, si bien no se prohíbe por completo, sí que se restringe y se ordena dentro de unas medidas previamente recogidas en la ordenanza.

De esta misma manera, se pone el foco en los escaparates de las tiendas, en los que la norma exige que no se puedan tapar por completo con un anuncio publicitario opaco, de manera que un espacio que estaba pensando para mostrar los productos del propio establecimiento acabe convirtiéndose en el cartel de una sola marca; lo que generaría un espacio publicitario no regulado.

Por otro lado, se pretende dar cabida y regular los medios publicitarios emergentes, como las instalaciones digitales y las pantallas, que no tenían cabida en la ordenanza anterior. Además, se pretenden aligerar los trámites burocráticos para la tramitación de autorizaciones en materia publicitaria.

El tiempo para adecuar las estructuras publicitarias ya existentes a la norma será de entre seis meses y tres años, dependiendo del tipo de trabajo que sea necesario efectuar para su retirada, adaptación o desplazamiento.

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