Demografía

Málaga registra el menor número de nacimientos desde 2001

  • El saldo positivo entre nacimientos y fallecimientos se estrecha en la provincia. Se tocó fondo en la crisis de los años 90

Una enfermera del Materno con un recién nacido Una enfermera del Materno con un recién nacido

Una enfermera del Materno con un recién nacido / Javier Albiñana (Málaga)

El número de nacimientos sigue cayendo en picado en la provincia de Málaga, con la repercusión social y económica que eso supone a largo plazo. El año pasado nacieron 14.379 bebés en la provincia de Málaga, el volumen más bajo desde 2001 y 600 alumbramientos menos que en 2016, según los datos oficiales publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el polo opuesto está aumentando el número de fallecimientos, hasta contabilizar 12.694 el año pasado, 147 más que el ejercicio anterior. El saldo vegetativo sigue siendo positivo porque nacen más personas de las que fallecen, pero ese margen es cada vez más estrecho.

El INE ofrece datos desde 1975 y se ven dos comportamientos completamente distintos. En el caso de los nacimientos ha habido continuos dientes de sierra que suelen ir ligados a momentos económicos o políticos especiales. En estas cuatro décadas ha habido dos grandes baby boom –alcanzando los 19.000 nacimientos anuales– con la agonía, muerte de Franco y la confianza en un futuro mejor para España en los años 1975 y 1976 y en el año 2008, cuando finalizaba el esplendor de la construcción de mediados de la década pasada. En el resto de periodos ha habido sus más y sus menos. El dato de 2017 no es el peor de la serie histórica, pues cuando se tocó fondo fue en 1998 con 12.627 nacimientos. Precisamente con la otra gran crisis del ladrillo de mediados de los años 90 la natalidad se desplomó sumando cinco años consecutivos, desde 1994 hasta 1998, con apenas 12.000 nacimientos. Málaga, por tanto, en los últimos 40 años se ha movido en una horquilla de entre 12.000 y 19.000 nacimientos anuales, variando en función de la circunstancia.

En el momento actual la caída de la natalidad tiene varias lecturas. La primera y más evidente es que la incorporación laboral de la mujer es mayor y eso ha retrasado la edad media de las madres, a lo que hay que sumarle que apenas hay políticas de conciliación laboral y familiar ni para las madres ni para los padres. En este sentido, si en otras épocas lo habitual era ver matrimonios con dos o tres hijos, ahora es bastante frecuente ver parejas o matrimonios con un hijo o ninguno. La sociedad también ha cambiado y si antes tener hijos se veía casi como una obligación social, hoy en día es una opción como otra cualquiera. Málaga es una de las provincias con mayor atracción de inmigrantes españoles y extranjeros y eso permite tener unos niveles de natalidad algo mayores, pero el volumen actual es bajo.

La sociedad está cada vez más envejecida, los jóvenes suelen tener salarios y cotizaciones bajas y las futuras generaciones tienen un volumen escaso, lo que abre cambios claros a futuro. Habrá poco dinero para el pago de pensiones y se tendrá que incrementar el gasto sanitario. Un problema, además, que es generalizado en toda España y Europa y al que los respectivos gobiernos apenas ponen solución más allá de subir los impuestos a los ya maltrechos bolsillos de los ciudadanos.

En el caso de las defunciones el número ha sido continuamente creciente desde 1975. En aquel año fallecieron 7.747 personas en la provincia de Málaga y en 2017 fueron 12.694. Eso no quiere decir que las condiciones de vida sean peores –de hecho la esperanza de vida ha aumentado de forma notable– sino que en esta provincia vive más gente y, por tanto, muere más gente. Es ley de vida. El reto está en que haya el suficiente número de nacimientos para poder mantener el sistema, algo que cada vez será más difícil de conseguir.

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