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"En Marbella hace falta un museo que recoja las tendencias del arte actual"

  • El empresario aplaude la calidad de los museos de Málaga capital y solicita más espacio para los artistas nacionales en las ferias de arte contemporáneo que se celebran en el país

El empresario Juan Pablo Yusto en su despacho de la galería Yusto-Giner en Marbella. El empresario Juan Pablo Yusto en su despacho de la galería Yusto-Giner en Marbella.

El empresario Juan Pablo Yusto en su despacho de la galería Yusto-Giner en Marbella. / fotografías: e. moreno

Juan PABLO Yusto es fundador y propietario de la galería de arte contemporáneo Yusto-Giner de Marbella, desde donde nos hace un repaso por el panorama artístico de la localidad y la capital malagueña y nos explica en qué consiste la labor de las galerías de arte dentro del proceso de desarrollo de la carrera profesional de un artista. Intuición y buen ojo, entre las cualidades de un buen galerista a la hora de elegir su siguiente exposición.

-¿El arte es siempre una apuesta arriesgada?

-Podemos hablar de arte y de negocio. Están los que compran obras de arte porque les gustan, porque les emocionan, que es lo que nosotros defendemos. Tener una buena pieza que te guste en el salón de tu casa es algo que se disfruta todos los días. Por el contrario hay quien piensa que quizá la compra que ha hecho algún día puede ser un gran negocio porque puede llegar a valer mucho más en un futuro. Son solo números, a veces ni les gusta lo que están comprando. Es un objetivo completamente distinto a la finalidad que cumple el arte. También los hay que buscan en las obras una determinada firma porque está claro que tener un Picasso en casa no es solo símbolo de buen gusto sino de estatus económico.

-E imagino que hay tantos tipos de negocios como galerías.

-Hay tres tipos de galerías principalmente: las que hacen de segundo mercado, es decir, las que compran una pieza de alguien que les gusta, por ejemplo, un miró por 'x' euros y tratan de venderlo obteniendo una ganancia; hay otras galerías que son comerciales, o sea, tratan de vender cosas que visualmente son agradables; y luego están las contemporáneas, que son los que hacemos varias exposiciones al año de distintos artistas y reiteradamente mantenemos a los mismos artistas y los llevamos a ferias de arte contemporáneo.

-¿Cuándo y por qué decidió montar una galería de arte?

-Porque tenía ganas de emprender algo nuevo y como realmente me gustaba el arte decidí que podía aportar algo. Pero abrir una galería de arte es muy difícil y costoso, ni siquiera es un negocio rentable, pero sí apasionante. Uno no se hace galerista porque quiera montar un negocio, uno se hace galerista porque le emociona el arte en todas su expresiones.

-¿De dónde nace su interés por el mundo del arte?

-Aunque me licencié en Derecho cuando tenía 12 años estudiaba en una escuela de artes y oficios donde me dedicaba a pintar y a dibujar con otros niños y personas mayores, porque había de todas las edades. Y, por supuesto, siempre que viajo ya sea por trabajo o por otro motivo la primera visita que hago de esa ciudad es el museo de arte contemporáneo o una galería de arte si la hay.

-¿Y por qué probar suerte en Marbella y no en otras ciudades como Madrid o Barcelona?

-Es cierto que la alternativa a Marbella era Madrid, pero por dificultades de desplazarme a Madrid viviendo en Marbella y teniendo aquí a mi familia eran grandes. Al principio me parecía que tenía mucha relevancia donde estaba situado el espacio físico pero cada vez lo tiene menos porque las galerías ahora nos movemos por ferias. Es importante que te admitan en algunas ferias, gran parte del volumen de ventas se encuentra en las ferias, luego el espacio donde te asientas tiene importancia pero no tanta.

-Imagino que los comienzos no serían fáciles.

-Inauguramos en marzo de 2012. Eran años difíciles porque había mucha crisis, mucha gente me decía que era el peor negocio que se me podía ocurrir. Pero como ya he dicho cuando abres una galería no piensas en el negocio, porque si no montarías otra cosa distinta. Piensas en sacar adelante un proyecto, en lo bonito que es el arte, en elegir a los artistas, en montar las exposiciones. Todo eso tiene muchísima magia. No piensas en el resultado económico, pero sí es cierto que nos costó muchísimas dificultades. Luego a medida que ha transcurrido el tiempo se ha aunado que la economía ha mejorado, que la galería era más conocida, y cada vez el éxito nos va acompañando.

-¿Qué criterios sigue a la hora de elegir un tipo de artista?

-Primero que sean artistas profesionales y no aficionados. También es importante que haya una simpatía entre los dos porque vas a compartir mucho tiempo con el artista, cuando haces la exposición, cuando visitas el estudio, cuando le llevas a ferias… En definitiva te lleva a elegir que sea profesional y que encaje con el proyecto que estás haciendo. Nosotros buscamos un tipo de arte figurativo, muy fresco y que nos aporte algo.

-También tiene mucho de intuición y buen ojo...

-Es que como no tengas buen ojo en una galería estás perdido. El tener buen ojo es esencial para poder elegir a los artistas y a veces también las piezas de los artistas.

-¿Artistas del entorno, noveles o consagrados?

-Siempre hay que buscar un equilibrio entre diferentes expresiones artísticas y también en los artistas. Si solo eligiéramos artistas jóvenes sería muy difícil que los críticos de arte nos devolvieran la mirada. Lo ideal es compaginar gente joven que está empezando pero por la que decides jugarte el tipo, con gente que esta ya más consolidada y que ya tiene un bagaje dentro del mundo del arte.

-La lista de artistas que han pasado por aquí es cada vez más gruesa. ¿A cuál destacaría?

-Sería difícil destacar a uno solo porque cada exposición es única. Hay algunas que te dejan un recuerdo muy especial. Por ejemplo, escenográficamente hablando, Beatriz Ros es un genio de mujer. Esta malagueña expuso con nosotros una de las exposiciones más compleja de montar y que más tiempo nos llevó. Creo que fue la exposición más compleja de instalar que hemos tenido y una de las más bellas visualmente. Pero no podría destacar ninguna.

-¿Y qué puede decirnos de la última exposición de Fabrizio Arrieta?

-A este autor lo conocí por primera vez en 2013 en una feria en Miami. De casualidad encontré una pieza suya que me interesó mucho. Pero la cosa quedó ahí. Hasta que hace menos de un par de años el que es director de la galería, Juan Ramón Rodríguez, dentro de la búsqueda que hacemos de artistas nuevos, me propuso a Fabrizio Arrieta. La cuestión es que viendo sus obras me sonaba mucho, hasta que caí. Esas casualidades en la vida a veces son por algo, y nos pareció que encajaba perfectamente en lo que nosotros defendemos en la galería.

-¿Cuál es el papel del galerista en el desarrollo artístico de un artista?

-La función del galerista tiene un poco de mecenazgo, porque cuando crees en alguien como esta chica que tengo aquí a mi espalda [señala un cuadro de Ana Garriga], crees en alguien joven que no ha hecho nunca una exposición, y te animas a trabajar con ella, la llevas a ferias y le haces una exposición aquí. Es apostar a ciegas, es fiarte completamente de tu intuición para entender que esta artista va a ser una buena artista. En este caso concreto, Ana Garriga ha ganado muchos premios después de exponer aquí. Ha ganado el premio Focus-Abengoa y también ha sido seleccionada del programa de becas La Casa Encendida de la Fundación Montemadrid. Está creciendo y despuntando. Es solo un ejemplo de intuición, pero también de suerte. Luego los comisarios de los museos y el mercado tienen también que volver la mirada al artista joven que está empezando para que esto funcione.

-¿Quiénes son los compradores más habituales?

-Ha ido cambiando el perfil de compradores. Cuando nosotros empezamos el perfil era local, normalmente gente que tiene disponibilidad suficiente para poder comprar una pieza, lo que no quita que haya estudiantes que hayan adquirido alguna pieza. Pero la galería se ha extendido y este último año las ventas han sido en su inmensa mayoría a compradores extranjeros.

-¿Mucho coleccionista?

-La inmensa mayoría de los clientes de este tipo de galería son coleccionistas, gente que compra una y otra vez y no para decorar ni porque necesite una pieza en una pared vacía. Compra por lo mismo que yo, porque le gusta, porque le emociona, y quizá no tenga ni espacio para ponerlo.

-¿Alguna compra que más haya llamado su atención?

-Un coleccionista en una exposición de Miguel Laino hace tres años que quería comprar toda la exposición, de hecho se llevó muchísimos cuadros porque había bastantes vendidos. Esa persona confió en el artista y quería comprar toda la exposición. Luego hemos tenido otro caso de un coleccionista noruego que llegó un sábado a las 14:05 horas, justo cuando estábamos saliendo de la galería. Nos pidió permiso para ver la galería y nos compró una pieza. Desde entonces nos hemos hecho muy amigos y siempre nos visita cuando viene a España.

-¿Además de a particulares venden también a museos?

-Sí, tratamos de hacerlo, aunque no es un grueso de las ventas. Todos los años vedemos alguna pieza a instituciones, pero ten en cuenta que con la crisis las instituciones dejaron de tener presupuesto para poder comprar, igual que las empresas dejaron de tener presupuesto para publicitarse.

-La gente, por lo general, ¿es un poco reticente a entrar en las galerías de arte?

-Sí, normalmente son compradores que tienen un poder adquisitivo alto y en su mayoría coleccionistas que repiten, pero los visitantes de la galería son todos amantes del arte. Y esto lo notamos aquí sobre todo porque estamos completamente apartados de una zona comercial visible. El que viene aquí ha mirado nuestra galería en la página web y ha decidido hacernos una visita. Muchas veces son artistas que quieren ver lo que hacen otros artistas.

-Pero, ¿cómo atraer a más público a las galerías?

-No es necesario. Me refiero a que el arte no suele ser una compra por impulso, como unos zapatos u otra cosa más superficial. Normalmente el que va a una galería va a disfrutar del arte o si quiere comprar ya lo ha pensado con antelación. No es necesario que venga más gente. Viene la gente que tiene que venir, por eso estamos bien donde estamos.

-¿Cómo ve el panorama artístico en Málaga y Marbella?

-Todo lo que ocurre en Málaga nos afecta a toda la costa porque es la capital, y cada vez hay una estancia mucho mayor a nivel cultural inmensa en comparación con Marbella que apenas tiene ninguna iniciativa cultural. Málaga las tiene todas, también en la música, pero sobre todo en el arte. La calidad de los museos es increíble, las exposiciones que se hacen y el numero de museos para el volumen de población que tiene la ciudad es inmejorable. Hay que dar la enhorabuena a Málaga por la magnífica labor que se ha hecho. Y eso nos ha ayudado a que haya mucha más gente que también muestre interés por el arte.

-¿Qué tenemos que envidiarle a otras grandes ciudades?

-A diferencia de Madrid o Barcelona, que tienen muchos más museos, a los que tenemos que envidiar es a Londres y al resto de capitales europeas o asiáticas, donde hay un montón de coleccionistas y gente interesada en el arte, donde ves galerías con todas las piezas o una gran parte de las piezas vendidas, y encuentras más gente interesada. Eso da envidia. Hay una cultura de volver la mirada al arte más intensa que la que tenemos en España.

-¿Cree que hay suficientes espacios culturales para jóvenes?

-Aquí en Marbella lo que hace falta es un museo que recoja las nuevas tendencias del arte actual. Es verdad que hagamos lo que hagamos Málaga nos hace sombra, pero aquí el Museo del Grabado parece que se nos queda un poco corto para la entidad que tiene una ciudad de la importancia de Marbella y del nivel cultural de los turistas que llegan aquí.

-¿Qué valor añadido le aporta el acudir a ferias?

-Las galerías y los artistas caminan de la mano. Cuando vas a ferias hay mucha más gente que vuelve la mirada a tus artistas y hay más visibilidad de su obra. La feria lo que aporta es mercado.

-Sin embargo, no siempre es fácil estar presente en todas las ferias.

-No, y nos sorprende que nos admitan en ferias internacionales de otros países como la de México, y sin embargo nos rechacen en la de Madrid. A veces caemos en el error de pensar que lo bueno siempre viene de fuera y que es mejor que lo que viene de casa. Creo que deberíamos volver la mirada hacia lo nuestro, hacia nuestras galerías, pues luego nos quejamos de que no hay artistas españoles relevantes en el panorama internacional o que hay poco. Lo que hacemos mal es que no volvemos la mirada hacia los artistas españoles y sí lo hacemos hacia el inglés o hacia cualquier artista extranjero. Y a los artistas españoles fundamentalmente les representan las galerías españolas.

-¿Qué ocurre entonces con los artistas españoles emergentes?

-Mientras se cercene la posibilidad de que galerías como las nuestras vayan a Arco están evitando e impidiendo que muchos despunten y que muchos coleccionistas no se fijen en ellos. Hasta hace poco Arco era la única feria que en lugar de tener una sección de emergentes para galerías españolas tenía una sección de emergentes para galerías internacionales. Eso es un desatino. Hace tres años lo enmendaron y ahora admiten a cuatro o cinco galerías españolas de más de treinta. Vamos a defender lo nuestro.

-¿Es usted coleccionista?

-Sí, pero casi todo lo que tengo es de las mismas exposiciones que hemos tenido en la galería, solo algunos nombres más. Principalmente lo que yo he coleccionado a lo largo del tiempo es pintura figurativa. Tengo también algo abstracto.

-¿Cuál fue la primera pieza que compró?

-La primera pieza la compré con 24 o 25 años. Fue un grabado de Dalí que ahora no me gusta pero ahí lo tengo. Lo conservo todavía, ahora no me emociona pero en su tiempo me gustaba mucho.

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