Marítimas | Barcos de crucero Rumbo al desguace

  • De los 14 barcos de turistas que, hasta la fecha, la pandemia por el coronavirus ha sentenciado a muerte, nueve de ellos han visitado las aguas del puerto malagueño

El ‘Arkadiya’ atracado en el muelle número dos. El ‘Arkadiya’ atracado en el muelle número dos.

El ‘Arkadiya’ atracado en el muelle número dos. / Juan Carlos Cilveti

El puerto de Málaga es, como otros muchos, un claro ejemplo de cómo ha influido la pandemia del Covid-19 en la industria crucerística internacional. Sin buques con turistas a bordo desde marzo de 2020 (en concreto en aguas malacitanas desde el sábado día 14), este potente sector que antes de la crisis sanitara dibujaba ganancias multimillonarias, en la actualidad pasa por el peor momento de su historia. Con el afán de volver a la normalidad y con la esperanza de que las secuelas del virus, una vez derrotado, no se prolonguen demasiado, las compañías dedicadas a los viajes turísticos por mar, tras un catastrófico 2020, intentan reinventar un negocio que nunca será igual.

Esbozados todo tipo de planes que pasan, entre otros muchos, por seleccionar los puertos de escala, modificar itinerarios, reducir el número de pasajeros a bordo y ver cómo se realizarán las excursiones en tierra, la crisis del coronavirus, que llevó a un reconocido medio británico a decir en los primeros meses de la pandemia que los buques de crucero eran cárceles flotantes ante cualquier tipo de problema sanitario (también se dijo que estos barcos eran ataúdes flotantes), además de cambiar muchas cosas, ha llevado al desguace a un significativo número de buques de turistas.

El ‘A Rosa Blu’ mostrando su vistosa decoración a proa. El ‘A Rosa Blu’ mostrando su vistosa decoración a proa.

El ‘A Rosa Blu’ mostrando su vistosa decoración a proa. / Juan Carlos Cilveti

Teniendo como principal causa el Covid-19, en algo menos de 12 meses, un total de 14 buques de crucero han sido vendidos para su destrucción; un número al que habría que añadir cuatro más que esperan su final, amén de una larga lista de otros que, con toda probabilidad dejarán de navegar en 2021. De estos 14 buques que ya están en proceso de desguace, nueve de ellos han pasado por las aguas malagueñas en algún momento de sus biografías; unas carreras de mar que han permitido a los muelles malacitanos verlos con sus nombres originales o con los que posteriores alquileres o ventas les han proporcionado.

Atendiendo a su fecha de construcción o lo que es lo mismo, a la edad con la que van al desguace, el primero de estos buques, que desde hace uno días espera para ser despiezado en las playas indias de Alang, es el Marco Polo. Integrado en una serie de cinco gemelos denominados Clase Ivan Franko, este barco, construido en 1964 en la Alemania del Este fue bautizado como Aleksandr Pushkin. Bajo este nombre y con la peculiaridad de su espartana acomodación que atendía a la posibilidad de convertirse al instante en un barco para el transporte de tropas, su primera escala malacitana se produjo en marzo de 1974. Tras cumplimentar cuatro visitas bajo esta denominación, en noviembre de 2000 regresaría a Málaga rebautizado como Marco Polo para cumplimentar hasta 2012 un total de 21 atraques.

Luciendo la bandera soviética, el 23 de febrero de 1976 visitaba por primera vez el puerto malagueño el buque Azerbaydzhan. Formando parte de una familia de cinco barcos gemelos, este cruise-ferry construido en Finlandia entre 1974 y 1976 cumplimentó, con este nombre, un total de 47 escalas en Málaga para, en 1997, regresar bautizado como Arkadiya. Después de navegar con otros dos nombres con los que nunca conoció las aguas malagueñas, el ahora Enchanted Capri espera su desguace en la localidad mexicana de Coatzacoalcos.

El veterano ‘Marco Polo’ construido en 1964. El veterano ‘Marco Polo’ construido en 1964.

El veterano ‘Marco Polo’ construido en 1964. / Juan Carlos Cilveti

Vistos estos dos primeros buques que pasaron por el puerto de Málaga, unos verdaderos supervivientes de la industria crucerística, el tercer barco más veterano que ya forma parte de la lista internacional de desguaces provocados por el Covid -19, a la espera en Alang es el Ocean Dream. Ostentando la singularidad de ser el primer buque que la compañía Carnival Cruise Lines mandó construir por encargo, este barco salido de los astilleros daneses Aalborg Vaerft en 1982, tras navegar con el nombre Tropicale se estrenaba en aguas malagueñas en 2002 como Costa Tropicale. Efectuadas tres visitas bajo la contraseña de la reconocida naviera italiana y después de operar con una tercera denominación, el 28 de agosto de 2013, a cargo de la ONG Peace Boat, este buque realizaba su última visita malacitana.

Tras haber pertenecido entre 1985, la fecha de su construcción, y 2009 a la flota de Carnival Cruise Lines , el Holiday, que así es como se bautizó, fue transferido a la compañía Ibero Cruceros en 2010. Renombrado como Grand Holiday, el vistoso casco de este buque se pudo ver por primera vez en aguas malagueñas en noviembre de 2011. Ejecutadas durante dos años un total de ocho escalas, este barco, gestionado desde 2015 por una empresa dedicada en exclusividad al mercado crucerístico británico y rebautizado como Magellan espera su turno en la India para ser desmantelado.

Visita del ‘Sovereign’ en julio de 2016. Visita del ‘Sovereign’ en julio de 2016.

Visita del ‘Sovereign’ en julio de 2016. / Juan Carlos Cilveti

Con una larga historia crucerística en Málaga, el Astor, que ya está casi convertido en un montón en chatarra en las playas turcas de Aliaga, realizó su última visita malacitana en septiembre de 2016. Construido entre 1985 y 1986 en Alemania, un año después de su entrada en servicio se estrenaba en el muelle número dos. Ejecutadas cuatro escalas bajo este nombre, en 1988 era vendido a la Unión Soviética que lo renombraba como Fedor Dostoyevskiy. Luciendo la hoz y el martillo en su chimenea, que desde siempre se consideró como una de las más feas de la flota crucerística de todos los tiempos, este barco llegaba por primera a aguas malagueñas en febrero de 1989. Ejecutadas 11 visitas con el nombre del autor de la novela Crimen y Castigo, este barco recuperaba su denominación original para, desde noviembre de 1997 a septiembre de 2016 efectuar 27 escalas en Málaga.

Escala malagueña del ‘Astor’ en 2005. Escala malagueña del ‘Astor’ en 2005.

Escala malagueña del ‘Astor’ en 2005. / Juan Carlos Cilveti

Con sólo dos paradas en las instalaciones crucerísticas malacitanas, el Grand Celebration, que en ambas ocasiones, en marzo de 2013 y 2014 atracó en el muelle norte de la estación marítima de levante, ya está varado en las playas indias de Alang. Construido en Suecia por encargo de Carnival Cruise Lines en 1986, este buque, que le costó a la naviera norteamericana 130 millones de dólares comenzaba su carrera como Celebration. Adscrito desde 2008 a Ibero Cruceros, bajo esta contraseña se ejecutaron sus dos únicas escalas malagueñas. Tras un muy singular alquiler de un mes a Costa Cruceros, en 2014 pasaba a manos de Bahamas Paradise Cruise Line, la compañía que lo ha llevado al desguace debido a la pandemia del Covid-19.

Convertido por la crisis sanitaria en el buque de turistas que más tiempo ha pasado atracado en aguas malacitanas, el Sovereign, ya en una fase muy avanzada de su desmantelamiento en Turquía, se estrenaba en el puerto de Málaga en noviembre de 2011 luciendo la marca de Pullmantur Cruises. Sin haber visitado la Capital de la Costa del Sol con el nombre Sovereign of the Seas con el que en Royal Caribbean lo bautizó en Francia en 1988, este significativo barco para la historia crucerística malagueña, con la particularidad de haber escalado con las dos imágenes corporativas de Pullmantur, cumplimentó durante toda su vida activa un total de 13 atraques antes de vivir los 58 días que el coronavirus lo mantuvo parado en la muelle norte de la estación marítima de cruceros.

A cargo de la compañía Jalesh Cruises y con la intención de operar desde Bombay para el mercado crucerístico indio, el Karnika, apenas un año después de ser presentado para este ambicioso proyecto, espera su turno para ser desguazado en Alang. Construido por encargo de la compañía Princess Cruises en los astilleros italianos de Fincantieri, este buque bautizado como Crown Princess, con apenas unos días de diferencia y dentro de su viaje inaugural, cumplimentaba en julio de 1990 dos escalas en Málaga.

El ‘Costa Victoria’ saliendo del puerto. El ‘Costa Victoria’ saliendo del puerto.

El ‘Costa Victoria’ saliendo del puerto. / Juan Carlos Cilveti

Tras convertirse en el buque insignia de la compañía A’Rosa Cruises, una operadora dedicada al mercado alemán, este barco de 245 metros y capacidad, en aquellos momentos, para 1.590 pasajeros, renombrado como A’Rosa Blu se hacía famoso internacionalmente por los labios rojos que llevaba pintados a proa sobre los que se sostenían dos rosas de igual color. Mostrando esta llamativa apariencia, el A’Rosa Blu se estrenaba en aguas malagueñas en octubre de 2003; mes aquel en el que realizaría dos atraques en el pantalán de levante. Después de aquellas visitas, regresaría en una única y última escala en 2009 bajo el nombre Ocean Village Two.

Completando la nómina de los buques que están siendo desguazados o han sido vendido para su desmantelamiento a causa de la crisis sanitaria y que en algún momento de su biografía pasaron por aguas malacitanas está el Costa Victoria. Ostentando por el momento el dudoso honor de ser el más joven buque de turistas que marchará al desguace, este barco fue construido en Alemania en 1996. Con 250 metros, 14 cubiertas y capacidad para 2.394 pasajeros, el Costa Victoria llegaba por primera vez a Málaga el 29 de octubre de 1999. Ejecutadas desde aquella fecha hasta su última visita en noviembre de 2011 un total de 50 escalas, este buque que durante sus 24 años de vida activa siempre ha lucido el mismo nombre, quedará convertido en chatarra en la localidad turca de Aliaga.

Nueve buques de turistas que en algún momento de sus biografías pasaron por el puerto de Málaga y que ahora, debido a la crisis del Covid-19, concluyen sus respectivas vidas varados en los cementerios de barcos.

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