El Materno potencia la cirugía cardiaca infantil que crece un 37%

La incorporación de un aparato que hace de corazón artificial permite operaciones más complejas

El equipo del Materno que utilizó por primera vez el aparato que hace de pulmón y corazón artificiales.
El equipo del Materno que utilizó por primera vez el aparato que hace de pulmón y corazón artificiales.
Leonor García Málaga

16 de agosto 2015 - 01:00

Hay cifras muy elocuentes. El balance del área de Cirugía Cardiovascular Pediátrica del Materno recoge que las operaciones de corazón en ese servicio se han incrementado nada menos que un 37%. Exactamente, pasaron de 105 en 2013 a 144 en 2014. Además, con un alto grado de complejidad, ya que en aquel año, 72 fueron con circulación extracorpórea y en el pasado, subieron a 88 de estas características.

El jefe de sección de Cirugía Cardiovascular Pediátrica, Enrique Ruiz, explica la razón del incremento: "Es un área que está potenciando el hospital". Otra de las claves, según apunta el responsable de la sección, es el buen funcionamiento de todo el equipo, que incluye anestesistas, cirujanos, enfermeros e intensivistas. "De nada sirve que el cirujano opere bien si el postoperatorio no se lleva bien", apunta Ruiz.

Las intervenciones pueden durar entre cinco y 12 horas. Los cirujanos cardiovasculares operan patologías congénitas de corazón o algunas surgidas en la primera infancia. La variabilidad de los pacientes es muy amplia. Desde prematuros con apenas un kilo de peso, pasando por adolescentes de unos 60 a adultos con una patología que arrastran desde su infancia. Así, los cirujanos cardiovasculares infantiles deben operar corazones del tamaño de un albaricoque o de un melón de los más pequeños. Y en algunos casos, como los de un prematuro de un kilo, en un tórax que es diminuto.

Otro de los hitos que explican el avance de la cirugía cardiaca pediátrica en el Materno es la incorporación a finales de 2014 de un aparato llamado ECMO que hace las veces de corazón y pulmón artificiales para permitir la recuperación de los pacientes tras operaciones muy complejas.

Ruiz explica que el equipo es una herramienta que ofrece una posibilidad más de supervivencia a niños a los que, tras una intervención, el corazón no les late con suficiente fuerza. El aparato le da tiempo a este órgano para recuperarse y volver a cumplir sus funciones.

El Materno usó por primera vez la ECMO en octubre de 2014. Desde entonces, incluyendo aquel caso, se ha empleado en seis ocasiones.

El jefe de la UCI Pediátrica y las Urgencias Pediátricas, Guillermo Milano, aclara que el aparato no sólo se emplea para patologías cardíacas, sino también respiratorias; de modo que es un soporte técnico de uso multidisciplinar.

Contar con esa tecnología permite a los cirujanos abordar intervenciones más complejas. Así, el Materno hace todo tipo de operaciones de corazón infantiles, a excepción de los trasplantes.

En parte, el aumento de la actividad y los buenos resultados también tiene que ver con este aparato. Ruiz sostiene: "Tener la ECMO para cirugías más difíciles, hace que uno se lance a la piscina y todo el equipo, poco a poco, pierde el miedo a cirugías complicadas. Y al hacerlo con más frecuencia, los profesionales tienen más confianza y más entrenamiento". Un equipo de casi un centenar de profesionales de Cardiología, Cirugía Cardiovascular Pediátrica, Enfermería, Anestesia, UCI Pediátrica y Neonatología.

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