RAFAEL URQUIZA Sánchez. COFUNDADOR DE SYSTEM ARQUITECTURA

"Mayoral nos ha permitido hacer una arquitectura muy singular"

  • El estudio malagueño encargado del proyecto de la nueva fábrica de la compañía textil en la antigua Intelhorce reivindica lo sostenible y bioclimático como el camino a seguir

Rafael Urquiza, cofundador de System Arquitectura, trabajando en su estudio. Rafael Urquiza, cofundador de System Arquitectura, trabajando en su estudio.

Rafael Urquiza, cofundador de System Arquitectura, trabajando en su estudio. / fotografías: jesús mérida

Rafael Urquiza Sánchez es cofundador del estudio malagueño System Arquitectura, el encargado del proyecto que está dando vida a las antiguas instalaciones de Intelhorce, en las que se ubicará la nueva fábrica de la empresa Mayoral. La firma, compuesta por un equipo de unas siete personas, está especializada en arquitectura sostenible y bioclimática, principios que han incorporado a las nuevas instalaciones de Mayoral. En palabras de Urquiza, para un estudio como el suyo, "poco conocido", haber sido seleccionado por la compañía textil para esta tarea fue un reto, que les ha permitido "dar lo máximo de sí".

-¿Qué le hizo escoger la profesión de arquitecto?

-Siempre me encantó dibujar y creo que ha sido totalmente vocacional, yo de pequeño quería ser arquitecto. No tengo a nadie que sea arquitecto en mi familia. Mi padre es médico, por ejemplo, y también tengo empresarios. El espíritu emprendedor sí lo he tenido, al fin y al cabo montar un estudio de arquitectura es montar una pequeña empresa.

-¿Cómo nace System Arquitectura?

-Cuando me establecí aquí retomé el contacto con un amigo de la facultad y le dije que iba a montar este proyecto empresarial. Empezamos ganando un premio Spin Off de la Universidad de Málaga en 2011, por nuestro proyecto de pieles bioclimáticas inteligentes, algo que tiene mucho que ver con lo de Mayoral. Esto nos llevó al PTA y allí empezamos con el estudio, tratando de meter toda la tecnología que nosotros consideramos esencial dentro del entorno de la arquitectura. Por el camino, mi hermano, que es ingeniero industrial terminó la carrera y se incorporó porque era la pieza que nos faltaba. Es decir, este es un estudio multidisciplinar.

-¿En qué está especializado el estudio?

-Las villas de lujo bioclimáticas están entre nuestras especialidades. Pero si explicara el estudio en tres ramas, la primera sería arquitectura de sostenibilidad o bioclimática; la segunda la tecnología, porque hemos sido de los primeros en implantar la tecnología Bim dentro de nuestros procesos de trabajo, que permite reducir errores en la construcción; y la tercera la investigación. Yo soy doctor y nunca dejamos de investigar.

-Como arquitecto, cuando llega un encargo, ¿qué es lo primero que hace... Se pone a trabajar con estas tecnologías o coge papel y boli?

-Yo es que empecé la carrera en una mesa de dibujo y la acabé en un ordenador. Entonces soy medio analógico, medio digital. En mi cuaderno tengo bocetos de todos los tipos... Aún así, siendo muy tecnológico, primero me pongo con el lápiz. Creo que la máquina nunca sustituirá a la cabeza del arquitecto, aunque ayuda no solo a representar, sino en el proceso creativo.

-¿Qué es la arquitectura sostenible?

-Es aquella que aprovecha el clima en su favor para consumir menos recursos y para generar menos producción de CO2. La que en el ciclo de vida de un edificio es capaz de generar los recursos suficientes para que su consumo de energía sea el mínimo posible. De todas las salidas de CO2 a la atmósfera la edificación es la que más produce, las máquinas de aire acondicionado, por ejemplo, son de las más contaminantes que hay. Cuando salió el cristal y el acero todos los edificios tenían que ser así, y eso te funciona muy bien en un clima frío, pero ese edificio aquí en Málaga no funciona.

-Entonces, ¿tiene que ver con las energías renovables?

-Sí, pero la energía renovable serían los extras. Si fuera un coche, primero tiene que andar bien y solo, y después si quieres le pones placas solares y que el propio coche genere energía. El edificio sostenible nace, no se hace a posteriori. En su concepción, desde la orientación que le das al edificio, la colocación y tamaño de los huecos, la generación de voladizos, el tipo de materiales que utiliza, el color... Eso a nivel pasivo, porque la arquitectura sostenible tendría una rama activa. Aquella que es capaz de mutar en tiempo real según las condiciones que estén ocurriendo en el entorno. Sería estudiar las condiciones de confort en el interior del edificio, estudiar qué está pasando fuera y actuar sobre lo que pasa fuera, generar sombras, ventilaciones, captar energía para convertirla en aire acondicionado...

-¿El reciclaje de los materiales entraría en este tipo de arquitectura?

-Por supuesto. Los materiales que elijas, el proceso de generación, fabricación y extracción de esos materiales puede ser más o menos sostenible. A la vez que si estás haciendo una demolición puedes utilizar ese material para algo más. En el caso de Mayoral lo que hemos hecho ha sido demoler una serie de edificaciones más antiguas que había allí, hemos procesado el material para hacer una serie de triturado de ese hormigón seleccionado y hacer toda esa especie de alfombra que hay fuera del edificio. Es una zona que en el futuro se va a edificar y no querían dejarla como un solar abandonado; querían darle un tratamiento económico y fácil de quitar. Lo hemos reciclado y lo hemos puesto sobre la propia parcela, de una forma decorativa como si fuera una fotografía macro de unas hebras de lana.

-¿Hay ejemplos de arquitectura sostenible en Málaga?

-Empieza por Mayoral... Creo que todos últimamente están intentando incorporar alguna estrategia bioclimática, ya no por moda, sino también un poco por concienciación.

-¿Y alguno que vaya en contra de esos principios?

-Hay cosas que se han hecho en Málaga recientemente, que creo que han sido un acierto, como es el edificio Michael Jackson [el antiguo edificio negro]. Tenía unos problemas de temperatura muy grandes y lo que han hecho ha sido una rehabilitación energética donde lo han mejorado simplemente poniéndolo blanco, entre otras cosas, cambiando la carpintería.

-¿Ha habido un modelo de construcción muy salvaje?

-Totalmente. Se ha construido mucho y mal y con un planeamiento a veces atropellado, poco sostenible. Y mucho me temo que, como no nos cuidemos, podemos volver a equivocarnos. Primero todo viene del planeamiento, y ahí hay una parte política importante; un buen planeamiento seguido de una buena construcción da lugar a ciudades agradables. Si no, es muy difícil hacer un edificio bioclimático. El planeamiento debe ser pensado desde la sostenibilidad, no da igual poner las calles en una orientación que otra, no da igual separar un edificio de otro lo mismo, y no da igual la altura de los edificios, todo afecta al microclima que se genera en la ciudad.

-¿No es rentable construir de una forma bioclimática?

-La rentabilidad no está ligada con la sostenibilidad, en absoluto. Hay una serie de conceptos básicos que bien utilizados hacen que un edificio rentable sea también sostenible. Pero habría que tener la conciencia de querer hacerlo por parte del promotor, y después también por parte de la persona que diseña, porque también es cosa de los arquitectos mejorar la calidad de los edificios.

-Las obras de Mayoral se prevé que acaben a fin de año, ¿cómo ha sido el proceso?

-Empezamos a trabajar en el proyecto en octubre de 2015, que fuimos invitados a un concurso por Mayoral y ganamos. Las obras empezaron en marzo de 2017 y acabarán a final de año, creo que llevamos un mes y medio de retraso, que para una obra de estas características va bien. Para Mayoral esto era importante, porque empezar en una campaña es mucho dinero y por lo tanto el plazo era una cosa fundamental y eso se ha tenido muy en cuenta para todo.

-¿Qué les hizo decidirse por vuestro proyecto?

-La originalidad de la fachada y el planteamiento de eficiencia energética que hicimos, así como las zonas de jardines y de expansión, por el hecho de haber utilizado todo el material reciclado y que la fachada fuera con el espíritu o con la insignia de lo textil. Nosotros fuimos a por todas, era nuestro proyecto y teníamos que conseguir ganar como fuera.

-Se ha hablado mucho de la piel del edificio, ¿qué tiene de especial?

-Con todo el respeto a lo que había allí, porque era una nave protegida de un arquitecto importante, nosotros queríamos crear una imagen que fuera representativa de lo textil, porque a veces la arquitectura puede ser marketing. Ese edificio era importante por su estructura, no por su fachada, por lo que hemos tratado de darle vida dotándola de una segunda piel. Al final es como una tela plegada que recorre todo el edificio. Pero aquí siempre hacemos las cosas con el as en la manga de la sostenibilidad, es decir, si tenemos unos 6.800 metros cuadrados de superficie a la que le está dando el sol, necesitábamos reducir el impacto. Hicimos una combinación geométrica donde tenemos unos dientes de sierra con una inclinación. A nivel bioclimático lo que se consigue es que dependiendo de la inclinación de los paneles y del ángulo del pliegue, se dé más o menos sombra autoarrojada sobre el siguiente módulo.

-¿Fue un reto?

-En todos los sentidos, porque era un cliente exigente que tiene claro lo que quiere, pero que a la vez tiene una mentalidad abierta y colaborativa y que deja trabajar al profesional. Al final lo que han conseguido es que mi estudio dé lo máximo de sí en este proyecto. Nos ha permitido hacer una arquitectura muy singular, pero no por gusto, sino porque nosotros somos muy ingenieriles y todo lo que hacemos lo comprobamos y lo justificamos con números.

-Otro proyecto en el que trabaja este estudio es el de la Manzana Verde, hábleme de él.

-Este era un proyecto que nos venía perfecto. No dudé en ningún momento en que nos teníamos que presentar, porque tenía todos los parámetros que buscábamos: Sostenibilidad y un proyecto significativo para la ciudad. La verdad es que era un concurso con muy pocas probabilidades de ganar, porque además era internacional.

-¿En qué consistía vuestra propuesta?

-El proyecto se llamaba Ciudad Jardín Vertical. Quisimos trasladar el concepto de una ciudad de casitas con jardín, a un edificio. Se trataba de hacer que en un bloque de pisos todo el mundo tuviera un jardín delante.

-¿Qué se consigue con esto?

-Primero se genera un sistema de reciclaje de aire caliente que se mete debajo de los jardines para enfriarlo. Así tienes tu jardín y aparte tienes un elemento de terraza que da sombra al piso de abajo.

-El resultado además es muy bonito.

-El jurado valoró que era extremadamente sugerente. Pero la arquitectura que hacemos no es solo puramente estética, yo busco enlazar la arquitectura bioclimática y el diseño para que belleza y técnica puedan estar en el proyecto. Creo que la arquitectura es esa combinación del arte y la técnica, en este caso la técnica bioclimática.

-¿Qué aporta a la ciudad un barrio como la Manzana Verde?

-Si creamos un barrio que funcione bien a nivel sostenible, puede ser un foco de referencia.

-¿La forma en que se construye un barrio determina el modo de vida de la gente?

-Ayuda, pero no creo que lo determine. Lo primero que tenemos que hacer es educar sobre cómo tenemos que vivir con respecto al medio ambiente. La arquitectura te puede ayudar y sugerir que cambies, pero difícilmente te va a cambiar.

-¿Qué le parece la remodelación que se está haciendo en la Alameda?

-Pues mira, de vez en cuando me tiembla el edificio -bromea-. Siendo un eje principal junto con el Parque y la prolongación de la calle Larios, creo que la Alameda necesitaba un cambio, y todo lo que sea quitarle espacio al coche para dárselo al peatón a mí me parece bien, siempre y cuando solucionemos bien el problema del tráfico.

-¿Ha cambiado mucho Málaga desde el punto de vista arquitectónico?

-Muchísimo, sobre todo en el urbanismo y en cómo se ha tratado el Centro. Creo que ya se ha demostrado que la peatonalización de los centros históricos es un éxito y Málaga es otro ejemplo. Y creo que se han hecho edificios interesantes arquitectónicamente y que se están revalorizando elementos del paisaje. La arquitectura es también el Caminito del Rey, por ejemplo.

-¿Y qué le pondría?

-Creo que más proyectos como el de la Manzana Verde serían interesantes, porque son iniciativas que generan inspiraciones buenas. Eso por decir algo, en realidad no le pondría nada. Tiene puntos de mejora, como todo, pero creo que Málaga es muy completa a nivel de ocio, de cultura... aunque me gustaría mejorar las playas, por ejemplo.

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