Sucesos

Hallan en su celda muerto al asesino confeso de Estefanía y Aaron, que cumplía una condena de 43 años

  • El recluso estaba en una prisión de León tras cometer el doble crimen, en 2013 ▪ "Lo ha pagado", apostilla la familia de las dos víctimas

El hombre que en mayo de 2016 fue condenado a 43 años de cárcel por asesinar en la barriada malagueña de La Luz a Estefanía, su ex pareja, y a Aaron, el hijo menor de edad que ambos tenían en común, ha muerto mientras cumplía la pena cinco años después de que ocurrieran los hechos, según han confirmado fuentes del entorno de las víctimas.

La investigación apunta a que fue hallado muerto en su celda al recuento de la mañana del dia 31 de mayo después de haberse quitado la vida. Estaba en el centro penitenciario de Mansillas de las Mulas, León. En la de Alhaurin de la Torre no permanecen penados con condenas largas porque es un centro de preventivos.

La incineración ha tenido lugar este sábado por la tarde en el Cementerio de San Gabriel, en Parcemasa. Hasta allí se han trasladado familiares de la joven fallecida, que han difundido un vídeo a través de las redes sociales en el que se les puede ver celebrando la muerte del autor del doble crimen a las puertas de la sala en la que se encontraban sus restos mortales. "No sé si la palabra es satisfacción", ha expresado en declaraciones a este periódico María del Mar Torres, una de las tías de Estefanía, que desde que el individuo acabó con la vida de su sobrina ha acudido a numerosas manifestaciones para pedir justicia y también se ha sumado a las protestas convocadas por otras familias implicadas en casos similares. "Lo que hemos sentido es que ya no le va a poder hacer más daño a nadie. Con esto se evitan muchísimas cosas, aunque algunas ya no van a cambiar porque a ellos ya no los tenemos. Pero nos quedamos con que él ya no va a salir de allí", ha añadido la mujer, que lamenta que "tantos asesinos se vean en la calle y vuelvan a repetir". 

Asimismo, María del Mar ha querido lanzar un mensaje dirigido a aquellos "que no entienden su razón" y ha afirmado que en Parcemasa llegaron a pedir disculpas a las personas que habían asistido al velatorio de un familiar para brindar, como reflejan las imágenes, por el fallecimiento del asesino. "Lo han comprendido. Eran 5 años ya y teníamos que demostrar que estábamos allí y que él lo ha pagado", ha sentenciado. 

Fue en mayo de 2016 cuando la Audiencia de Málaga condenó a 43 años de prisión al hombre que un jurado popular declaró culpable de asesinar a su ex pareja y a su hijo en septiembre de 2013. La sentencia recogía que el acusado mantuvo una relación sentimental con la víctima de 2006 a 2013 y durante la convivencia, en especial desde su ruptura, el acusado sometió a ésta "a llamadas constantes, hostigamientos con mensajes, insultos, manifestaciones del tipo que sería suya "sí o sí", controlándola a través del menor". Según la resolución judicial, el condenado, el día de los hechos, "acechó" a su ex pareja Estefanía "cuando ésta salió de su domicilio para ir a cenar con sus amigas y la esperó al regreso". En esta época y en fechas anteriores, señala la resolución, la víctima "fue sometida a violencia habitual sin ningún tipo de capacidad de libertad o decisión".

La noche de autos, según consideraron probado los jurados, el acusado fue a la casa de la mujer y se produjo una discusión entre ambos, en la que el hombre, "con la intención de acabar con su vida y en ejecución de un plan preconcebido", en un descuido de ella "por sorpresa", le clavó un arma blanca en la cabeza, tras lo que le provocó la muerte por asfixia.

Al comprobar que el niño había presenciado lo ocurrido y estaba llorando y gritando, dice la resolución, se fue hacia él y "con el mismo propósito de acabar con su vida, le obstruyó los orificios respiratorios", lo que provocó su muerte inmediata. El padre de la mujer descubrió al día siguiente al acusado acostado entre los dos cuerpos. En ese momento, el hombre arremetió contra el padre de la víctima y también luego contra la madre. Tras huir con un coche, fue parado por la Guardia Civil al haber cometido una infracción y cuando policías locales acudieron a detenerle, intentó evitarlo, provocando a los agentes algunas lesiones.

El autor fue condenado por dos delitos de asesinato, uno de coacciones, otro de malos tratos habituales, cuatro de lesiones y un delito de resistencia en el momento de la detención. Se aplica el agravante de parentesco. Además de prisión, se le impone el pago de 950.000 euros a los familiares de las víctimas y a indemnizar a los padres y a los agentes por las lesiones sufridas.

La magistrada-presidenta del Tribunal del Jurado encargado de este caso señalaba en la sentencia que "ambos ataques mortales fueron bruscos, súbitos e inesperados, sorprendiendo totalmente desprevenidos a las víctimas, especialmente frágil y vulnerable en el caso del pequeño, dada su corta edad". Los jurados apuntaron que el hombre actuó "de manera consciente y sin dar posibilidad de defensa" a las víctimas.

Sobre el delito de malos tratos, incidía en los "hostigamientos, los insultos y las amenazas que el acusado profería contra la mujer de manera habitual y que culminaron con su muerte"; mientras que del de coacciones señala que se acredita por "el control, las vigilancias y seguimientos ejercidos".

La Fiscalía de Málaga mantuvo durante todo el proceso que el hombre lo hizo porque su ex pareja "había elegido la libertad" y había decidido romper definitivamente la relación unos meses antes de los hechos. El acusado reconoció los hechos y dijo que "en 24 horas arrasé con todo, destruí dos familias, me desboqué". "Ese día no era yo, aunque eso no quite la evidencia de los hechos y que me arrepienta", manifestó.

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