El Obispado recuerda que los cargos cofrades deben cumplir el Evangelio

Sobre el cese de otro hermano mayor divorciado, desde la institución dicen que "no es recomendable vivir instalado en el pecado"

El obispo de Málaga, Jesús Catalá.
El obispo de Málaga, Jesús Catalá.
Celina Clavijo Málaga

12 de noviembre 2014 - 01:00

El Obispado de Málaga ha dado continuidad a lo que podría ser una criba de cristianos poco decorosos. Tras invitar el pasado mes de febrero a dejar su cargo al hermano mayor de la cofradía de Humillación y Estrella y estos días al del Cautivo -en ambos casos después de haberse divorciado- ayer, fuentes oficiales de la institución preguntadas por la polémica suscitada al respecto, aseguraron a este periódico que "nadie juzga" a estas personas y que las cofradías se basan "en un código de trabajo". En concreto, desde la diócesis se refirieron al derecho canónico y a los estatutos de las hermandades. Así, indicaron que la "regla máxima en cualquier cristiano es el Evangelio", que ofrece a los cristianos las directrices sobre "cómo tiene que vivir". "La permanencia en la vivencia de la incoherencia es lo llamativo y ello no debe ser mantenido por parte de personas que tienen una responsabilidad eclesial", destacaron desde el Obispado. O dicho de otro modo: la institución religiosa reconoce que "la posibilidad de pecado existe", pero considera que "no es recomendable vivir instalado en él". "Cuando se está al frente de grupos, asociaciones o colectivos [vinculados con la Iglesia], hay que acatar o vivir según el Evangelio. Se legisla a través del derecho canónico", precisaron las mismas fuentes.

En cualquier caso, el Obispado "llama a una vida cristiana de todos los fieles", esto es, exhorta a "que vivan como tales", lo que significa, recalcaron desde la institución, que "tiene sus consecuencias desde un punto de vista económico, social y personal de la vivencia de la propia fe". "Los cristianos, a la hora de concretarse, lo hacen en el derecho canónico y en los estatutos de las hermandades y cofradías. Cualquiera debe atenerse", insistieron.

Desde el Obispado también se remitieron a las palabras pronunciadas el lunes por el papa Francisco, que recalcaba la importancia de no ofrecer jamás motivo de escándalo, ya que "el escándalo destruye la fe".

El primer cese de un hermano mayor, al menos hecho público hasta entonces, tuvo lugar a finales del mes de febrero, cuando el obispo, Jesús Catalá, forzó el cese del responsable de La Estrella, Antonio Villalba, tras su divorcio. A principios de marzo, dimitió tras las presiones recibidas y la renuncia fue aceptada. Villalba aseguró en ese momento que viviría las actividades de su cofradía desde una segunda fila y que no quería generar más ruido ni tampoco poner en juego la procesión del Martes Santo.

A su caso se suma ahora el de Juan Partal, que el domingo presentó su dimisión como hermano mayor de la cofradía del Cautivo. Una decisión que adoptó, al igual que Villalba, para evitar que su colectivo se viera afectado. Según pudo saber este periódico, ellos dos no serán los únicos. El responsable de otra cofradía, también divorciado, podría encontrarse en la casilla de salida a la espera de recibir una notificación por parte del Obispado. Mientras tanto, seguirá en el cargo.

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