Málaga

Cruz del Humilladero y Carretera de Cádiz, puntos ‘negro’ de la ‘okupación’ en Málaga

  • Otras zonas como la Cruz del Humilladero, Capuchinos o Ciudad Jardín presentan cada vez más casos

  • El Colegio de Administradores de Fincas plantea que se instalen más alarmas

Piso okupa en el barrio de Santa Rosalía-Maqueda Piso okupa en el barrio de Santa Rosalía-Maqueda

Piso okupa en el barrio de Santa Rosalía-Maqueda / M. H. (Málaga)

La okupación de viviendas no es un problema reciente en los hogares de los malagueños. Alejandro Pestaña, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Málaga desde hace un año, afirma que de hecho, desde que comenzó el confinamiento provocado por la crisis del coronavirus, se han producido menos casos que a principios de año. No obstante, es una cuestión que necesita una solución porque muchos propietarios se sienten intranquilos.

“Los okupas se suelen instalar en barriadas modestas, que no deprimidas, a ésas apenas entran porque se sienten amenazados”, confirma Pestaña. De hecho, el presidente del Colegio asegura que las barriadas de Cruz del Humilladero y Carretera de Cádiz son las que más casos presentan actualmente. No obstante, las zonas de la Cruz del Molinillo, Capuchinos y Ciudad Jardín cada vez cuentan con más viviendas okupadas. “Son lugares en los que hay mucho movimiento de personas y los vecinos no se fijan tanto en quién entra y sale de los pisos”, explica el presidente.

De hecho, los okupas normalmente se instalan en pisos. “El anonimato es mucho mayor que en una casa, juegan al despiste con los vecinos”, comenta Pestaña. Por lo general, esta práctica suele ir acompañada de actitudes amenazantes, más que violentas. “En el momento que se produzca un acto violento y el okupa esté implicado, inmediatamente la Policía se lo puede llevar sin mayor problema y todo queda solucionado”, declara. Precisamente por esto, los okupas saben el perfil medio de los vecinos de la zona, que suelen ser de edad avanzada. “Los mayores se suelen sentir más indefensos que los jóvenes, con los que podrían buscarse problemas mayores”, especifica Pestaña.

Sin embargo, el presidente del Colegio de Administradores de Fincas asegura que el verdadero problema es que los propietarios no se sienten amparados por la ley. “La sensación general es que los dueños piensan que la legislación favorece a los okupas”, opina Pestaña. Por lo que los propietarios se sienten desamparados y asustados, porque si los okupas destrozan la vivienda hay que lidiar además con todos esos gastos y se ha perdido la posibilidad de arrendar el piso durante todo ese periodo de tiempo.

Una medida preventiva que se está adoptando recientemente es cerrar el portal comunitario con llave. “Esto supone un grave problema de seguridad, porque si se produjese un incendio y hay que evacuar el edificio, no todos los vecinos tienen sus llaves a mano para poder salir. Y en el caso contrario es incluso peor, no podría entrar una ambulancia o la Policía”, argumenta. Por todo esto, Pestaña recomienda que se opte por la instalación de alarmas en las viviendas, y así detectar el momento exacto en el que los okupas entran en el hogar y actuar de inmediato, evitando que se instalen unos días en el interior del piso.

En estos casos, los dueños son conscientes que la Policía no puede hacer más y que actúan en base a la ley. “No sé si los agentes reciben algún tipo de formación en la materia de los okupas, pero suelen tratar el tema con mucha mano izquierda y siempre están dispuestos a dialogar sin forzar en exceso la situación”, cuenta Pestaña.

El presidente explica que con la legislación actual, si todo marcha bien y no hay ningún contratiempo, en unos cuatro meses el okupa puede estar fuera de la vivienda legalmente. “Es posible que cuando empiece el periodo lectivo, el Gobierno tome alguna medida sobre el asunto, porque los medios están denunciando la situación, porque distrae de otros temas más graves como es el caso del coronavirus, y con ello los políticos ganan réditos y simpatizantes”, comenta Pestaña. Mientras tanto, muchos malagueños siguen alarmados por este problema que aún está por resolver.

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