"Siempre me declaro malagueño auténtico de la calle San Juan"

"Siempre me declaro malagueño auténtico de la calle San Juan"
"Siempre me declaro malagueño auténtico de la calle San Juan"

16 de abril 2010 - 01:00

IGLESIA DE SAN JUAN

"Es la torre más alta de Málaga, después de la Catedral, donde me bautizaron, hice la comunión y donde mis padres se casaron". El actor y coleccionista Lucio Romero nació y se crió en el número 27 de la calle San Juan, por lo que tiene un sinfín de recuerdos en torno a esta zona de la ciudad y en especial hacia la iglesia. Desde hace algunos años sólo visita la calle desde su acceso por la calle Compañía y hasta la parroquia para evitar ver su casa natal derruida. "La piqueta asesina la tiró", exclama. De hecho, el actor siempre se ha declarado "malagueño auténtico de la calle San Juan, a lo que ahora le he añadido que en paz descanse", por la perdida de esta casa que declararon en ruinas, aunque "eso era mentira", aclara Romero.

A pesar de llevar 50 años lejos de Málaga, recuerda la calle San Juan, la iglesia y su casa como si ayer mismo la hubiera visto en pie. El impresionante patio andaluz con columnas de mármol le servía de niño para escenificar sus primeras obras de teatro. Todavía conserva las llaves de todas las habitaciones de la casa y se conforma con ver la casa en las antiguas fotos que conserva y en los cuadros que pintores amigos le han ido regalando con su imagen. Quien le conoce bien sabe que el mejor regalo que se le puede hacer a Lucio Romero es un recuerdo de su casa o un cartel de cine.

La carnicería que regentaba su padre también se ubicaba en la misma vía. "Con un negocio familiar no se entendía que yo quisiera ser actor", comenta Lucio Romero, al que su padre le preguntaba cuando daba rienda suelta a su deseo: "¿Cómo quieres ser actor con lo poco que te gusta estudiar? Si para eso hay que estudiar durante toda la vida". Y así era, desde que decidió poner rumbo a Barcelona para trabajar en el teatro no ha dejado de preparar sus papeles. Pero a este malagueño eso no le ha importado, "no pensaba en la fama, ni en el dinero, sino en disfrutar de lo que hacía", asegura. De la carnicería, Romero aún recuerda que la madre de Antonio Banderas iba a comprar con su hijo y siempre le preguntaba al padre por él, por lo que con el paso tiempo Banderas fue a conocer a Lucio Romero y acabaron trabajando juntos en El camino de los ingleses.

Con una larga trayectoria como actor, Lucio Romero habla de lo importante que es en este oficio mantenerse. "¿De qué te sirve triunfar para luego caer?, yo me he mantenido y pienso seguir trabajando", comenta. Al igual que su carrera la ha elaborado "pasito a pasito" su colección de carteles -alrededor de 4.000- ha seguido el mismo proceso. Detrás de cada cartel hay una historia, los compra, los intercambia, se los regalan. Algunos los ha salvado incluso de la quema, ya que los utilizaban en los teatros para encender la caldera, cuando no servían para proteger el suelo de la pintura. "Algunos carteles de mi colección aún tienen gotas de pintura", explica Romero, y otros muchos ha sido él mismo el que los ha restaurado por las malas condiciones en los que encontró estas "auténticas joyas".

Para esta edición del Festival de Málaga. Cine Español ha preparado una exposición con más de 50 carteles de su colección que hacen un recorrido desde el cine español mudo al sonoro.

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