Testigos de Jehová denuncian que el caso de los King se achacara a su confesión cristiana
Creen que han recibido "un trato discriminatorio" y niegan haber sometido a los padres a "riesgo"
Los testigos de Jehová consideran que la huida de la familia King con el pequeño Ashya hacia Málaga cobró relevancia únicamente por su confesión cristiana y han denunciado que, desde el principio, el caso se vinculara a ello. "Nada tiene que ver con una cuestión religiosa. Por alguna razón, se ha querido relacionar con este hecho, bien por error o deliberadamente", aseveró a este periódico el portavoz de la sede nacional en España, Aníbal Matos. Y es que, en su opinión, el asunto se ha abordado "de forma discriminatoria". "Si una persona mata a otra no se dice que es católica. Sería desacertado. ¿Qué querríamos transmitir afirmando cuál es la religión del agresor? Ahora, el hecho de ser testigos de Jehová se relacionó con la huída de este padre como si estuviésemos sometiéndolo a una situación de riesgo y muerte", señaló.
A su juicio, la historia de los King "se ha sacado de contexto", por lo que lamenta el "enorme revuelo" que se ha creado a raíz de la decisión "de un padre preocupado". Considera además que muchas familias "habrían reaccionado de forma parecida ante una situación similar", sobre todo si saben de la existencia de otro tratamiento menos agresivo. Una determinación que la confesión "no cuestiona ni tampoco defiende", sino que se trata de algo "personal". Y es que, según precisó el representante de los Testigos de Jehová, el caso de los King responde al de un niño con un tumor cuyos padres han procurado el mejor tratamiento posible al estar disconformes con el que le ofrecía el hospital general de Southampton, en Inglaterra.
"Nuestra primera preocupación es el bienestar de estos padres, a los que se les trató como delincuentes. Había una orden cursada en 190 países como si estuviéramos buscando al enemigo público número uno. Los testigos de Jehová lamentamos las circunstancias por una causa común, pero cualquier padre también lo sentiría", resaltó. Según manifestó, se ha organizado un alboroto "en torno a una cuestión triste". "Quizá no obraron bien y debieron informar antes de llevarse al niño pero se fueron por temor. Hubo una amenaza velada en el hospital, donde le dijeron que si insistía en proponer otro tratamiento pedirían una orden judicial para aislarles de su hijo", señaló Matos, quien destacó que "ni siquiera los médicos podían garantizar que una intervención de esa naturaleza le salvaría la vida al niño".
Los únicos tratamientos que los testigos de Jehová no aceptan son aquellos que implican una transfusión de sangre. "No tenemos ningún argumento para oponernos a ninguna otra técnica", subrayó Aníbal Matos. Pero ni siquiera ése considera que ya sea un problema para los seguidores de dicha confesión, dado que, según precisó, los sanitarios, "utilizan en aquellos supuestos tratamientos alternativos". "Pueden darse casos extremadamente graves, pero son puntuales. Para nosotros, hoy en día hablar de transfusiones no es un inconveniente porque la clase médica ha colaborado y, de hecho, hay unidades en algunos hospitales para tratar determinadas afecciones sin necesidad de transfusiones", destacó Matos. Su negativa se funda en una interpretación literal de varios pasajes bíblicos. "No se debe hacer uso indebido de la sangre, es una cuestión de respeto porque en ella está la vida. Ya en la época del pueblo hebreo se prohibió su utilización para ingerirla. Las transfusiones son un recurso terapéutico que nació en la Segunda Guerra Mundial como forma de salvar vida a las personas que se desangraban en el campo de batalla", relató. A su juicio, hay "movimientos" que respaldan su postura al considerar que usar la sangre "es una terapia de riesgo". "Está científicamente probado que hay quien puede aceptarla o rechazarla y, en este caso, morir", recalcó.
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