Trucos para no engordar en estas fiestas
Debido a los excesos gastronómicos, entre Navidad y Reyes se cogen dos o tres kilos
Desde la comida de empresa a mediados de diciembre para inaugurar los excesos gastronómicos navideños hasta el rosco de Reyes con el que despedimos las fiestas se cogen de dos a tres kilos. Y es que durante las fiestas, se ingieren una media de 1.000 calorías diarias de más sobre los excesos ya habituales. "Y ese exceso de calorías se transforma en grasa porque es como si hiciéramos una comida diaria más", explica el director del Instituto de la Obesidad de Madrid, el cirujano digestivo Adelardo Caballero.
Para afrontar estas fechas, el especialista da algunos consejos. El primero, "comer con la cabeza". Dice que más que propósitos de adelgazar para después de Reyes, hay que plantearse el objetivo de no comer de manera desenfrenada. "Hay que elegir comidas no excesivamente calóricas, evitar los platos muy elaborados y consumir productos de temporada. Es mejor no engordar que proponerse luego bajar de peso porque los kilos que se cogen en estas fiestas tardan nueve meses en soltarse", advierte.
Otra recomendación de este experto es moderar el consumo de alcohol. No sólo para evitar la borrachera inmediata, sino el engrosamiento a más largo plazo. Y da un dato. Un cubata tiene unas 800 calorías, el equivalente a un filete con ensalada y fruta. Tomar dos o tres copas supone añadir dos o tres comidas más a los opíparos banquetes navideños.
"Siempre es mejor una nutrición correcta de forma constante que excedernos y luego intentar hacer dietas estrictas que al final tienen un efecto boomerang. La nutrición es un problema de todos los días que requeriría clases y nos enseñan natación, pero no a comer", argumenta el facultativo. Otro truco es comer sin prisas, masticando bien. Así, la sensación de saciedad tiene tiempo de llegar de la boca al cerebro.
Pero Caballero da por sentado que habrá excesos gastronómicos en estos días. Por ello, aporta un último truco: aumentar la actividad física. La finalidad es que el cuerpo queme calorías para que no se acumulen en forma de michelines. No se trata de ser aguafiestas, pero antes de atiborrarse de pestiños, mantecados y turrones hay que recordar el informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) de 2007: el 26,3% de las personas entre 2 y 24 años ya exceden el peso normal. En ese tramo de edad, los varones (16,5%) tienen más problemas de obesidad que las chicas (12%). Sin embargo, en la edad adulta las tornas se cambian. De los 25 a los 64 años, la obesidad -que supone un exceso de kilos mayor que el sobrepeso- afecta a un 17,5% de mujeres y a un 13,2% de hombres (ver gráfico).
El estudio de la Seedo lanzaba incluso una advertencia: "La prevalencia de la obesidad ha aumentado y continúa incrementándose de forma alarmante". La Encuesta Nacional de Salud añadía que en apenas 14 años -de 1987 a 2001- su incidencia ha subido un 6% al pasar del 7,7% al 13,6%. Los datos son de años atrás, pero los especialistas aseguran que la tendencia al alza se mantiene. El trabajo de la Seedo detallaba que entre los mayores que viven en sus casas la prevalencia de la obesidad es 15 puntos más alta (36%) que entre aquellos que están institucionalizados (21%). Después de tantos datos, consejos y reflexiones se llega a una triste conclusión para encarar estas fiestas: el mejor truco es la contención.
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