Málaga

Diez grupos de la UMA logran 2,5 millones en Bruselas para I+D

  • Financiación. Fondos captados en el último año para desarrollar 10 proyectos. Destacan cinco investigaciones en el campo de la Informática y dos iniciativas de un profesor de Telecomunicación

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INVESTIGADORES de la Universidad de Málaga (UMA) han conseguido en el último año más de 2,5 millones de euros netos en fondos europeos para financiar 10 proyectos de investigación. El número, aunque queda lejos de los que alcanzan las grandes instituciones científicas europeas, es espectacular si se tiene en cuenta que en los cuatro ejercicios que separan 2007 de 2011 los grupos malagueños recabaron apoyo económico para 16 iniciativas.

Nueve de los 10 proyectos pertenecen al denominado VII Programa Marco de I+D, a través del que se ha financiado la actividad científica y tecnológica entre 2007 y 2013 en la Unión Europea. El décimo, sin embargo, corresponde al bautizado como Horizonte 2020, que con un presupuesto próximo a los 80.000 millones de euros, aglutina el presupuesto comunitario de investigación y desarrollo para los próximos seis años.

En este escenario hay dos protagonistas absolutos: los investigadores de la Escuela de Informática de Málaga, que son responsables de cinco de los 10 proyectos financiados con fondos europeos, y el profesor de la Escuela de Telecomunicación Arcadio Reyes Lecuona, involucrado en dos proyectos cuyo presupuesto para la UMA se aproxima al millón de euros.

En un momento en el que la financiación para I+D ha caído a la mitad (en 2007 la UMA obtuvo 13,7 millones en las convocatorias competitivas de la Junta y el Gobierno, frente a los 6,3 millones en las últimas) los fondos europeos han cobrado vigor, aparecen como una alternativa "en un momento en que la financiación es problemática", admite el investigador del Grupo de Ingeniería del Software de la Universidad de Málaga (Gisum) y director de la Escuela de Informática, Ernesto Pimentel.

Este interés en la hucha tecnológica de Europa no es exclusiva de los. Son recursos muy codiciados y, por tanto, muy competitivos. Pimentel subraya que en las últimas convocatorias a las que han acudido apenas si se han aprobado 10 ó 12 proyectos de más de 200 presentados.

Arcadio Reyes Lecuona forma parte de un consorcio europeo constituido por 20 socios, entre los que figuran grandes industrias de Finlandia, Italia, Suecia, Grecia, Holanda y Suiza, de ámbitos tan dispares como la automoción (Volvo), naval, satélites, mobiliario, la construcción o el sector eléctrico. El conjunto del equipo internacional cuenta con un presupuesto total de ocho millones de euros (409.500 corresponden al grupo de la UMA) para desarrollar sistemas que permitan actualizar y alargar la vida de los grandes equipos industriales sin perder el compás de la innovación tecnológica. Sería el caso opuesto de la obsolescencia programada tan popular en aparatos electrónicos e informáticos.

El segundo proyecto en el que participa Reyes Lecuona también junto a investigadores del grupo Diana del Departamento de Tecnología Electrónica de Málaga, acaba de aprobarse. Muy prudente, advierte que todo es muy provisional. El consorcio ni siquiera se ha reunido aún. La iniciativa, que en principio contempla un presupuesto de 538.000 euros para el equipo malagueño, busca aplicar técnicas de sonido tridimensional a audífonos, así como desarrollar videojuegos que facilitan la configuración y calibrado de unos aparatos ahora bastante complicados de adaptar al usuario.

Más allá de conseguir fondos con los que mantener la actividad y los equipos científicos, el investigador subraya las ventajas secundarias que reportan a la docencia porque son proyectos "muy colaborativos, en los que se trabaja en contacto directo con la industria y con expertos de disciplinas muy diversas". "Mucho de lo que he aprendido trabajando con los que hacen satélites se lo transmito ahora a mis alumnos", agrega.

Frente a los programas nacionales y regionales de I+D, los europeos implican mucha carga burocrática desde el primer minuto. La redacción de los proyectos es laboriosa y, además, durante el desarrollo deben superar auditorías periódicas en Bruselas.

La UMA cuenta con una oficina de proyectos europeos, creada en 2008 precisamente para prestar asesoramiento en esa labor administrativa. "Ellos conocen la normativa y saben cuál es el proceso. Es importante porque contribuyen a que proyectes una imagen solvente", indica Reyes Lecuona, que no oculta su preocupación por la situación precaria que se vive en la oficina.

Ernesto Pimentel es el coordinador científico de un proyecto, liderado por la filial española de la multinacional Atos, que busca soluciones y estándares para poder migrar dentro de los diferentes proveedores de servicios en la nube (dominada por Microsoft, Amazon y Google) sorteando los obstáculos interpuestos por las grandes compañías que han desplegado aplicaciones incompatibles entre sí para retener a sus usuarios.

El equipo de Gisum que participa en el proyecto cuenta con un presupuesto de 385.000 euros.

El investigador y director de la Escuela de Informática confiesa que la carga de papeleo y la coordinación de los diferentes grupos del consorcio "supera al investigador". Entre estas luces y sombras agradece la oportunidad que suponen los proyectos europeos para hacer investigación aplicada, pero también reconoce que frenan la publicación científica, el gran motor de la actividad académica.

Desde su punto de vista la experiencia es una ventaja añadida en la carrera por los fondos europeos. Ahí reside la explicación a que la mitad de las investigaciones de la UMA apoyadas por Europa en el último año pertenezcan a la Escuela de Informática y, de ellas, cuatro al Grupo de Ingeniería del Software de la Universidad de Málaga (Gisum). "Sin experiencia es difícil sacar adelante un proyecto. Cuando existe masa crítica se involucra a compañeros y unos tiran de otros. En las tecnologías de la información los equipos grandes son esenciales", indica en alusión a su grupo, que tiene cerca de 150 miembros, de los que más de 60 están contratados con cargo a proyectos de I+D

Arcadio Reyes, además, señala otra vieja cuestión: el dominio del inglés. "Ni lo hablamos tan bien como los nórdicos ni tan mal como creemos, pero para los españoles es una barrera real para conseguir más financiación europea".

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