Urbanismo avala el Metro a la Alameda pero exige a la Junta ajustes en la obra
En su informe favorable al proyecto reclama mover el acceso a la estación Atarazanas, afectando a dos ficus El Ayuntamiento insiste en peatonalizar la parte sur
La Junta de Andalucía ya tiene luz verde por parte de la Gerencia de Urbanismo para impulsar la ejecución del Metro en la Alameda Principal. El organismo municipal, tras dos semanas de espera, comunicó ayer el informe favorable al proyecto constructivo de los 295 metros soterrados que llevarán, previsiblemente a finales de 2017, los trenes desde el edificio de Correos hasta el cruce de la Alameda con la calle Torregorda, punto donde quedará situada la estación Atarazanas.
El oficio de Urbanismo, firmado ayer mismo por el coordinador general del área, José Cardador, allana el escenario inmediato de esta parte del recorrido, si bien precisa que ello es "sin perjuicio de los informes y dictámenes que pudieran emitirse por razón del contenido específico de la actuación que se proyecta". Un mensaje que se vincula directamente con las observaciones que desde el Departamento de Planeamiento y Gestión Urbanística se hace de la propuesta de intervención del suburbano. Es decir, que el plan autonómico para llevar el suburbano al centro habrá de someterse a análisis posteriores.
La fumata blanca municipal sobre el ferrocarril urbano llega, no obstante, cinco días después de que los técnicos responsables del análisis de adecuación urbanística firmasen el documento. El citado escrito, de tres páginas y al que tuvo acceso este periódico, data del 4 de junio pasado. El mismo, sin embargo, se realizan precisiones de cierta consideración, que si bien no afectan en el corto plazo a la petición de la Junta, sí obligan a negociar ciertos detalles del desarrollo posterior.
Uno de los aspectos del proyecto del tramo entre el puente de Tetuán y la Alameda está directamente relacionado con la peatonalización del lateral norte de la vía, objeto de polémica en las últimas semanas ante el deseo del equipo de gobierno del PP de extender este modelo de urbanización también a la parte sur. Al respecto, el informe municipal recuerda que conforme al PGOU vigente la semipeatonalización de la Alameda no puede limitarse a la parte norte, como inicialmente plantea la Junta en el proyecto del Metro, sino que ha de extenderse al lateral opuesto.
"Su diseño deberá comprender la peatonalización de ambos laterales (salvo las vías de conexión con los núcleos urbanos situados al norte y sur de la misma)", especifica los responsables del documento. En concreto, se refieren a los puntos que cruzan la Alameda de sur a norte, que habrán de mantenerse abiertos al paso de tráfico. Asimismo, se abunda en la necesidad de que "el diseño" e la mencionada semipeatonalización "sea fruto de consenso entre ambas administraciones".
Incluso, la previsión que se maneja en el seno de Urbanismo es más severa en lo que a la posibilidad de permitir si quiera el tránsito de residentes por las zonas a peatonalizar, que sí contempla la Junta en su diseño de reurbanización de la parte norte. De hecho, señala textualmente: "No se considera adecuado ni el vial de servicio que se introduce, ya que la zona peatonal debe extenderse a la totalidad de la actuación, excepto el carril bici". Asimismo, pide rebajar el mobiliario planteado y se analice el mantenimiento de los quioscos de la zona.
La solución final del punto de acceso a la estación Atarazanas se antoja como otro de los futuribles puntos de conflicto entre las partes. Debido a las dimensiones de la boca de entrada y su localización en el centro del lateral norte ya peatonalizado, Urbanismo muestra sus discrepancias. "Rompe la ordenación prevista", se indica en el informe, al tiempo que se señala que la estructura fijada "supone una pérdida de visuales y perspectivas del nuevo espacio que no son aceptables, así como merma su funcionalidad". Por ello, insisten en que la Junta tendrá que estudiar "nuevas ubicaciones ante el impacto que supone su implantación".
En este marco, los técnicos llegan a proponer una solución. La misma llevaría la salida del Metro justo en la parte ocupada por los puestos de flores. En concreto, se alude a que este cambio de emplazamiento afectaría a dos ficus, de reciente plantación (4-5 años), "que quizás podrían verse afectados pero que se considera una posible hipótesis de su traslado justificada ante las ventajas de la nueva ubicación". Ello obligaría a realizar la bajada al vestíbulo de la estación en tres tramos. El primero, mediante dos tramos de escaleras hasta la cota de la losa de cubierta; el segundo, supondría un giro de 90 grados hacia el norte, y el tercero, con otros dos tramos de escalera. Asimismo, se variaría la posición del ascensor.
La última de las demandas está relacionada con el cauce del río Guadalmedina, que se verá afectado a la altura del puente de Tetuán. Aludiendo al estudio por parte del Ayuntamiento de una solución para el río y su integración en la ciudad, los técnicos piden "situar un metro más abajo" la losa de cierre del túnel una vez ejecutada.
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